Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Otro Lado de la Discriminación
Eduardo García Gaspar
8 octubre 2002
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Cuando uno encuentra ideas interesantes casi siempre se tiene la inquietud de compartirlas con otros y mostrarles eso que ha sido descubierto.

Siendo yo un lector vicioso, me ha sucedido eso muchas veces y siempre trato de hablar de la maravilla que encontré. Éste es un caso de esos y trata de la discriminación en el trabajo.

Todos hemos oído de esos casos de discriminación de personas en la contratación para empleos. Quizá el más común de ellos es el de las mujeres, que no son contratadas en la proporción que debieran y que tienen sueldos menores a los de los hombres.

En los EEUU por ejemplo, se habla de discriminación racial, generalmente con la población negra hablando de tener ingresos menores a los de la población blanca.

Y, cuando oímos esos casos, por lo general nos indignan. Mi punto es que hay más de fondo. Déjeme simplificar las cosas para poder ser breve.

Suponga usted una empresa, la que sea, que tiene ventas de mil pesos y costos de ochocientos. Su utilidad es la diferencia, es decir, doscientos pesos.

Por seguir simplificando, digamos que su único costo es el costo de personal, nada más, y que tiene ocho empleados que ganan cada uno cien pesos. Todos esos empleados son hombres.

Hasta aquí tenemos una empresa con utilidades aceptables y ocho empleados hombres, cada uno ganando cien pesos. Supongamos ahora que las mujeres ganan menos que los hombres, digamos la mitad por seguir simplificando las cosas.

Eso quiere decir que esa empresa puede despedir a esos ocho hombres, contratar a ocho mujeres y bajar a la mitad sus costos. Con ocho mujeres la situación sería la siguiente.

Las ventas siguen siendo de mil pesos, pero su costo es ahora la mitad, es decir, cuatrocientos en vez de ochocientos, lo que hace que su utilidad ahora sea notablemente mayor, de seiscientos pesos. Antes era de doscientos solamente. Y ese aumento lo logró contratando mujeres nada más.

Ahora, la cuestión es ver el efecto de la discriminación. ¿Quién fue víctima de la discriminación por sexo? Se contestará que las mujeres porque ganan menos. De seguro, pero fíjese usted en el otro afectado, muy afectado.

Me refiero al dueño de la empresa o sus accionistas. Ellos ganaron menos porque contrataron a hombres, que cobran más que las mujeres por hacer lo mismo (el ejemplo supone que ambos sexos tienen iguales capacidades).

Es decir, la empresa es una víctima también de la discriminación.

Como creo que todos los empresarios persiguen tener utilidades, las más posibles, me resisto a creer que intencionalmente ellos reduzcan sus utilidades seleccionando a la mano de obra más cara posible, que en este caso es la de los hombres… un grupo que, por lo que se ve, es caro en exceso, pues cobra más por hacer lo mismo que el otro grupo, el de las mujeres.

Al igual que las empresas seleccionan a los proveedores que les dan las mejores condiciones para satisfacer sus necesidades de materiales e insumos, las empresas deben seleccionar a la mano de obra más productiva, que en nuestro ejemplo son las mujeres y no los hombres.

Por eso, creo que este es un argumento que pone en tela de juicio la idea de que las empresas discriminan intencionalmente contra grupos sociales.

No tiene sentido discriminar contra, por ejemplo, un productor musulmán o judío, si es que él nos vende la mejor materia prima al mejor precio. Si mi compadre vende más caro que el otro, de loco voy a comprarle a mi compadre cuando tengo un mejor proveedor en otro lado.

Lo mismo con la mano de obra. No tiene sentido contratar a quien cobra más caro y nos da el mismo servicio que otro que cobra menos.

Mi punto, en esta segunda opinión, es que no debemos buscar en las empresas el origen de la discriminación, pues ella les eleva los costos y reduce sus utilidades.

Si existen diferencias de sueldo entre grupos de diferente sexo, raza, nacionalidad o lo que sea, debemos buscar el origen de esas disparidades en otras causas, no en las empresas.

Sin descartar, desde luego, la posible explicación que sería de la empresas cometiendo tonterías y tomando malas decisiones, lo que puede ser cierto en bastantes casos.

En fin, sólo quise compartir con usted un pequeño descubrimiento sobre algo que leí y que hace de las empresas víctimas también de la discriminación.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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