Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Peligro: Frases Sin Sentido
Eduardo García Gaspar
12 diciembre 2013
Sección: EDUCACION, LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es un ejercicio mental. Es divertido. al revés.001

Trata de encontrar frases hechas a las que se les asigna gran significado.

Y, a continuación, examinar si en realidad lo tienen.

El truco es encontrar esas frases. Son tan comunes que se esconden a cielo abierto.

Un ejemplo, cierta persona solía decir que sufría depresión y que eso le impedía ser activo. No soy psicólogo, ni psiquiatra, así que no puedo opinar sobre ese trastorno.

Pero, conociendo a tal persona era obvio que se trataba de un pretexto para justificarse.

No es que tuviera depresión, sino que que tenía un estilo de vida basado en el inercia. Sus actividades venían en dosis homeopáticas. Era un perezoso contumaz, no una víctima de la depresión.

Buscó un pretexto y lo encontró en una frase que conmovía a todos: “Sufro depresión”. Un riesgo real de frases vagas, de padecimientos que se definen por síntomas.

Otra persona acostumbraba usar una idea con obstinación. La del estrés de la época moderna, de los tiempos actuales, tan llenos de tensión y preocupaciones. A eso culpaba un millar de padecimientos.

Le servía para criticar a todo, desde el sistema económico hasta la empresa en la que trabajaba.

¿Estrés en los tiempos actuales solamente? No lo creo. Estrés también sufrían los campesinos que vivían en las costas hace muchos siglos y no sabían en qué momento llegarían barcos vikingos a saquear sus casas. O qué nuevos impuestos decretarían sus monarcas. O si pasarían por sus cultivos las tropas del rey en marcha a una guerra.

Dos ejemplos, los anteriores, de frases hechas que intentan explicar algo y en apariencia lo logran.

“Me deprimo con facilidad” y “la vida moderna está llena de estrés”, son buenas muestras de frases que nada en realidad dicen, pero que llenan la boca de sabiduría artificial.

Hay otras frases, de gran utilidad, para quien quiere racionalizar sus actos. Una es la de “estudiar de nada sirve” y a continuación cita a personajes célebres que no completaron estudios universitarios (S. Jobs es el ejemplo actual).

Por supuesto, si la persona que eso dice ha demostrado ser un Jobs a esa edad, no hay problema. Pero si no, entonces se trata de una tontería.

Si de verdad de nada sirve el estudiar, la persona que eso cree debería dejarse de atender por médicos, hacer de lado el uso de computadoras e internet. Todo eso ha sido posible porque sí vale la pena estudiar. Si no lo quiere hacer, será mejor que se ponga a estudiar para encontrar otro argumento mejor.

Otra frase es la de “el matrimonio son meros papeles, en cambio el mío es libre”. La idea es justificar el vivir juntos sin necesidad de casarse legalmente ni en ceremonia religiosa.

A todo lo formal se le acusa de falso y artificial, considerando superior el estar fuera de lo que son “sólo papeles”.

¿Lo son? No creo. El matrimonio legal es un reconocimiento público de una situación. El matrimonio religioso es algo similar, el consagrar a Dios el matrimonio. Quizá la persona no acepte eso, pero no podrá despreciarlo argumentando que se trata sólo de un papeleo burocrático.

Quizá sea que somos un tipo de ser bien especial. Uno que busca explicaciones y que goza al encontrarlas.

Por supuesto, algunas de ella, demasiadas, son malas y falsas. En buena parte lo son porque buscan la justificación a toda costa de la conducta propia. Como la del que decía sufrir depresión, cuando en realidad había hecho de la inercia un modo de vida.

La más usada de todas las explicaciones actuales es la que afirma que “todo es relativo”, lo que es contradictorio. Una de mis favoritas es la de “los victoriosos escriben la historia”.

Otra que es frecuente es la de “nadie me entiende”. No es que ellas no contengan algún elemento verdadero, que suelen tenerlo. Es que suponen ser explicaciones absolutas y usan significados variados de las mismas palabras.

Por ejemplo, la de “sin religiones habría paz mundial”, o la de “repartiendo la riqueza se acabaría la delincuencia”. Frases usadas sin temor, como si fuesen verdades absolutas. Y que son ocasiones irresistibles de analizar.

Haga usted un ejercicio simple y razonable.

Vea si es posible que la paz reine en el mundo al hacer desaparecer todo indicio religioso. O vea si en realidad desaparecería la criminalidad después de repartir toda la riqueza existente. O si elevando el gasto público en realidad podrá progresarse más.

No hace mucho que se supuso que siendo libres las personas, ellas mejorarían ampliando sus conocimientos y que una sociedad libre mejoraría y progresaría. Sí, es cierto en parte. Las sociedades en las que domina la libertad, prosperan más que las otras.

Pero las personas, en buena proporción, parecen no haber aceptado la otra cara de la libertad, el uso de la razón y la aceptación de la responsabilidad personal. Sí, hay muchas más libertades, pero no ha habido un crecimiento similar en el uso de la razón. Mientras no lo haya, las libertades ganadas estarán en riesgo de perderse.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema general en ContraPeso.info: Clisés.

Mi punto central es señalar que las libertades ganadas en los últimos dos o tres siglos y que han creado una prosperidad insospechada, están en riesgo constante y mayor al posible porque el uso de la razón no ha crecido en la misma proporción.

Las frases hechas que apunté son sólo una muestra de la falta de uso del poder pensar y encontrar explicaciones más cercanas a la realidad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras