Conservación de la libertad. Mantenerla con solidez y firmeza. Después de todo, adquirirla ha tenido altos costos. Defenderla de los ataques de las propuestas de sociedades perfectas diseñadas racionalmente en papel.

8 minutos

Mantener a la libertad

Un asunto de conservación, de mantenimiento y preservación de la libertad que se ha logrado en las sociedades que se han formado durante siglos. Es un pensamiento muy congruente con la mente del conservador.

Parte de un principio que consiste en valorar lo que se ha formado durante el tiempo esas sociedades que son ahora libres o van en camino a serlo.

Tradiciones, normas, reglas, fiestas, historia, idioma, redes familiares, confianza mutua, cocina, costumbres. Todo eso que define a la sociedad libre y que, por eso, debe preservarse. Es decir, custodiarse para la conservación de la libertad que tienen sus miembros.

Un llamado a la prudencia

No es la conservación que produciría la congelación de la sociedad en el tiempo. Tampoco es un regreso nostálgico a tiempos anteriores supuestamente mejores. Pero sí es la cuidadosa adaptación gradual de lo existente a la realidad cambiante.

Es una solicitud de ser cuidadosos, de ser prudentes y moverse con precaución. La sociedad es compleja y frágil. Puede dañarse fácilmente. La libertad viene sin garantías de conservación. Son estas parte de las características de los conservadores.


«El primer deber de un hombre es pensar por sí mismo».

José Martí

Mentalidad conservadora

Un autor actual expresa esto añadiendo un elemento genial:

«[…] nosotros seres racionales necesitamos costumbres e instituciones que se funden en algo más que la razón, si queremos usar nuestra razón para un buen efecto. Esta visión, de hecho, es probablemente la principal contribución que el conservadurismo ha hecho a la autocomprensión de la especie humana».Scruton, Roger. Conservatism: An Invitation to the Great Tradition (Kindle Locations 166-168). St. Martin’s Press. Kindle Edition. Mi traducción.

La razón y algo más

Ese elemento es el de que «necesitamos costumbres e instituciones que se funden en algo más que la razón». No que hagamos de lado a la razón y tengamos sociedades inexplicables racionalmente.

Pero, lo más importante, tampoco que tomemos a la razón solamente y nos deshagamos de lo que en la sociedad no tiene una explicación lógica.

Es una llamada de atención, muy característica del conservadurismo. Ese aviso de tener cuidado con las personas y sus doctrinas que prometen una sociedad planeada y racional que comenzará por tirar por la ventana lo que no pase por el filtro de la razón. 

Dos sociedades en competencia

La comparación entre dos sociedades explica el llamado a la conservación de la libertad.

📌 La sociedad real libre y compleja

Ella es imperfecta y difícil de comprender en su totalidad. Tiene aspectos inexplicables, facetas dudosas, lados cuestionables. Una gran complejidad.

📌 La sociedad diseñada en papel

Ella es perfecta y justificada con claridad. No tiene nada ilógico, ni irracional. Al contrario, todo tiene sentido y nada hay de inexplicable en ella. Es un proyecto de sociedad perfecta.

La comparación entre ambas

Las dos sociedades, al ponerse una junto a otra, producen una reacción lógica normal. ¡La sociedad diseñada en papel es mejor, mucho mejor, debemos intentar implantarla!

El conservador es el que lanza un aviso de precaución. La sociedad diseñada en papel no viene con garantía.

¡No, no hay que dejarse deslumbrar por la sociedad perfecta diseñada en papel, eso implica destruir la sociedad real que ha costado mucho formar!

La ayuda sorpresiva del liberal

El liberal original defiende la conservación de la libertad económica porque espontáneamente la iniciativa de las personas, sus acuerdos, colaboraciones, competencia y acciones, producen mercados libres que habrían sido imposibles de crear por medio de una planeación central teórica y deductiva. 

Un mercado libre es algo que un racional extremo no podrá justificar lógicamente. Un mercado libre forma costumbres e instituciones que se sustentan en algo más que la sola razón. Y el liberal querrá conservar esas creaciones del mercado libre, por ilógicas y extrañas que puedan parecer a otros. Es algo muy complejo, imposible de reproducir en papel.

Mismas metas, distintas perspectivas

Pues bien, el conservador actúa igual que el liberal cuando intenta conservar las creaciones (costumbres e instituciones) que espontáneamente ha creado la sociedad y de cuya existencia depende ella. No solo asuntos económicos, sino también el resto.

