Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Esa Maldita Caja
Eduardo García Gaspar
17 mayo 2002
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Existe en la comunidad de negocios internacional una expresión relativamente nueva.

Usted la escuchó en la película reciente, Traffic, de boca de Michael Douglas cuando pide ideas para luchas contra el narcotráfico. Dice que quiere que sus ayudantes piensen “fuera de la caja”.

Es una buena frase. Tiene gran riqueza de significado.

A lo que se refiere es el síndrome que sufren muchas instituciones, pues dentro de ellas se crean y respetan ciertas formas de pensar, de las que nadie se atreve a salir. Todos piensan igual, tradicionalmente y sin originalidad.

El pensar fuera de la caja quiere decir, salir de esas limitaciones demasiadas veces inconscientes y que impiden actuar de verdad con resultados a la vista. Sucede en empresas con gran frecuencia, especialmente aquellas en las que el poder de decisión está concentrado.

Allí, solamente existe una idea, la de dar gusto al que está arriba de uno en una cadena que va hasta el más alto puesto. La forma de pensar de los superiores es así impuesta sobre los demás, quienes rechazan lo que ven ajeno a esa manera de pensar interna.

El resultado es, desde luego, decisiones erróneas. Y lo podemos extrapolar a otras situaciones. Por ejemplo, los partidos políticos mexicanos cuya cerrazón es notable.

Sus miembros están dentro de las pequeñas cajas de sus partidos y no pueden ver más allá de la victoria de su partido sobre los demás. Ésa es toda su “caja”, ganar poder, sin ser capaces de ver fuera de ella para darse cuenta de dos cosas.

Una, existe un país que se llama México con cien millones de habitantes y no nada más una serie de partidos.

Dos, estamos en el siglo XXI y las cosas son diferentes, hay que actualizarse y estar al día. P

uesto de otra manera, podemos reclamar a nuestros gobernantes que salgan fuera de su partido, que piensen fuera de su cajita limitada. Pero hay más. Por ejemplo, los sindicatos también viven dentro de su caja, encerrados con una serie de ideas en extremos limitadas.

No ven más allá de su propia ganancia al costo que sea. No saben hacer otra cosa que querer elevar sus conquistas laborales y tener más poder. Lo demás no importa.

A estos organismos también hay que recordarles que deben salir de sus cajas y entender que esa caja en la que han vivido desde siempre no es el mundo.

Estar dentro de una caja, además, es tener necesariamente una conducta egoísta y dañina. Quien vive dentro de su caja no repara en los daños que causa a otros, simplemente no entiende la idea de que su conducta daña. Todo lo que desea es jalar agua para su molino, aunque con eso dañe terriblemente a otros.

Para quien vive dentro de su caja el resto de los humanos no existen, ni le interesan. Más aún, estar dentro de una caja produce atraso. Dentro de ella no se entienden los cambios que suceden allá afuera.

Por esto, por ejemplo, es que nuestras leyes están atrasadas. Los legisladores no saben de los adelantos técnicos y si no saben de ellos, tampoco saben legislarlos. Igualmente, no saben de economía porque están dentro de sus cajas de poder, pero aún así quieren legislar mercados.

Estar dentro de una caja produce y conserva la ignorancia. Igualmente estar dentro de una caja produce soberbia, el peor de los pecados. Dentro de un mundo limitado e irreal, se llega a creer todo, a intentar todo, a soñar todo, sin el menor apego a la realidad.

Y es que el síndrome de estar dentro de la caja tiene un amplio poder para explicar lo que sucede en México: una enorme cantidad de personas en puestos de elección popular cuyo único resultado neto es paralizar al país con sus miopes conflictos.

Cada cajita de cada partido pelea contra las demás, deteniendo todo posible adelanto.

Por eso es que en los momentos de más necesidades de reformas y cambios, esos gobernantes encerrados en sus cajas simplemente no entienden lo que sucede, ni la oportunidad que estamos perdiendo. Donde se necesita valentía, la caja produce miedo.

Cuando se requiere urgencia, la caja causa retraso. Cuando se necesita escuchar, la caja crea sordera. Cuando se necesita ver, la caja produce ceguera.

Y luego culpamos del desarrollo a otros, cuando nosotros mismos somos la causa de la miseria y de la pobreza viviendo dentro de nuestras cajas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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