Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Nana de la Barbarie
Eduardo García Gaspar
1 marzo 2010
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Quizá sea el síndrome Obama, el de la obsesión en las ideas propias y no en la realidad (la agenda de Obama está colocada en su reforma a la la salud y al cambio climático, mucho más que en el tema de la crisis económica).

Ese mismo síndrome lo encontré en otra parte, en un análisis del crimen y la violencia en México. El documento trata muchas variables, establece causas, propone medidas, hace llamados, pero no habla del origen de esa violencia criminal. Metido en sus propio mundo, no pone su atención en la realidad externa.

Lo que ese documento no trata es el asunto de la legalización de las drogas. Ni para decir que no, ni para decir que sí. Es una lástima. Otro caso de ese síndrome de Obama en las ideas propias. Veamos lo que creo que poco ha sido tratado sobre los orígenes de la violencia criminal.

Claramente tiene varias causas, como la falta de efectividad policiaca y judicial, la desintegración familiar, el relativismo moral y otras. Pero quizá la más importante es lo que marca el origen del incremento criminal: la prohibición de las drogas. Con el motivo de que ellas son dañinas a la persona, y sí lo son, el gobierno ha tomado sobre sus hombros la responsabilidad de retirarlas.

Ese origen de la violencia criminal bien merece una segunda opinión y ser explicado. Sin considerar la prohibición de las drogas no puede entenderse la violencia criminal. Es una de las acciones del gobierno-nana: sentirse responsable de prohibir lo que considera dañino, sean drogas, comida chatarra, grasas de cierto tipo y demás. Ya no tenemos tanto un gobierno para tratar con ciudadanos maduros, sino una niñera para proteger a ciudadanos infantes.

No se ve mal en la superficie, pero su fondo es ridículo. Significa el retiro de la libertad personal, de la posibilidad de cometer errores, de sucumbir a tentaciones. Igual que Platón sugirió al prohibir a poetas con las ideas que no convenían a su sociedad ideal. Igual que prohibir las malas noticias que pueden inquietar al ciudadano.

Las nanas que tenemos por gobierno quieren cuidarnos a su estilo y con sus ideas. No quieren que cedamos al uso de drogas y tratan de hacerlo por medio de su prohibición. Ya no tomaremos decisiones libres de no drogarnos, la decisión la ha tomado el gobierno por nosotros… porque nos considera débiles mentales, incapaces de decidir por nosotros mismos.

Ese es el origen de la prohibición de las drogas: el gobierno que se cree superior y quiere hacer a los ciudadanos felices a su estilo. Nos trata como niños que no pueden ser dejados libres porque son inmaduros y débiles, y no pueden manejar su libertad. Es una posición soberbia y altiva. Vaya, Dios no nos trata así, nos deja libres incluso para negarlo.

Y esa prohibición de las drogas es la causa de la criminalidad y la violencia que la acompaña. El gobierno-nana es el responsable de hacer de las drogas un negocio lucrativo y floreciente.

Quienes defienden la prohibición de las drogas suelen usar argumentos compasivos, como el evitar tener drogadictos en la calle, salvar a las personas de adicciones, y otras causas similares. Es una mala compasión porque nos llevaría también a extremos lógicos, como imponer multas a las personas que no se abriguen correctamente en invierno, o no usen su cinturón de seguridad… ¡espere, esto ya se hace!

El fondo es uno antropológico: no pueden remediarse males humanos retirando a la libertad que es esencial en la persona. Nadie puede hacer el bien retirando libertades. Terminará en una posición peor que la original y el caso de las drogas lo prueba: la prohibición ante todo no ha frenado el uso de drogas, es decir, la prohibición no ha cumplido con su finalidad.

Y, peor aún, ha creado problemas colaterales: la prohibición ha bombeado cantidades millonarias de recursos a bandas criminales que originan esa violencia. Por supuesto, el remedio está en la legalización de tales sustancias. Y es el remedio porque ello es congruente con la libertad.

La libertad puede producir cosas terribles, pero también maravillas y eso depende de cada persona y las decisiones que ella toma. Cuando un gobierno es el que toma las decisiones, la persona deja de saber usar su libertad, se ablanda, se vuelve débil y ya no rinde los buenos frutos de su libertad.

La prohibición de las drogas es quizá la peor medida jamás tomada por los gobiernos (sin dejar de considerar sus idioteces económicas). Y lo es porque parte de un principio erróneo: creer que el gobierno puede producir sociedades mejores cuando elimina libertades humanas. No sólo no las produce, empeora lo que podría ser razonablemente bueno.

En pocas palabras, la gran causa de la criminalidad y su violencia ha sido causada por la mentalidad miope que expandió las funciones gubernamentales a asuntos en los que no debe intervenir.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.


No hay comentarios en “La Nana de la Barbarie”
  1. José Luís Samper Martínez Dijo:

    Pero no hay que dejar de señalar que las sociedades han perdido referentes morales, señas de identidad, proyecto social, tradición… todo aquello que sin pertenecer al ámbito jurídico crea un escudo contra los ataques que recibe. El anonimato, el sentirse que a nadie importa, la presión económica, lleva a muchos a caer en dependencias de las que se aprovechan gentes sin escrúpulos. NOTA DEL EDITOR: es cierto y en buena parte se debe a que los gobiernos han adoptado el papel de fuentes de moral, como en eset caso, prohibiendo las drogas.

  2. Magaly Dijo:

    Opino que los referentes morales siempre han estado ahí, pero los hemos puesto a un lado o nos hemos dejado arrastrar por quienes de plano no los tienen o los han retorcido a conveniencia.

    La película "Slumdog Millionaire" fue restringida en E.U.de manera que sólo pudieron verla mayores de 18 años o menores acompañados de un adulto. La razón: mostraba el drama de una realidad que podía "dañar" las mentes de los menores (la pobreza y el abuso de los niños en India).

    La esposa de Barack Hussein Obama ha lanzado una campaña nacional contra la obesidad infantil. Curioso, porque no le preocupa el millón de bebés eliminados en el vientre materno por el aborto voluntario, legalizado desde hace décadas y promovido y patrocinado por el gobierno.

    En México, nos preocupa mucho el daño que hacen las drogas a nuestros menores, pero no nos preocupa que ahora estos menores sean adoptados por parejas homosexuales (a quienes hemos dejado unirse legalmente) y que desde luego los "educarán" en la aberración. Después nos quejaremos del impacto social y nos devanaremos los sesos pensando en posibles soluciones… y si nos queda tiempo, en las causas.

    La moralidad o inmoralidad en una sociedad tiene sus consecuencias, pero también tiene un origen: la familia. El gobierno no tiene nada qué hacer dentro de ella.

    Para el casi 100 por ciento de los mexicanos, la moral se resume en 10 puntos básicos que hay que retomar en serio: son Los Diez Mandamientos.





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