Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Libre Mercado y Egoísmo
Eduardo García Gaspar
20 abril 2016
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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El mercado libre es frío, impersonal, egoísta. Eso afirmó la persona, como si fuera un dogma.

¿Es cierto? Exploremos esa idea siquiera un poco con la intención de cuestionarla y probar su veracidad.

Primero, entendamos la idea, a lo que quizá ayude esta cita (textual en todo, incluyendo errores gramaticales)

«Segun la economia neoliberal egoismo, avaricia y el animo de lucrarse son el motor que mueve lo que Adam Smith llama la mano invisible; este o viene de dios o es una herencia evolutiva; por su operacion, la economia crece de tal manera que todo el mundo es beneficiario de este egoismo y avaricia; ademas, puede que el altruismo y el interes por el bienestar de los demas tenga un rol fuera de la esfera del mercado, pero dentro de el, egoismo ,avaricia y el animo de lucro deberian ser permitido dominar y florecer; el altruismo debe mantenerse en la area familiar, entre amigos y en relacion con temas de importancia social».

En fin, tenemos un fenómeno de asociación de ideas que liga al régimen de libre mercado con vicios como egoísmo, avaricia, falta de solidaridad y similares. La asociación entre la libertad económica y esos vicios es promovida por los enemigos de esa libertad, quienes entonces asocian al intervencionismo económico con altruismo, compasión y caridad.

¿Es cierto eso? No realmente. Un libro de L. W. Reed da una respuesta razonable, dividida en cuatro puntos.

Primero, el mercado libre es capaz de crear más riqueza que cualquier otro sistema, una realidad que es reconocida incluso por sus opositores. Esto hace del libre mercado una condición necesaria para la caridad. Crea más recursos que hacen posible realizar más caridad.

Quien sea que se ostente de caritativo y compasivo cometerá un error de gran miopía si acaso impide operar al mercado libre, que le dará gran cantidad de recursos, y opta por otro sistema económico que no tenga tal capacidad.

Segundo, apunta Reed, son los países más libres aquellos que son los más caritativos en el sentido real de la palabra. Esto podría probarse o no con datos de los que no dispongo, comparando montos dedicados a obras de caridad entre países como Canadá, EEUU y similares, con otros países como Venezuela, Cuba, Corea del Norte.

Tercero, pongamos atención en el burócrata que gasta en programas sociales dinero que ha sido retirado por la fuerza del bolsillo de los ciudadanos. ¿Habrá en su interior algo de compasión y caridad? En realidad no.

Cuarto, termina Reed, la caridad ejercida por la vía gubernamental se desvía a programas que compran votos, crean lealtad electoral y perpetúan el problema que tratan de solucionar.

La realidad entonces es paradójica: los programas de caridad gubernamental tienen su dosis de eso que reprueban: egoísmo, avaricia, corrupción (sin mencionar ineficiencia y desperdicio).

Veamos de nuevo la pregunta. ¿Es realmente el libre mercado un equivalente de egoísmo, avaricia y codicia?

No lo parece, al menos no lo es más que la caridad por la vía gubernamental de la que presume el «socialismo humanista». Una vez establecido esto, podemos entrar a algo que parece ser un secreto mayor que el del algoritmo de búsqueda de Google.

Si usted piensa que es posible deshacerse del egoísmo, de la avaricia y de la codicia cambiando se sistema económico, sustituyendo al libre mercado con el socialismo, le sugiero que lo piense mejor y otra vez.

La avaricia se tendrá en un sistema capitalista, pero también en uno socialista y en otro comunista.

Es decir, resulta inviable asociar a un sistema económico o político con virtudes y vicios. Unos son independientes de otros. Unos son externos, otros son internos. Es irreal hablar del socialismo humanista, como también lo es hablar del capitalismo humanista.

No tiene ningún sentido, por ejemplo, decir que:

«El socialismo es humanismo porque todo se centra en el ser humano, es decir todo conflicto o situación toma como punto principal al hombre, el ser humano, especialmente el obrero o campesino, oprimidos en todos los tiempos y lugares a lo largo de la historia».

¿Quiere usted minimizar al egoísmo y a la avaricia y al resto de los vicios? Para hacerlo, olvídese de la idea de cambiar de sistema económico, vaya por otro camino, ese que va al interior de las personas y las persuade de que existe el bien y el mal. Y que el mal debe evitarse y el bien realizarse.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus





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