Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Jobs Trabajó Para mí
Eduardo García Gaspar
4 septiembre 2013
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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Con la Reforma que propongo, el petróleo y los demás hidrocarburos seguirán siendo de los mexicanos. Los mexicanos seguiremos siendo los únicos dueños de la renta petrolera. Con esta Reforma PEMEX se mantiene como una empresa cien por ciento propiedad de la Nación. PEMEX no se vende ni se privatiza. PEMEX se fortalece y moderniza”. A. M. López Obrador, Al Momento Noticias, 21 agosto 2013

La discusión es interesante. Incluso fascinante, si es que a usted le gustan las ideas.

Se trata de la causa por la que existe la propiedad privada. Usted puede argumentar que es debido a la naturaleza humana.

Tenemos un derecho a ser propietarios de aquellos que es resultado de nuestro trabajo.

Esto es lo que, por ejemplo, justifica que un terreno que no pertenece a nadie pase a ser propiedad de quien ha trabajado en él. La condición previa es importante, la de no tener dueño. Ese terreno no podría pasar a ser de quien es empleado del propietario para cultivarlo.

Pero también, podríamos argumentar otra cosa que se entiende mejor en estos tiempos.

La propiedad privada se cimienta en los resultados que tiene. Produce efectos y consecuencias positivas y benéficas, mucho mayores que la situación que se tienen cuando no existe la propiedad privada.

Tampoco es una mala argumentación. El razonamiento es muy viejo y se expresa de diversas maneras. “El campo que es de todos no es de nadie”, “La tierra que es común no se cultivará bien”, “El animal que todos usan será mal cuidado”.

Incluso en los Evangelios se habla del escaso cuidado que da a las ovejas quien no es su propietario.

Hay algo en todo esto que suele pasar desapercibido por lo general. Un ejemplo concreto ayudará a explicarlo.

Piense usted en una posibilidad teórica e irreal, la de que no exista un límite de recursos petroleros. Sí, ya sé que es imposible, pero ayudará a comprender la necesidad de propiedad privada.

En ese mundo en el que hay una cantidad infinita de petróleo, no tendría sentido su propiedad privada.

Sería un mundo en el que efectivamente el petróleo sería de todos (muy parecido a lo que se dice en México de que el petróleo es de todos los mexicanos). No hay lógica en ser propietario de lo que no tiene límites.

Pero si regresamos a la realidad comprobamos que todos los recursos son escasos. Incluso los muy abundantes tienen límites. Obviamente el petróleo tiene límites y eso lleva a concluir que lo mejor es manejar al petróleo por medio de un sistema de propiedad privada. Igual que al resto de los recursos.

¿Por qué? La propiedad privada, ha sido dicho, es un sistema que permite una producción más ordenada, que hace posible la división del trabajo, que logra relaciones que llevan a la paz social.

Pero el centro de todo es algo adicional: hace posible un uso más eficiente y productivo de los recursos.

Una faceta de esto es particularmente llamativa, la de relaciones más cordiales donde hay propiedad privada que donde no hay. Veamos esto con el ejemplo del petróleo. Digamos que se declara propiedad de todos.

El pronóstico inmediato es fácil: unos se aprovecharán más que otros del recurso que es de todos.

Lo mismo que sucede cuando el granero es de todos: cada vez la gente pondrá menos granos y algunos sacarán más de lo que meten. Tome usted al sindicato petrolero y vea si no obtiene más beneficio para él que lo que recibe el resto.

La propiedad en común eleva a los pillos, no una situación pacífica que digamos.

No sólo eso, la propiedad privada hace que su dueño la cuide y trate de sacar el provecho máximo de ella. Esto es imposible de lograr sin propiedad particular. La usará mejor y, en un mercado libre, curiosamente, podrá tener más provecho de ella complaciendo a quienes no la poseen. Si se venden, sembrará brócoli a pesar de que él lo odie.

Llego así a lo que me parece realmente llamativo.

¿Quiere de verdad que el petróleo sea de todos? Entonces privatícelo todo, hasta la última gota. Sus dueños legales, varios de ellos, va a hacer todo lo posible por complacernos. Pondrán sus activos a nuestra disposición. Es verdad.

Porque, es cierto, yo tuve a Steven Jobs trabajando para mí. Cada vez que compraba un producto Apple, eso era tener a Jobs y todo su personal trabajando para mí.

El mecanismo es simple: cuando el ingreso de la persona depende del uso que ella le da en un mercado que admite la división del trabajo, ella pondrá su propiedad al servicio del resto y pondrá especial cuidado en darles gusto.

Post Scriptum

La idea de la propiedad de uso es de Mises (1881-1973), el economista. Véase Menos Dueños. Para una breve y clara conexión entre el pensamiento de los austriacos y el de los escolásticos, véase Chafuen, A. A. Faith and Liberty: The Economic Thought of the Late Scholastics (Studies in Ethics and Economics)

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