Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Y Ahora, Todo es Público
Leonardo Girondella Mora
5 noviembre 2010
Sección: ESCUELAS, Sección: Análisis, SOCIALISMO
Catalogado en:


He encontrado, en varias partes, una idea por mucho curiosa, que es frecuente en eso que se llama Educación para la Ciudadanía —una materia escolar de adoctrinamiento estatal. La idea que quiero destacar es la que comienza haciendo una distinción entre lo público y lo privado.

Suplico al lector soporte las citas de dos libros que son evidencia de lo que quiero mostrarle.

En un libro de texto (1), por ejemplo, se dice que,

“Toda sociedad que se considere democrática debe garantizar que los asuntos públicos se den a conocer, se deliberen y se asuman en público, y que los asuntos privados y personales se mantengan respetuosamente en el ámbito de lo privado”.

A lo que se añade de inmediato que,

“Sin embargo, la línea divisoria entre lo público y lo privado es muy tenue o difusa; por ejemplo, aspectos como la salud, la educación y el bienestar socioafectivo… forman parte tanto de la vida privada (la de los individuos) como de la pública (la de la sociedad)”.

Total, hace una división entre privado y público a la que luego califica diciendo que hay cosas privadas que tienen repercusiones públicas. Esto se confirma en la misma página, un poco más adelante:

“El cuidado de la salud es una responsabilidad personal y, por lo tanto, privada, pero al mismo tiempo es una obligación y una responsabilidad colectiva o pública, porque constituye un derecho fundamental del ser humano que debe estar garantizado por la sociedad en general a través de sus gobiernos, mediante la adecuada dotación de… consultorios, hospitales generales y de especialidades…. instrumental médico especializado… la preparación y servicio de personal médico…”.

Sí, leyó bien, dice que la salud debe estar a cargo de los gobiernos. Existe en estas citas una estratagema que es la que me propongo descubrir al lector —y que se muestra en otro libro de texto.

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Cito otro libro de texto (2) mexicano, también destinado a educación secundaria. Con otras palabras repite la idea inicial de asuntos privados y asuntos públicos:

“La elección de la profesión, de la pareja [sic] y de los amigos, así como la higiene personal o el ejercicio de la sexualidad se consideran asuntos privados, pues son de interés sólo para la persona directamente involucrada y nadie tiene derecho de intervenir en ellos. Pero otros asuntos de la vida cotidiana son de carácter público, pues afectan e interesan a la población y se resuelven con la intervención de la ciudadanía o del gobierno…”.

De nuevo, la distinción entre asuntos privados y públicos —y otra vez la idea de que hay asuntos privados que se convierten en públicos mereciendo la intervención estatal. Esto es confirmado cuando dice que,

“Lo privado se convierte en público cuando pasa de ser un asunto personal a uno de interés común, porque influye en el bienestar general, porque se usan recursos públicos o porque implica un riesgo para la seguridad.

“La protección de la salud es un derecho humano y aunque cada persona es responsable de cuidar la suya, el Estado tiene la obligación de prevenir…

“… la libertad para elegir el tipo de educación y el área de especialización son asuntos privados, pero es de interés público contar con buenas escuelas, bien equipadas, de todos los niveles y cercanas a los hogares, con maestros altamente capacitados y materiales de calidad…

“La autoaceptación, la satisfacción laboral, la calidad de las relaciones afectivas y amistosas, la tranquilidad ante el futuro, la capacidad de convivir, de resolver conflictos sin violencia o de disfrutar el arte y la cultura, la felicidad… podrían estar reservados a la vida privada. Sin embargo, se consideran de interés público, pues influyen en el bienestar de la sociedad. Cuando la población tiene altos niveles de ansiedad y de frustración… se genera un clima de tensión que incluso puede derivar en violencia, falta de solidaridad, discriminación e individualismo”.

Creo que el descubrimiento es ya obvio —una idea que comienza planteando que hay asuntos privados y que hay asuntos públicos. Algo fácilmente accesible al más ingenuo de los estudiantes de unos 14 años o algo así.

Pero lo que comienza de manera inocente e candorosa es convertido en otra idea totalmente distinta que hace de los asuntos privados cuestiones públicas que deben ser responsabilidad gubernamental. Es eso de que “Lo privado se convierte en público cuando pasa de ser un asunto personal a uno de interés común, porque influye en el bienestar general”.

La frase es también candorosa, poseedora de una sabiduría convencional que no se presta a ser puesta en tela de juicio —cualquiera diría que sí, que efectivamente hay asuntos privados que son de interés público y aprobaría la idea sin darse cuenta de que hay que determinar qué es lo que hace a un asunto privado pasar de ser algo decidido por la persona a ser algo decidido públicamente.

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Un alumno de 14 años no tiene esa sutileza mental para hacer la pregunta —los autores, presupongo, la tienen y deben reconocer que su afirmación está coja: falta saber qué es necesario para que un asunto privado se convierta en público y se dé el paso implícito que sugieren: ser decidido ya no por la persona, sino por el gobierno u otros.

