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Ejemplos de discriminación. Casos de admisión a universidades y discriminación bancaria muestra la dificultad de ser demostrados. Más aún, los remedios de cuotas por grupos causan efectos colaterales negativos.

Introducción

Los ejemplos de discriminación son, desde luego, un tema recurrente en los discursos políticos que explotan el clasismo. Uno que no está exento de gran dificultad de demostración, según afirma Becker. 

Su enfoque rebasa el terreno de la Economía y tiene el mérito de dirigirse a las causas de la desigualdad de oportunidades y al cuidado que debe ejercerse cuando se tienen estudios que intentan demostrar que hay prácticas discriminatorias.

La obra consultada para esta carta es la de Becker, Gary Stanley, Nashat, Guity, The economics of life. New York. McGraw-Hill, pp. 117- 120. 

En esas páginas que encuentran dos de las columnas publicadas por el autor en la revista Business Week, «Affirmative action as we know it» y «The Evidence against banks doesn’t prove bias».

El tema central de ambos artículos es el de la affirmative action en los EEUU. Aunque el tema es un asunto netamente norteamericano, su esencia es universal pues trata el sensible asunto de la discriminación en contra de minorías en prácticas de contratación de personal, capacitación, educación y empleo. 

Más aún este asunto es uno de alta pertinencia en los terrenos políticos y que en América Latina ha sido usado en relación a minorías étnicas y otras.

Discriminación y desigualdad de oportunidad

Becker inicia señalando que los casos y ejemplos de la discriminación a minorías es uno caliente en el terreno político. Y, al mismo tiempo, uno que recuerda que la mayoría de los ciudadanos de su país se oponen a políticas que imponen cuotas de minorías en acciones de empleo o educación.

Esta oposición incluye a miembros de esas minorías a quienes las medidas se proponen defender. Dice que las medidas y leyes destinadas a evitar prácticas discriminatorias no tienen la capacidad para remediar la causa de la desigualdad de oportunidades entre las personas.

La causa de esa desigualdad de oportunidades son las diferencias en las experiencias familiares de cada una de las personas.

Por tanto, según el autor, el origen de esa desigualdad que las leyes pretenden corregir, como ejemplos de discriminación, con cuotas de contratación está en las familias y en ambiente en el que se han educado las personas durante su infancia.

Hay pequeños que se educan en ambientes familiares que son inestables, dentro de zonas en las que predomina la criminalidad y que reciben una educación de mala calidad.

Las cuotas de minorías no funcionan

Una efectiva medida contra la discriminación estaría dirigida a remediar los efectos de esos problemas para levantar las habilidades de las personas.

Esto se llama inversión en capital humano, aumentar la capacidad y las habilidades de las personas para competir en condiciones similares con los demás.

Los esfuerzos de la autoridad deben dirigirse no a la imposición de cuotas, sino a la solución de los problemas de falta de habilidades y talentos que forman el capital humano de las personas.

Por ejemplo, el combate al crimen es una acción primordial, uno de cuyos efectos es mostrar a los pequeños que el crimen es una ocupación que no tiene beneficios. Especialmente a los niños que viven en zonas de alta criminalidad.

Igualmente, más que imponer cuotas, debe haber preocupación por elevar la calidad de la educación que reciben los niños.

Y cuanto más pronto se comience, mejor. Los pequeños de poca edad son más receptivos a estas enseñanzas. La capacitación destinada a adultos tiene menos efectos, pues enfrentan el problema de cancelar costumbres e ideas malas aprendidas durante su crecimiento y no entendidas durante su educación.

Los mejores programas en contra de la discriminación de minorías no pueden elevar el capital humano a la altura de quienes han tenido mejor educación, crecido en ambientes familiares estables y mejorar su vida sobre la base del mérito personal.

Los ejemplos de discriminación en aceptación de alumnos

Hay datos que demuestran esto, dice Becker. Por ejemplo en la Universidad de California en Berkeley, las minorías negras e hispanas admitidas gracias a cuotas de estudiantes obtuvieron peores calificaciones y tasas de graduación inferiores a las de estudiantes blancos y asiáticos que no lograron sus lugares por medio de cuotas.

El resultado colateral de esas medidas que persiguen un objetivo loable es desafortunadamente malo. Los malos resultados de esos estudiantes admitidos por cuotas minan de confianza personal de ellos y perpetúan la percepción que se tiene de las minorías.

Queriendo evitar la discriminación de grupos en su admisión a estudios superiores por medio de cuotas, no se remedia el problema y se sufren efectos no intencionales.

