Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Excepción del Socialista
Leonardo Girondella Mora
3 septiembre 2014
Sección: FALSEDADES, Sección: Asuntos, SOCIALISMO
Catalogado en:


Hay en el socialismo, escondida pero real, una falacia en su justificación —y que consiste separador.001en hacer una distinción entre gobernantes y gobernados.

Una distinción entre ellos que no tiene sentido. Explicaré esto en lo que sigue.

• Según la escuela socialista de economía y sus variantes, como intervencionismo económico, los gobernantes deben planear y regular a la actividad económica por una razón: ellos los harán mejor que los ciudadanos dejados en libertad.

La hipótesis implícita es que los gobernantes son más sabios en cuestiones económicas que los ciudadanos —saben más, tienen más información, tomarán mejores decisiones, son más honestos, son más justos.

Es decir, los gobernantes son la excepción sabia en un mundo de tontos —una premisa demasiado atrevida y a todas luces falsa: los gobernantes son en el mejor de los casos iguales al resto de las personas.

• Según el modo de pensar del socialismo y sus variantes, los gobernantes deben tener más poder sobre los ciudadanos para establecer y administrar la educación pública, la salud pública, las vivienda, la energía y demás.

La hipótesis implícita en que los gobernantes son excepcionales y no abusarán de su mayor poder en beneficio propio —que ellos son más virtuosos, sabios y honestos que el resto de la gente.

Es decir, los gobernantes son la excepción virtuosa en un mundo de perversos y viciosos —otra premisa demasiado extrema y también demostrablemente falsa: los gobernantes son al menos igual de corruptos y siniestros que el resto de la gente.

• Según el diseño socialista, con sus variantes, los gobernantes saben más sobre el uso correcto de los recursos del país —que es lo que justifica, por ejemplo, un gasto público enorme y creciente, o como en México, la propiedad estatal de la energía.

La hipótesis implícita es la misma de antes: los gobernantes saben más que los ciudadanos sobre el uso de los recursos.

Es decir, los gobernantes según el socialismo tienen un mayor conocimiento sobre el uso correcto de los recursos y, por eso, cobran impuestos de más, para gastarlos más sabiamente —otra premisa demasiado atrevida e irreal.

• La base del socialismo supone que los gobernantes son más compasivos y de mejor corazón que el resto de los ciudadanos —lo que justifica la implantación de programas sociales, como seguro de desempleo, ayudas a madres solteras y otros.

La hipótesis socialista es igual a las anteriores en este campo: los gobernantes tienen espíritus más piadosos y bondadosos que los ciudadanos.

Es decir, los gobernantes en un sistema socialista, son una excepción entre un conjuntos de ciudadanos todos insensibles, endurecidos, estúpidos y despiadados.

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En conclusión, por diseño y estructura, el socialismo se sostiene en una falacia —en una premisa falsa, la de la excepcionalidad de los gobernantes, a los que supone más sabios, conocedores y virtuosos que el resto de los ciudadanos.

El socialismo entonces sería un buen sistema, quizá el mejor de todos, si efectivamente los gobernantes fueran la excepción de los defectos humanos. ¿Lo son? La experiencia diaria de todo sistema político indica lo contrario.

Además, nada existe en el socialismo que se dirija a justificar esta premisa de gobernantes mejores, a la que toma como incuestionable y sobre ella construye un sistema que se derrumba al darse cuenta de que los gobernantes no son la excepción humana.

Por supuesto, el socialismo tiene otras fallas muy conocidas, pero esta falla es, en mi opinión, muy escasamente mencionada —y merecedora de más atención entre los socialistas mismos.

Para terminar, me parece en extremo raquítica la suposición de que los gobernantes son un grupo excepcionalmente mejor que el resto de las personas.

Ningún sistema económico ni político debe pasar por alto que los gobernantes son seres iguales que el resto —y muchas veces peores al ser alterados por el gran poder que detenta todo gobernante.

Nota del Editor

La idea de la columna me recuerda una frase de F. Bastiat (1801-1850):

“SI las tendencias de la humanidad son tan malas que no es seguro permitir que la gente sea libre, ¿cómo es que las tendencias de esos organizadores son siempre buenas?”

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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