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Las etapas históricas de los derechos humanos. Los tres momentos usualmente explicados de su desarrollo y ampliación. Más un examen crítico que apunta a muchos olvidos y debilidades.

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Introducción

El proceso de desarrollo de los derechos humanos —de acuerdo con algunas opiniones— sigue etapas en el tiempo. En ese proceso, se distinguen tres etapas históricas de los derechos humanos.

Esta es la idea que quiero examinar —y lo hago en dos pasos.

Comienzo con una exposición esa idea de etapas históricas de la creación de derechos humanos. Después, la examino en sus elementos y consecuencias.

Etapas históricas de los derechos humanos

Según se explica, los derechos humanos tienen un origen histórico que puede explicarse en tres etapas que son estas.

A. Primera etapa, el inicio

En la etapa inicial, se dice, existe una descontento moral, una indignación ética que protesta por una realidad en la que no se respeta la dignidad humana.

Es una etapa de disgusto frente a violaciones de derechos humanos Los pueblos y personas, se dice, se indignan ante esa situación indebida.

B. Segunda etapa, una continuación

En la etapa que sigue, se afirma, tiene lugar una lucha social. Es el paso posterior a la indignación, en la que el pueblo se moviliza y exige que haya cambios en las leyes y en la organización política.

Ahora en la lucha social, se dice, se pasa a la acción, a los hechos. Consiste, de acuerdo con la idea, en movilizaciones sociales que hacen demandas para que se eviten las realidades indeseables percibidas en la etapa anterior.

C. Tercera etapa, el incremento

En la etapa siguiente de desarrollo de los derechos humanos, se tiene precisamente eso, desarrollo: adelanto, incremento y avance de los derechos humanos.

Es una etapa de discusión y análisis social, que también por movilizaciones, crea nuevos derechos no considerados antes.

Etapas históricas de los derechos humanos: precisiones

Hago ahora un examen de esa idea sobre el desarrollo y el progreso de los derechos humanos. Contiene los puntos siguientes.

Demasiada simplificación

Aunque un tanto simplificada en etapas demasiado discontinuas, no es una total mala idea el tratar de explicar al proceso de creación y desarrollo de los derechos humanos.

La creación de ese concepto fue un proceso largo y complejo, de siglos y muy dependiente de la «maduración» de los conceptos religiosos judeo-cristianos.

Primero lo primero

Antes de indignarse ante la violación de derechos humanos había que encontrar a su idea y afinarla.

Afirmar que en la primera etapa hay indignación contra violaciones de derechos humanos y dignidad personal, significaría que ya existe la idea de derechos humanos y de dignidad. Esas ideas aún no existían.

Esto podría corregirse mencionando antes el nacimiento de la idea de la dignidad humana, la que no existió por mucho tiempo. Y cuya semilla, a pesar de la oposición de muchos, se encuentra en la igualdad humana que supone el la mentalidad judeo-cristiana que acepta la posibilidad de usar la razón.

La propuesta de sentir indignación ante violaciones a la dignidad humana, por tanto, únicamente es posible cuando se tiene un concepto de dignidad humana, no antes.

Un reclamo de libertad contra la opresión

La noción de dignidad humana fue un proceso muy lento y gradual. Necesitó otra condición, la de sacar conclusiones sobre lo que esa dignidad significaba en la vida de las personas.

Fue básicamente un reclamo de libertad frente a los abusos de los gobernantes, muy claramente visto en la Carta Magna de Inglaterra, al principio del siglo 13.

«Magna Carta Libertatum […]​ es una carta otorgada por Juan I de Inglaterra en Runnymede, cerca de Windsor, el 15 de junio de 1215.​ Fue redactada en primer lugar por el arzobispo de Canterbury, Stephen Langton, con el objetivo de hacer las paces entre el monarca inglés, con amplia impopularidad, y un grupo de barones sublevados». es.wikipedia.org

La propuesta de sentir indignación apunta que ese descontento lo sentían los pueblos y personas. Ese descontento era más bien una irritación de nobles que temían caer bajo el poder de una autoridad central y que se rebelaban ante eso.

Fue una reacción en contra, no del pueblo, sino de esos nobles, pero también de burgueses y comerciantes con fortuna. A quienes afectaba un poder excesivo del monarca. La gente común rara vez se indignó, ni estaba consciente del significado de las protestas en contra del poder central.

Un asunto de ideas

La propuesta de esas tres etapas de desarrollo de los derechos humanos, ignora la creación y desarrollo del movimiento intelectual que ayudó a darles forma.

A esa serie de autores que crearon ideas que apoyaban la noción de un ser humano que no podía ser tratado sin dignidad.

Las contribuciones intelectuales durante la edad media, las aportaciones de los Escolásticos Tardíos, las obras de John Locke, de Montesquieu. Por ejemplo, Tomás de Aquino aportó ideas sobre la preservación de la vida, lo que requería poseer derechos (siglo 13).

Es decir, fue un largo período de creación, con muchas contribuciones individuales de muchos autores, desde los filósofos griegos. No eran precisamente obras conocidas por la gente común, como para provocar indignación por la violación de sus derechos.

¿Movilizaciones sociales?

La propuesta de esas tres etapas coloca a la movilización social como la manera de lograr reconocimiento de los derechos. En tiempos pasados no había eso que se conoce como movilizaciones sociales.

Había guerras y violencia causadas por insurrecciones y protestas como el Motín del Té.

La movilización social acarrea la imagen de una protesta en las calles, como hoy —no había tal. Parte del campesinado podía levantarse en contra de la autoridad local contra los impuestos del rey o contra alguna ley, pero la noción de defender un derecho era desconocida, dándose en los círculos académicos y políticos.

Derechos concedidos por presión

Quizá el mayor error de esas tres etapas de desarrollo de los derechos humanos es una hipótesis oculta que tiene.

La de suponer que el mecanismo para implantar derechos humanos es el de movilizar masas que reclaman al gobierno cada vez más derechos «descubiertos».

Esto es en extremo peligroso porque supone que son los gobiernos los que conceden derechos y no pueden hacerlo. Los derechos humanos originales que reclaman libertades no son concedidos por los gobiernos, se tienen con el consentimiento o sin el consentimiento de las autoridades.

Esos derechos, los reales, están en la naturaleza humana y su dignidad.

Una lista que crece

Además, la propuesta que examino de las etapas históricas de los derechos humanos, comete otro error.

Suponer que los derechos humanos se reducen a la simple ampliación de una lista siempre creciente de reclamos a los gobiernos. Esto es algo que hace olvidar la noción original de los derechos humanos y les hace perder su solidez y valor.

Concluyendo

He expuesto y examinado una idea que explica a los derechos humanos en un proceso histórico que sigue tres etapas.

He expuesto razones que hacen concluir que esa explicación es débil, peligrosa e inexacta.

El peor error de esa lista es el creer que los derechos es esa lista creciente de reclamos que los gobiernos deben satisfacer. Los derechos humanos son mucho más que favores que se piden a la autoridad.



Y unas cosas más solamente…

Debe verse:

Derechos verdaderos y falsos: su diferencia
La inflación de los derechos humanos

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[Actualización última 2020-07]