Los malos resultados crean estereotipos de las minorías y producen resentimiento entre quienes no fueron admitidos a esas instituciones por dar lugar a las minorías.

No tiene esto que ver con la falta de capacidad mental, pues existen miembros de grupos no minoritarios que también tienen desempeños pobres en su educación.

También debe considerarse el fenómeno de percepción por el que los profesionales pertenecientes a grupos minoritarios se ven como capaces de menor calidad en su trabajo que sus equivalentes profesionales de grupos no minoritarios.

Esto produce una reacción negativa entre los profesionales de grupos minoritarios que sí tienen una alta calidad profesional, pero que las personas piensan que no la tienen.

La causa de esto, desde luego, es la obligación de aceptar estudiantes sin considerar sus capacidades.

La solución de esto no está en la imposición de cuotas de minorías para evitar discriminación, sino en la serie de esfuerzos destinados a solucionar los problemas que en las personas crea el crecer y desarrollarse en medio ambientes opuestos al desarrollo de habilidades.

Ejemplos de discriminación económica

Otra área de discriminación puede darse en la actividad económica.

Becker señala que en resumen la discriminación en un mercado se tiene cuando hay una renuncia voluntaria a utilidades, ingresos y salarios justificada por un criterio de prejuicio en contra de otras personas.

La definición del autor es importante porque coloca en la superficie el corazón del asunto. La discriminación contra grupos existe cuando ella produce una disminución de los beneficios propios de quien discrimina.

Discriminación al otorgar hipotecas

Uno de los ejemplos de esta práctica es un estudio de supuesta discriminación en el otorgamiento de hipotecas a diversos grupos en Boston.

En la superficie, los datos arrojaron que los miembros de las poblaciones negra e hispana tuvieron índices de rechazo de solicitudes de hipoteca mayores a los de la población blanca (17% contra 11%).

Sin embargo, miembros de otro grupo minoritario, el asiático, tuvieron índices de rechazo inferiores a los de los blancos.

Este tipo de datos son parciales, pues no son acompañados por información acerca de las tasas de retraso en pagos o cuentas incobrables. La falta de información impide concluir que exista discriminación en contra de grupos minoritarios.

Si en verdad los bancos discriminaran en contra de alguna minoría, esos bancos impondrían restricciones adicionales a miembros del grupo minoritario realmente comparables con personas de grupos no minoritarios. Por ejemplo, seleccionado a los solicitantes de grupos minoritarios que son verdaderamente excepcionales clientes.

Al hacer esta discriminación, necesariamente se tendría como resultado que los miembros de esa minoría que hayan sido aceptados serían clientes mucho más redituables que los de la mayoría.

Es decir, uno de los efectos netos de una política de discriminación en contra de un grupo minoritario sería la de tener resultados mejores en los préstamos a esas personas que el promedio de resultados de los grupos que no fueron discriminados.

Las personas seleccionadas del grupo minoritario pasaron por filtros más estrictos que el resto de los clientes que no fueron discriminados.

Señalar estas fallas en los estudios que pretenden mostrar que existe discriminación en contra de minorías no significa que no existen casos de discriminación real. Pero sí sirve para indicar el cuidado que debe tenerse al realizar esos estudios.

La calidad de esos estudios es vital y debe ser una consideración obligada antes de emitir juicios sobre supuestas situaciones de discriminación.

Un dato a considerar es el desempeño de bancos que se especializan en préstamos a miembros de minorías, por ejemplo negros e hispanos, los que según el autor no se han distinguido por ser instituciones redituables.

Si efectivamente hubiera discriminación en los bancos tradicionales, los resultados de los bancos especializados serían mejores.

La Economía, dice Becker, puede ayudar a entender las situaciones de discriminación ofreciendo sus principios para comprender mejor los resultados de estudios que pretenden mostrar que sí existe discriminación.

Concluyendo

Cada uno de los casos y ejemplos de discriminación en contra de grupos presenta dificultad de demostración. La comprobación de que en ellos exista una renuncia voluntaria a utilidades, ingresos y salarios justificada sería una evidencia convincente.

Los remedios que intentan evitar a la discriminación por medio de la imposición de cuotas de grupos producen efectos colaterales contraproducentes. Ellos no tienen en cuenta el origen de la desigualdad que pretenden corregir.

Bonus scriptum: más sobre casos, ejemplos y dificultades de la discriminación.

Mercados y discriminación

Por Eduardo García Gaspar –   10 septiembre, 2014

Es impersonal. No pone atención en las personas. Poco le importa quiénes son y eso es bueno. Es una manera de evitar discriminación en el sentido negativo.