No distinto a un mercado libre, lo que me produce la idea de que el liberal y el conservador tienen algo en común y que quizá ninguno de los dos vea con claridad. 

Ambos defienden lo creado en el tiempo como producto de millones de iniciativas de muchas personas. Eso que han creado, llámese mercado libre o tradición y costumbres, es algo que no puede ser explicado de manera totalmente racional al estilo del buscador de sociedades racionalistas y lógicas.

Es curioso que ambos, el liberal y el conservador, tengan al mismo enemigo, ese ardiente creyente en la posibilidad de una sociedad que en papel es perfecta y solo necesita que sea implantada por la autoridad, la que comienza por deshacerse de eso para lo que no encuentra una explicación fría y racional.

Deshacerse de ceremonias, fiestas, instituciones, costumbres, moral, y también, de libertades. Porque, después de todo, en buena parte fue la libertad de generaciones lo que produjo esa sociedad real.


«El precio de la libertad es la vigilancia eterna».

— Thomas Jefferson

Un ejemplo, el calendario republicano

Un ejemplo de la planeación racional fue el calendario republicano creado en Francia después de la revolución. Fue diseñado lógicamente por un matemático y varios astrónomos, más un poeta. 

«[…] los años siempre empezaban en el equinoccio de otoño, tenía doce meses de treinta días cada uno. Los meses se dividen en tres décadas de diez días (desaparecen las semanas). No coinciden exactamente con los meses del calendario gregoriano, al empezar siempre la cuenta de los meses con el inicio astronómico de las estaciones, tal y como se hace también con el zodiaco griego. Los nombres de los meses adoptan denominaciones de fenómenos naturales y de la agricultura». Ibídem

Calendario republicano

Por ejemplo, los meses asignados al invierno eran:

«Nivoso (Nivôse, del latín nivosus, ‘nevado’), a partir del 21, 22 o 23 de diciembre. Pluvioso (Pluviôse, del latín pluviosus, ‘lluvioso’), a partir del 20, 21 o 22 de enero. Ventoso (Ventôse, del latín ventosus, ‘ventoso’), a partir del 19, 20 o 21 de febrero». Ibídem

Es claramente más lógico y racional este calendario nuevo que el creado por las generaciones anteriores paso a paso. Un buen ejemplo de la imperfecta tradición real conservada y del diseño perfecto en papel.

Del calendario al resto de la sociedad

De esa manera, pueden hacerse planes racionales para mejorar a la familia, a los hijos, a las escuelas, al arte, a la ciencia, a las calles, a lo que se quiera. Incluyendo a la Moral y a la Ética.

La sociedad real, compleja, imperfecta y no totalmente racional es un objeto que presenta una tentación irresistible para quienes piensan poseer la romántica capacidad para diseñar a la sociedad perfecta e ideal.

La gran sorpresa

Al resplandor que acompaña a las sociedades diseñadas en papel suele seguir el asombro de su impracticabilidad. Una vez implantadas, ellas no funcionan. No producen los resultados prometidos. La razón es obvia.

La nueva sociedad diseñada en papel tiene un obstáculo, la misma naturaleza humana que creó a la sociedad espontánea y libre. Ella no se acomoda a la sociedad teórica y eso produce tragedias. Un ejemplo, el de Pol Pot en Cambodia y que necesitó cambiar esa naturaleza:

«El hombre nuevo requería comenzar de cero y para ello había que eliminar todas las influencias de la etapa que se dejaba atrás. Así mataron sistemáticamente a los médicos, abogados, maestros, músicos, traductores y luego siguieron con los opositores y más tarde con las purgas internas de los disidentes y todo aquel que fuera acusado de conspirar contra el régimen». infobae.com


«La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida».

Miguel de Cervantes

Conclusión: la conservación de la libertad

En resumen, conservar a la libertad es defender a las sociedades que ella ha creado de los ataques de quienes proponen sociedades diseñadas en teoría.


Otros lectores también leyeron…

[Actualización última: 2022-03]

Artículo anterior¿Qué es suicidio? Examen de una situación
Artículo siguiente1 Domingo Adviento (ciclo A)
Más de cuatro décadas de escribir columnas de opinión y análisis políticos en periódicos y en línea. Autor de tres libros.