Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Matrimonio Homosexual: Sus Defensas
Leonardo Girondella Mora
5 abril 2013
Sección: Sección: Asuntos, SEXUALIDAD
Catalogado en:


En lo que sigue quiero examinar los argumentos usualmente utilizados para apoyar al matrimonio entre personas del mismo sexo —y hacer un examen crítico de ellos.

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• Un argumento general que va en contra de la discriminación y en favor de la tolerancia.

Expresada de muchas maneras, esta defensa del matrimonio homosexual argumenta que no aceptar esos matrimonios es un acto discriminatorio —una acción similar a una separación social expresado en la imposibilidad de casarse.

También, se razona, se trata de una acción intolerante, que significa un desprecio a los diferentes —es como lo opuesto a lo tolerante que sería una sociedad abierta y progresista, moderna y actualizada. Se habla de opresión de mayorías sobre una minoría.

Este tipo de argumento, por sí sólo, es demasiado débil —cualquier persona, en cualquier posición, podría usarlo para justificar lo que quisiera. Podría usarse, en extremo, para validar posiciones como el robo, pues de no hacerlo se discriminaría contra el ladrón que sufriría de intolerancia de la mayoría que no es como él.

• Otro argumento general que sostiene la inclusión social, evitando hacer vivir en la marginalidad a los homosexuales.

Similar al anterior, este tipo de argumentos usan una defensa que se apoya en el reconocimiento de la homosexualidad —un reconocimiento legal y social que evita el vivir fuera de la sociedad, es decir, ocultamente.

Esto, se dice, favorece a todos, pues se evitan exclusiones sociales —separaciones de la vida de los demás. Se considera un acto civilizado que no los separa, sino que los iguala con el resto.

Este tipo de argumento es un tanto confuso, pues puede referirse al homosexual en sí mismo, o bien a su matrimonio, que son dos cosas distintas. Si se trata del homosexual en sí mismo, es obvio que sería incorrecto darle un trato distinto al que recibe el resto —por ejemplo, un trato legal de inferior.

Si se trata de defender al matrimonio de personas del mismo sexo, la cosa es distinta. La petición de poder casarse y negársela, no es discriminación en sí misma, sino más bien la falta de cumplimiento de requisitos que todos los demás deben cumplir —como ser mayores de edad, acudir por su propia voluntad y demás. Los requisitos matrimoniales se aplican a todos sin distinción y uno de ellos es ser una pareja de distinto sexo.

Esta línea de argumentación, por sí sola, es también en extremo débil. Tomada aisladamente, podría ser usada por cualquiera en cualquier momento para reclamar exclusión social —un alumno que no cumple con los requisitos de admisión a una universidad podría usarlo.

• Una línea de justificación que usa la idea del poder gubernamental para aceptar una realidad innegable.

Esta defensa utiliza una realidad, la de que existe la homosexualidad —lo que nadie puede negar. Sin embargo, de allí parte para sacar una conclusión que no se sigue de lo anterior, la de pedir al gobierno el reconocimiento del matrimonio entre homosexuales.

Es decir, que la ley se modifique aceptando esa realidad —la de que sencillamente hay personas que nacen así.

El problema mayor de esta forma de defender al matrimonio homosexual es de lógica —un non sequitur muy claro: que algo exista y sea real, no significa necesariamente que deba ser aprobado por la ley. Un ladrón podría usar ese argumento por sí sólo para pedir que si el robo existe, éste debe ser aprobado por la ley —diría él, “así nací”.

Otro problema serio de esta manera de razonar es la petición de intervención gubernamental —lo que significa volver al poder político un árbitro moral, abriendo la oportunidad de que la moralidad se defina en quien tiene poder de coerción. Es un camino hacia el totalitarismo, donde el gobierno define las reglas morales.

• Una serie de razones que colocan a la unión entre personas del mismo sexo como un matrimonio que no tiene grandes diferencias con el tradicional.

Esta argumentación usa una comparación que no arroja diferencias entre la familia tradicional y la unión homosexual —afirma que se unen dos seres que se aman, que aunque no pueden procrear, si pueden adoptar y que incluso refuerza la institución del matrimonio.

El problema de esta manera de defender al matrimonio de personas del mismo sexo es uno de definición. Simplemente, quiere cambiarse la definición que dice el matrimonio tiene entre sus condiciones el unir a dos personas de sexo distinto que se aman con el fin de procrear —lo que se desea modificar a dos personas de igual sexo que se aman.

No es un argumento fuerte pues sólo se trata de un cambio de definición que no menciona las causas ni razones del cambio que pide.

Existe también una línea de argumentación que usa a la libertad y los derechos de las personas para justificar ese matrimonio no tradicional.

Las razones en esta categoría mencionan el respeto a la libertad, a los derechos personales —los que justifican la validez de un acto libre acordado entre dos personas y para el que se pide reconocimiento y legalización. Se tiene derecho, se dice, a ser feliz y eso incluye el matrimonio homosexual.

Por sí sola la argumentación es débil —cualquiera la podría usar para justificar todo acto que se realice con libertad entre dos personas que están de acuerdo en realizarlo. Un par de ladrones, armado con este argumento, podría defenderse diciendo que están robando de manera libre y acordada. Dirían que tienen derecho a la felicidad robando a otros.

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Mi tesis hasta este momento está ilustrada en la crítica de las lineas de defensa del matrimonio homosexual que examiné arriba: son en extremo débiles y podrían ser usadas por separado para justificar los mayores excesos.

Si se quiere defender al matrimonio de personas de igual sexo, sus proponentes deberán argumentar en otra dirección más sólida y firme —comenzando por la naturaleza de la homosexualidad y su posible aceptación o rechazo. Este tema lo traté en Homosexualidad: Sus Defensas.

• A eso sólo añado otra línea de defensa del matrimonio de personas del mismo sexo —la que dice que nada hay de malo en que se amen dos personas del mismo sexo. Por supuesto, nada existe de malo en eso, en amarse unos a otros. Pueden amarse dos hombres y dos mujeres, sin que sea eso reprobable.

No es ése el problema de matrimonio homosexual, sino la realización de actos sexuales entre personas del mismo sexo, con o sin amor. Lo que se critica es la confusión entre sexo y amor, haciéndolos equivalentes. Esto requiere una mayor explicación y ella se remonta hasta la naturaleza humana.

Es dependiendo de la idea que se tenga de la naturaleza humana, cuando se emite un juicio sobre la validez de la homosexualidad. Bajo una visión de esa naturaleza, ella es reprobable —es decir, incongruente con tal naturaleza. Bajo otra visión, no lo es. Es el terreno de la concepción de la existencia humana, de su esencia, lo que al final marca la diferencia de opinión.

Nota del Editor

Hay más ideas al respecto en ContraPeso.info: Matrimonios Homosexuales.

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