Aunque sí discrimina en otros sentidos.

Ejemplos de no discriminación: un supermercado

Comencemos con la visita que usted hace a un supermercado. Va a comprar cerveza, la que usted más desee en ese momento. Y la compra pensando en la cerveza.

Poco o nada le importa qué personas la produjeron: blancos o negros, orientales o europeos. Su compra es impersonal.

Al productor le sucede lo mismo, no le importa quién compra lo que fabrica. Podrán ser socialistas o liberales, homosexuales o heterosexuales. La venta es impersonal.

No hay un mecanismo de discriminación por tipo de persona. No está nada mal el sistema. No existe discriminación en ese mercado.

El caso del rabioso racista

Supongamos ahora una cosa, que la persona que compra es un racista radical y no compra nada que haya sido producido por gente de otra raza que no sea la suya.

¿Qué le sucede? Se daña a sí mismo porque limita su número de opciones. Y se lastima más él que el resto.

Esa persona tendría que investigar si no hay trabajadores de otra raza que hayan ayudado a armar el coche que compra. O si no hay esa gente entre la que cultivó o transportó cebada para hacer la cerveza. Difícil saberlo. Tendría que comprar productos que dijeran: «Exclusivamente producido por personas de raza X».

Resumiendo

En resumen, un mercado libre es impersonal y eso es bueno. La discriminación que pudiera hacerse terminaría lastimando al que la intenta: disminuye sus opciones de compra. Al vendedor le sucedería lo mismo, disminuyendo en número de clientes posibles.

El mecanismo de mercado hace ciegos a productores y compradores en el sentido de no diferenciar a la otra parte. No importa si el comprador es budista, o si el cliente es protestante. No se tienen casos ni ejemplos de discriminación.

Y si se intenta, entonces el más dañado es el que lo hace. Y, como lo hace G. Becker, la discriminación podría probarse cuando ella produce una pérdida económica en quien la practica.

El otro de los ejemplos de discriminación

Las cosas se ponen interesantes a partir de este momento, en el que surge una modalidad de la discriminación.

Piense usted en productos, los que quiera, y verá que la esencia misma del producto causa diferencias en el trato a la gente.

Una cerveza separa a los alcohólicos de quienes no lo son, igual que el resto de las bebidas fuertes.

La loción bronceadora hace de lado a quienes tengan pieles muy oscuras. La comida de mariscos discrimina a quienes tienen alergias a ellos.

El brócoli discrimina a quienes lo odian, el picante a quienes padecen gastritis.

Los autos de my alto precio discriminan a quienes no tienen altos ingresos. Los restaurantes vegetarianos a quienes comen carne y viceversa.

Estamos frente a un tipo de discriminación que es real y es producida por las características no esenciales de la gente, como la pasta de dientes contra el que no tiene dentadura.

Y esta discriminación es natural, la tomamos como dada y nadie se inmuta ante ella. Es el caso de las hipotecas de largo plazo en contra de quienes están en edades avanzadas.

Conclusión

La discriminación es una noción más compleja de lo que suele pensarse. Por ejemplo, usted discrimina entre personas al seleccionar a sus amigos.

Unos lo serán, pero otros no. Difícilmente puede llamarse discriminación a eso (aunque hay quienes le pedirían a usted que sus amigos fueran una muestra representativa de la población).

En la actividad económica, quien discrimina directamente resulta dañado al limitar sus opciones de compra y venta. Pero al producirse un producto cualquiera, este mismo separa a la gente por causa de los gustos de ella, o sus características.

Y eso es inevitable. Por ejemplo, los libros en contra de una religión cualquiera discriminan contra quienes profesan esa fe. Sin embargo, prohibir esos libros atentaría contra la libertad de expresión y no sería aceptable prohibirlos. Incluso aunque exista una prohibición de discriminar por causas religiosas.

Las cosas se complican notablemente. Un autor que critica a la homosexualidad, por ejemplo, discrimina contra esas personas y, sin embargo, sería absurdo atacar su libertad de expresión, incluso a pesar de que sea reprobable discriminar por preferencia sexual.

Lo que he intentado hacer es ir paso por paso complicando la noción de discriminación. Ella suele ser interpretada flexiblemente y sin criterios sólidos para favorecer a algún prejuicio.

Si se imagina un mundo con cero discriminación de ningún tipo, él sería un mundo de personas totalmente iguales unas a otras, sin diferencia alguna entre ellas. Absurdo.

Y unas cosas más

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[La columna fue revisada en 2019-08]