Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Opinión: Información Sesgada
Eduardo García Gaspar
12 noviembre 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hay cosas frente a las que nos rendimos. Simplemente, las aceptamos.

Es casi literalmente una capitulación mental.

Nos damos por vencidos frente a lo que tenemos. Lo aceptamos renunciando a lo que antes pensábamos, si era opuesto.

No es fácil hacerlo, aunque en ocasiones resulta en extremo sencillo.

Un ejemplo absurdo ayuda a explicarlo. La persona A piensa que 123,654,987 dividido entre 4 da la cifra de 29,915,645.25. Será muy fácil tomar una calculadora y mostrarle que estaba equivocado y que el resultado correcto es 30,913,746.75. La persona A abandona su opinión anterior, acepta que estaba equivocada y se rinde ante la evidencia.

La distinción es clara. Antes, la persona por su propia voluntad, tomó como cierta una cosa. Eso es una opinión, el pensar que se tiene una verdad. Pero cuando se le demuestra que esa opinión es falsa, por propia voluntad se acepta y se reconoce otra cosa, la que sí corresponde a la verdad. No hay remedio, tiene que aceptarse.

A lo que quiero llegar es a esa etapa de la capitulación, del aceptar que se está equivocado. Pero antes, otro caso.

Usted va al médico y él le manda hacer análisis de colesterol. Usted opina que lo tiene bajo, el médico supone que lo tiene alto. Llegan los análisis y muestran que el médico tiene razón, su colesterol está por arriba de lo recomendado.

Usted puede aceptar la evidencia y reconocer su error. O bien, puede repetir el análisis, el que sale casi igual que el anterior. La evidencia está en su contra, dice que usted está en el error.

Es aquí cuando las cosas empiezan a ponerse interesantes. Frente a usted hay dos caminos básicos.

Uno es el de la capitulación. Usted se rinde y acepta que su opinión previa era equivocada.

Otro camino es negarse a aceptar la evidencia e insistir en que usted tiene el colesterol en niveles bajos o normales. Quizá racionalice el asunto argumentando que los análisis no son exactos, que los resultados son inestables, que el médico está de acuerdo con el laboratorio, lo que se le ocurra.

Hay, en resumen, dos posibilidades para la persona que sostiene una opinión, la que sea, y que enfrenta pruebas, evidencias y razones, que prueban que está en el error. Puede rendirse y aceptar su equivocación, o puede mantener su opinión a pesar de eso.

En el caso de los números negarse a aceptar el error sería tonto. Nadie lo haría.

En el caso del colesterol, ya no es tan claro el asunto. Podemos imaginar que habría cierto número de personas que negarían los resultados, incluso que argumentarían que el colesterol es un complot de los laboratorios. Esto llega a extremos en los terrenos que son más ideológicos.

Por ejemplo, he visto marxistas ortodoxos que no aceptan evidencia alguna en contra de sus ideas y las rechazan diciendo que son producto de la moral burguesa.

¿Por qué se tiene tal terquedad en algunos casos para rechazar todo lo que prueba que estamos equivocados? Una explicación es el conjunto de rasgos personales que tenemos: emociones, amistades, ideas, creencias, intereses. Quienes cambian de una religión a otra saben muy bien de las dificultades anexas al hacerlo.

La otra causa es un fenómeno conocido, la selección sesgada de información.

Un ejemplo muy común es el de la política. Si usted toma a alguien que está a favor de Obama, él escogerá selectivamente noticias que ayudan a sostener su favoritismo. Pero si usted toma a un opositor de Obama, éste va a hacer lo opuesto, va a seleccionar información que sea negativa para ese presidente.

En otras palabras, es casi inevitable que tendamos a sesgar la selección de información para hacer caso de la que nos es favorable y desechar la que nos contradice. Tome usted a un partidario ferviente del cambio climático, que él tomará como prueba el más mínimo suceso, quizá una semana de días nublados en verano en su ciudad.

Esto le sucede a todos, en todas partes. Supongo que sea imposible evitarlo. Lo he visto una y otra vez en toda discusión. Y tiene un efecto curioso, quien intenta ser objetivo, acaba por quedar mal frente a los dos que defienden opiniones contrarias.

Post Scriptum

La cosa es más complicada. Los descubrimientos científicos innegables en realidad están circunscritos al momento de su descubrimiento. Las ideas de Newton en relación a las ideas de Einstein ilustran esa circunscripción al momento del conocimiento científico. No significa relativismo, pero sí avances del conocimiento.

Y las cuestiones de fe, entonces son tomadas como opiniones también, aunque con un fundamento diferente. Ellas se rinden y capitulan por un acto voluntario también, no salido de una demostración tangible, sino de esa misma libertad para aceptar como verdadero y cierto lo que la persona ha comprobado para sí misma por otros medios.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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