Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Razón y la Violencia
Eduardo García Gaspar
22 febrero 2002
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


En algo así como un mes, México enfrentará uno de los fenómenos más interesantes de todos los tiempos de la historia humana, el choque entre la razón y la violencia.

Me refiero a la segura presencia de los bautizados como globalifóbicos durante la celebración de la Conferencia Internacional para el Financiamiento del Desarrollo, que organiza la ONU en Monterrey, México.

Hagamos a un lado los trastornos que sufran los habitantes de esa ciudad y vayamos a ver lo más interesante, el fondo de esta situación que ya se ha vuelto una especie de moda internacional.

Donde sea que se realice un evento con los de Davos, de Libre Comercio y de lo que huela a globalización y similares, allí aparecen los manifestantes contrarios a esas reuniones.

Dentro del terreno de una segunda opinión y desnudando el asunto, puede verse una serie de comunes denominadores en las dos partes de esos enfrentamientos.

Por un lado, están una serie de personas que se reúnen con algún objetivo. Pueden ellas hacer las más inteligentes propuestas o tener las más idiotas ideas; pueden decir cosas brillantes o cosas tontas. Eso no importa.

Ellas realizan su reunión de manera pacífica y tranquila, organizada, planeada. Sus acciones son pacíficas y hasta donde pueden usan la razón, aunque a veces suenen a un club de halagos mutuos y de repetición de ideas políticamente correctas.

Por el otro lado están los opositores a esas reuniones, una serie de personas de muy diversas partes del mundo que igualmente confluyen en el mismo espacio y tiempo de los otros.

Su objetivo es protestar y lo hacen de varias maneras; pueden desnudarse, lo que es un truco que llama poderosamente la atención de los noticieros de televisión; pueden llevar pancartas, máscaras, camisetas con leyendas; obstruyen calles, gritan y, desde luego, parecen divertirse corriendo riesgos.

Son una mezcla de diversidades de ideas, con un solo común denominador, la protesta contraria. La esencia de esos que protestan es violenta. Buscan interrumpir, bloquear, destruir.

Una de sus actividades favoritas es atacar empresas globales, con McDonald´s como una favorita. Eso no se vale. Quizá sus ideas sea buenas, quizá no.

Pero el sencillo hecho de optar por el uso de la fuerza y la violencia es éticamente equivocado. No significa eso querer quitar el derecho a protestar y a expresar opiniones diferentes. Sí quiere decir que la violencia es negativa.

De hecho, esa violencia empequeñece a quienes protestan así y sugiere que al no tener razón, ellos optan por la alternativa de quien no tiene apoyos racionales.

No son esos protestantes muy diferentes de los terroristas que atacan con bombas a personas inocentes y su diferencia es de grado solamente. Los humanos tenemos un gran don, el de la razón. Podemos pensar, razonar, y el recurso de la violencia es la renuncia a ese don. Quien opta por la violencia renuncia a su naturaleza humana.

No es complicado llegar a esa conclusión.

La mescolanza de ideologías dentro del grupo de protestantes, según he podido averiguar, es enorme. Hay ecologistas racionales y los hay fanáticos. Hay socialistas extremos y hay quienes proponen el regreso a las supuestas utopías del pasado que Ghandi promocionó.

Hay sencillos anticapitalistas y hay algunos que simplemente quieren divertirse en esa manera muy particular. Hay partidarios de guerrillas armadas y miembros de partidos políticos extremos. Tan grande es su variedad que resulta en extremo difícil conocer sus propuestas y sus causas concretas.

Pero tienen en común algunos aspectos: optan por la violencia, no usan la razón, sus análisis son pobres, son dogmáticos, son extremistas, son utópicos, no están dispuestos al diálogo y más que construir quieren destruir.

Sería una misión realmente imposible negociar con ellos. ¿Cuánto durará ese movimiento en contra de la globalización?

Nadie lo sabe, aunque puede razonarse que siendo más una moda que una forma de pensar, durará lo que dura una generación y se volverá parte de la nostalgia juvenil, como las protestas de los años 60. ¿Tendrán éxito?

No, la curiosidad humana y su naturaleza no podrán ser detenidas, tal vez retrasadas un poco, pero jamás contenidas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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