Todo o casi todo lo que hace una persona tiene efectos en otros y es por naturaleza público de cierto modo. El segundo libro citado dice, por ejemplo, que la decisión de amigos es un asunto privado decidido por la persona, pero se contradice pues la no selección de una persona como amigo puede crear niveles de frustración en otros, lo que según ellos sí es de interés público. La selección de amigos terminaría siendo de interés público.

Ese mismo libro dice que elegir una carrera es un asunto personal, pero no puede dejar de pensarse que tiene efectos en el resto creando profesionales de cierta especialidad, lo que repercute en el bienestar general. No reconocerlo es negar la tesis que ellos sostienen.

Justifican además lo publico de asuntos privados, al sostener que es de bienestar general que lo publico provea medios, como escuelas, hospitales y demás.

En resumen, el engaño puede tener éxito: el alumno y muchos otros, acabarán creyendo que en efecto hay asuntos privados y públicos, y que al mismo tiempo cualquier asunto privado pude convertirse en público con cualquier pretexto, lo que daría entrada a la intervención pública anulando la decisión privada.

Es posible llevar esto al absurdo. Lo que hace una persona con sus ahorros es una decisión personal y libre, o debería serlo, pero puede ser convertida, según lo anterior, en un asunto de interés público dando entrada a que la decisión personal sea convertida en una decisión pública y la autoridad decidiera qué hacer con los ahorros personales.

En uno de los libros se menciona el bañarse, convertido en interés público cuando hay escasez de agua, una condición siempre cierta. También se menciona que la decisión de qué estudiar es propia, pero que es el gobierno quien debe proveer los medios —¿cómo evitar que al proveer los medios el gobierno sustituya la decisión personal?

Es un mecanismo ingenioso en verdad para convencer sobre las bondades de la intervención estatal: lo privado es de interés público. Por supuesto que lo es, pero eso no lleva a la conclusión recomendada de suplantar la decisión privada por la pública. Y ese mecanismo es precisamente lo que los libros de texto declaran como educación a niños.

Les enseñan que en última instancia está justificado en aras del bienestar social que no sea la persona la que decida sus propios actos, sino otros, especialmente el gobierno. El adoctrinamiento es claro al no mencionar, siquiera brevemente, puntos de vista opuestos —y cometer una omisión significativa: no determinar cuándo los actos privados deben ser anulados por la acción pública.

Es también esto una abolición del principios de subsidiariedad —que coloca las decisiones en quienes las pueden y deben hacer sin necesidad de otra intervención superior. En adición, los alumnos son enseñados a no pensar críticamente y aceptar una idea que les hace perder libertad y sentido de la razón. Esto es un ejemplo más de la Educación para la Ciudadanía.

Addendum

Debo agregar otro uso de este engaño: la división que da pie a distinguir asuntos privados de públicos se usan en los casos anteriores como disculpa para la intervención estatal en la vida de la persona —pero también puede usarse para excluir de lo público lo que no sea conveniente a la concentración del poder estatal.

Si, por ejemplo, las iglesias resultaran un molesto contrapeso a esa concentración de poder, los gobiernos pueden declarar que se trata de asuntos privados que nada tienen que ver con los públicos —lo que de un plumazo y sin necesidad de argumentar razonablemente, dejan a los gobiernos la ruta libre al totalitarismo.

Otro libro (3) sostiene en esencia lo mismo:

“La vida íntima de las personas… es sólo de interés individual… Hay otras acciones de las personas que sí son de interés de todos, por eso es vigilado su cumplimiento: tener un lugar digno para vivir y una trabajo honorable…

“Los aspectos elementales y fundamentales de la vida personal de los miembros de una comunidad son de interés social… Salud… que el Estado, como responsable de la comunidad, debe hacer por cada individuo…

“Aunque cada individuo particular es el que se educa, la educación reviste una importancia pública, pues es la comunidad la responsable de que sus miembros… se desarrollen armónicamente”.

Estos niños, no hay duda, reciben educación que favorece a la intervención estatal y se los adoctrina en la conveniencia de ceder su libertad personal y su capacidad de decisión a los gobiernos. Es como leer el fundamento teórico de novelas como Los Que Vivimos, de Ayn Rand.

Los libros citados son:

  • (1) Carbajal Huerta, E., & Villegas Reyes, R. A. (2008). Formación Civica y Etica II (3o. Secundaria) (1a. ed.). México: Ediciones Castillo, p. 22.
  • (2) Conde, S. (2008). Formación Cívica y Ética II (3o. Secundaria). México: Ediciones Castillo. P. 27.
  • (3) Medina, J., & Cielo, S. (2008). Formación Cívica y Ética II (3o. secundaria). México: Santillana, pp. 21 y 22.

Nota del Editor

En Contrapeso.info: Libros de Texto existe más material sobre el contenido de esas obras. Una de ellas puede servir de introducción al tema, la de Idiotizando al Alumno.

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