Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Religión, Buena Influencia
Leonardo Girondella Mora
25 octubre 2011
Sección: RELIGION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Si se es más o menos racional, será posible hacer una predicción lógica en cuanto al comportamiento de las personas de acuerdo con los dos principios siguientes:

  • Las personas religiosas tenderán a realizar acciones “buenas” en mayor proporción que las personas sin creencias religiosas.
  • Las personas sin creencias religiosas tenderán a realizar acciones “malas” en mayor proporción que las personas religiosas.

Lo anterior apunta a la religión como una influencia positiva en la conducta personal —una que lleva a más acciones buenas y a menos acciones malas.

Antes de seguir adelante quiero quitarme de encima el argumento inmediato de algunos lectores: dirán quizá ellos que hay personas no religiosas que actúan con bondad y que hay personas religiosas que actúan con maldad.

Es cierto, pero no anula mi punto, que es el de examinar tendencias generales, no casos de excepción.

Según esos dos principios de tendencia general, la religión tiene una influencia en la conducta humana —una influencia que lleva a evitar lo malo y a realizar lo bueno. Esa influencia se explica por las causas siguientes.

Primero, la creencia en un Dios bondadoso que pide llevar una vida basada en la idea de tratar a otros como uno quiera ser tratado —una religión que predique lo opuesto, difícilmente podría ser ser considerada religión.

Segundo, una creencia general religiosa, la de creer que Dios tiene la capacidad de ver todos los actos humanos y actuar en consecuencia: la bondad será recompensada en la vida futura y la maldad, castigada.

Esas dos causas actuarán en la persona religiosa con una influencia variable, dependiendo de la fortaleza de sus creencias religiosas: a más fuertes convicciones, se esperarían menos actos malos y más actos buenos, siendo todo lo demás constante.

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Tomando como base lo anterior, exploro una situación específica, la de la persona que roba un banco. Podría especularse con buena probabilidad que la persona no tiene convicciones religiosas —si las tuviera, ellas abrían actuado como un freno, entre varios, evitando ese robo.

Esto es congruente con cosas que se saben sobre incentivos al crimen: si las condenas de prisión se elevan, el crimen decrece; si las aprehensiones aumentan, lo mismo. El criminal actúa con lógica ante lo que él reconoce como cierto, el funcionamiento del sistema de policía y justicia.

Las personas actúan con la misma lógica ante lo que ellas piensan que es cierto. Con convicciones religiosas, de amor a Dios o incluso por sólo temor a su castigo, la persona tendería a no robar bancos, por ejemplo. La clave es esa palabra, “tendería”.

Es una palabra clave por el peligro de un razonamiento un tanto primitivo que suele encontrarse en diferentes autores. Argumentan ellos que para un creyente el castigo a una falta es eterno y que, si Dios lo sabe todo, entonces se esperaría que las personas religiosas jamás cometerían falta alguna como robar un banco.

Dicen, por tanto, que la realidad de que personas con creencias religiosas cometan ilícitos es prueba de que la religión no tiene influencia en la conducta de las personas. Por supuesto que los cometen —lo que digo es que los cometen en menor proporción dependiendo de la fortaleza de sus creencias porque tienen incentivos mayores para no realizarlos.

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Entro en esta idea un poco más. El opositor a las religiones sostiene que al menos, la religión no mejora a las personas en términos de hacerlas más propensas a realizar acciones buenas y menos propensas a realizar actos malos —exactamente lo opuesto de lo que digo.

El opositor a la religión va un paso más allá y concluye otra cosa. Dice que si la religión no hace mejores a las personas, entonces eso significa que las personas no tienen grandes convicciones religiosas —si esta conclusión es cierta, entonces resulta que entre las personas que tienen conducta reprobables, la fuerza de sus convicciones religiosas es media, baja o nula.

Es una discusión interesante que arroja luz en el tema de la influencia religiosa en la conducta humana y podría estudiarse recolectando datos como los siguientes:

• Mediciones diferentes de intensidad de creencias religiosas —por ejemplo, la asistencia frecuente a templos indicaría más intensidad que la asistencia ocasional o nula. Esta y otras mediciones serían indicativas de la fortaleza de las creencias religiosas.

• Mediciones de conductas indebidas de diversa gravedad y la frecuencia de su realización.

Cruzando los datos de los dos tipos de mediciones, creo, se mostraría que conforme disminuye la intensidad de las creencias religiosas se eleva la realización de conductas indebidas e ilegales —exactamente el punto que intento señalar.

Finalizo apuntando que las personas tienen inclinaciones religiosas naturales y que cuando se intenta anular a las religiones, se crea un vacío en esas personas —un vacío que será llenado con creencias similares pero de fuentes no religiosas, generalmente las ideas del gobernante.

Addendum

Debe reconocerse un problema, el de la afinación del significado de “creencia religiosa”. Se trata de evitar casos como el del culto a deidades como se da en casos de narcotraficantes y también el asunto de religiones que sostienen la validez del daño a terceros.

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