Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Giro de 180 Grados
Eduardo García Gaspar
12 octubre 2002
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
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Quiero compartir con usted una información, de esas que no se encuentran fácilmente y que revelan todo un cambio en el mundo de las ideas.

Primero, la gran revelación que es la de que las ciudades deben ser competitivas si es que quieren dar calidad de vida a sus habitantes en el amanecer de una nueva era económica.

Y, más sorprendente es la idea de que en la actualidad el gobierno tradicional no va a poder sólo con esa tarea. La idea es realmente revolucionaria en serio, tanto que seguramente no va a ser entendida por las mentes anticuadas.

Las ciudades necesitan varios tipos de capital. Requieren capital financiero (dinero), capital físico (avenidas, terrenos), capital humano (instituciones educativas y de investigación), capital cultural (valores y creencias sólidas), capital social (involucración en los asuntos comunitarios) y capital ciudadano, o lo que en inglés llaman polity capital.

Me voy a referir a éste último.

Llaman capital ciudadano a la serie de recursos y herramientas que los gobiernos locales y las demás instituciones tienen a su disposición para mejorar las condiciones de salud, de bienestar socioeconómico y la competitividad de la ciudad en medio del mercado global.

Basta de teoría y vayamos a las implicaciones y consecuencias de esta visión nueva. Hay en el capital ciudadano elementos que lastiman o promueven el desarrollo de la ciudad, como las condiciones de impuestos y el ambiente propicio para hacer negocios.

Un ejemplo, la razón por la que en Philadelphia no se han fundado nuevas empresas de tecnología es la serie de impuestos grandes de esa ciudad, con la consecuencia de que la fundación de empresas se ha ido a otros lugares.

Otro ejemplo, Dallas y su herencia racista, combatida desde 1920 con éxito, principalmente contra el Ku Klux Klan ya que afectaba a los negocios. El racismo afecta a la actividad económica, que es lo mismo que hace la criminalidad, atacar al progreso y crear pobreza.

Pero el centro de todo esto es la idea de que el gobierno solo no puede con la tarea y necesita establecer coaliciones con otras partes de la sociedad, especialmente las empresas y asociaciones sociales. Fíjese en el gran cambio.

Antes, el gobierno era la gran institución responsable de todo el bienestar de la nación.

Ahora, se reconoce que no puede con la carga que se designó el mismo y que necesita la ayuda de otros para hacer de las ciudades, comunidades con buena calidad de vida.

A esto llaman “emprendedores cívicos”, la unión de sectores sociales para metas comunes en las que no hay las divisiones sectoriales que a los políticos mexicanos les fascina hacer. En este nuevo esquema hay unión de ejidatarios, empresarios, gobierno, universidades, sindicatos y demás.

Más aún, hay medidas concretas contra los problemas que detienen el crecimiento. Todo lo que quiero dejar claro es una idea sencilla.

El mundo ha cambiado fuertemente y no acepta las nociones pasadas de un gobierno que se siente responsable de todo, quiere hacer todo y termina por hacer todo, pero mal.

El gobierno está pasando por una modificación muy seria que le obliga a recurrir a actuar en equipo con los demás actores de la sociedad, especialmente las empresas y las asociaciones sociales.

Antes el gobierno quería intervenir en la sociedad, y ahora es la sociedad la que quiere intervenir en el gobierno, lo que es una postura mucho más sana.

Es una verdadera revolución mental, a la que debemos unir otras ideas como la existencia de problemas sociales que son dañinos para el progreso.

Por ejemplo, la criminalidad que debe reconocerse como un freno al progreso. Por tanto, la autoridad que no sea exitosa en su lucha contra el crimen es una autoridad que no realiza su función.

Donde hay criminalidad, los negocios prosperan menos lo que causa pobreza. Esto cambia la perspectiva: es más importante para progresar combatir la criminalidad que dar programas de apoyo a las empresas pequeñas, por ejemplo.

Le digo, toda una revolución en el pensamiento.

La información viene de un artículo llamado A Conceptual Model for Enhancing Community Competitiveness in the New Economy, de James H, Johnson Jr, aparecido en el Urban Affairs Review de julio de este año.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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