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¿Qué son los precios de garantía? ¿Cómo funcionan? ¿Qué efectos tienen?

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Primero, su definición

La definición de precios de garantía es simple:

«Valor mínimo de adquisición para productos […] que el gobierno garantiza a los productores»—es decir, un precio fijado de antemano por el gobierno para ciertos productos y ventajosos para el productor.

Un precio de garantía, por tanto, es uno dictado por el gobernante y se contrapone a uno formado en un sistema de libre mercado.

El objetivo de esos precios es la protección del productor en contra de la reducción del precio natural de mercado de su producto —lo que se ha expresado así:

«Los […] precios de garantía […] intentan controlar los precios solamente en dirección descendente, mientras permiten aumentos sin restricción. […] son costosos para el presupuesto público […]». fao.org

Se trata de un precio controlado mínimo que subsidia al productor y que es pagado con fondos públicos, es decir, por el resto de la población —una política pública que en México comenzó en 1953 y para finales de los años 80 había desaparecido casi totalmente, hasta que en 2019 reapareció.

El objetivo de los precios de garantía es proteger a productores de ciertos bienes —como ahora en México según fue reportado para la protección del agricultor de productos específicos:

«[…] para el frijol el precio de garantía será de 14,500 pesos por tonelada; para el maíz será de 5,610; para el arroz, 6,120, y para el trigo “harinable”, 5,790 pesos […] el precio del litro de leche, el cual estará en 8.20 pesos». expansion.mx

Ese mecanismo es un dirigido especialmente a productores de bienes seleccionados por el gobernante —no a todos los productores, sino a unos pocos, esos que han sido elegidos por la autoridad. Algo que se presta admirablemente al capitalismo de amigos.

Precios de garantía, sus consecuencias

Protección privilegiada

El precio de garantía protegerá al productor de reducciones en el precio.

Si el precio de mercado está por debajo de ese precio de garantía el gobierno compra el bien al precio fijado. Si el precio de mercado está por arriba del precio fijado, el gobierno deja que el productor lo venda libremente.

Daño público

El precio de garantía no le permitirá al consumidor beneficiarse de reducciones de precios.

En caso de que el gobierno decida vender el producto por debajo del precio de garantía, la diferencia será pagada con fondos públicos de todos —y eso cancelará el uso de recursos públicos en proyectos mejores.

Costo extra

Los precios de garantía tienen otro costo adicional a los anteriores —las instalaciones de almacenamiento y transportación para los productos controlados que el productor vende al gobierno al precio de garantía, lo que ha tenido experiencias fracasadas en varios países.

De esto se hará cargo el Organismo de Seguridad Alimentaria Mexicana en el actual gobierno mexicano.

Confusión

Los precios de garantía son fijados con la intención de cubrir los costos de producción del bien controlado.

Pero qué costos y de quién, no hay claridad, porque existen varios productores con costos distintos y así se promovería un incentivo a la ineficiencia productiva de los productores menos eficientes.

Desperdicio

Los precios de garantía evitan que los recursos sean usados para la producción de bienes alternativos con mejor productividad —como quizá campos que se dedican a producir frijol motivados por el precio de garantía cuando usarían ese recurso con mayor productividad cultivando hortalizas.

Corrupción

Los precios de garantía aumentas las oportunidades de corrupción y colusión dentro del gobierno y entre este y algunos productores usualmente grandes y que por eso tienen influencia y medios para hacerlo.

Nacionalismo, populismo

Puede existir en la política de precios de garantía un elemento nacionalista que los acompañe —como la limitación o prohibición de importaciones a precios menores, lo que beneficiaría a todos los consumidores. Y los llamados a la soberanía alimentaria.

Más otro elemento populista —ya que la apariencia de los precios de garantía es buena en la retórica de autoridades preocupadas por los productores pequeños y pobres, especialmente del campo.

Por tanto

Existen numerosas experiencias y abundantes razonamientos que indican que los precios de garantía son un instrumento no recomendable para el logro de avances económicos.

Precios de garantía, injustos

Precios de garantía han sido decretados en México (enero 2019). Una tonelada de maíz valdrá 5,610 pesos y 14,500 la de frijol. La leche, 8.20. El concepto detrás de eso es el de un precio justo —como quiera que él sea entendido por el gobierno.

Y es entendido como justicia para el productor —lo mínimo que debe recibir para que la venta sea justa, como 8.20 por litro de leche y no menos de eso. El consumidor no es tomado en cuenta en esa interpretación de justicia dirigida solo al productor.

Si el productor vende su leche por encima de ese precio, todo va bien y lo hará —pero si el precio se reduce en el mercado a menos de esa cantidad, el gobierno entra al quite y la compra a 8.20, no importa que el precio natural sea menor.

El efecto de los precios de garantía

El resultado de eso será, dependiendo de las circunstancias, una muy probable mayor producción de leche en caso de que el precio natural baje —porque el productor sabe que no se reducirá más y, peor aún, se abre la posibilidad de cabildear para que ese precio suba.

Habrá muy posiblemente más leche de la que se necesita y manejos oscuros de recursos entre productores y gobierno —en realidad nada que no se conozca con anticipación. Otro caso de intervención innecesaria y costosa.

Un poco de historia, precios y justicia

La idea de la justicia en los precios no es nueva. En el siglo 13, por ejemplo, San Alberto Magno dijo que «los bienes tienen valor de acuerdo con la estimación del mercado en el momento de la venta».  

La misma idea de siglos después: el valor de los bienes es subjetivo.

Lo mismo dijo Santo Tomás de Aquino, que «el precio justo de las cosas no es absolutamente definido» —esto es afirmar que los precios son el resultado del valor que el comprador y el vendedor dan a los bienes expresados en un acuerdo mutuo.

Un resultado de estimaciones personales variables y que no puede culminar en 8.20 por litro de leche, por ejemplo.

Sesgo injusto

Los precios de garantía están sesgados a favorecer al productor —en perjuicio del comprador— y esta es precisamente la razón por la que no es posible aplicarles el calificativo de justos.

Los precios de garantía son una de las manifestaciones del capitalismo de amigos —mediante el que los productores se asocian al gobierno para extraer ganancias que de otra manera no tendrían y todo pagado por el resto de las personas, sea en bienes más caros o en impuestos mayores.

[Las citas últimas fueron tomadas de la obra de Stark. R. Bearing False Witness: Debunking Centuries of Anti-Catholic History, p. 226.]

Conclusión

Ha sido explicado el concepto de los precios de garantía. Ellos son una sustitución de los precios reales, formados en un mercado, por precios fijados por la autoridad bajo criterios políticos que producen daño a la economía y crean oportunidades de corrupción.



Y otra cosa más….

Conviene ver alguna de estas columnas:



[Actualización última: 2020-09]

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