Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Incapacidad de Los Medios
Leonardo Girondella Mora
14 noviembre 2005
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Es una postura aceptada y políticamente correcta, promocionada por los medios, el afirmar que el gobierno del actual presidente norteamericano, Bush, mintió con respecto a la existencia de armas de destrucción masiva en el gobierno de Sadam Husein.

Lo dicen casi todos los medios y lo repiten casi todas las personas —lo que convierte a este tema en un señuelo imposible de evitar ver con algo más de profundidad. Para ello acudo primero a varios testimonios y citas textuales.

• “Sabemos que él [Husein] ha almacenado reservas secretas de armas químicas y biológicas a través de su país.”

• “En los cuatro años desde la salida de los inspectores, los reportes de inteligencia muestran que… Husein ha trabajado en reconstruir su almacén de armas químicas y biológicas, su capacidad de envío de misiles. También ha dado ayuda, albergue y protegido a terroristas, incluyendo a al-Qaeda.”

• “Hay evidencia inequívoca que Sadam Husein estará trabajando agresivamente en desarrollar armas nucleares y probablemente tenga armas nucleares en los siguientes cinco años… siempre hemos subestimado el avance… que ha logrado en desarrollar armas de destrucción masiva.”

Hasta aquí las citas. Lo interesante es saber de quién son y en qué fechas fueron dichas. La primera es de Al Gore, del 23 de septiembre de 2002. La segunda es de Hillary Clinton, del 10 de octubre de 2002. La tercera es de Jay Rockefeller, uno de los que más ha repetido que el gobierno de Bush mintió con respecto a la existencia de esas armas. Rockefeller dijo eso en la misma fecha que la senadora Clinton. Los datos vienen del Wall Street Journal del 3 de noviembre.

Puedo explicar eso de dos maneras.

Una, los reportes sobre esas armas fueron interpretados por todos de la misma manera, desde Bush hasta Gore y Clinton y estaban basados en labor de inteligencia acertado o erróneo, pero creíble para todos.

La otra es más maquiavélica: la administración de Bush presionó para que los reportes exageraran la existencia de esas armas. Para probar esto último, se realizaron varias investigaciones.

La comisión de senadores demócratas y republicanos no encontró evidencia alguna de presión. Otra investigación publicada en Inglaterra, tuvo la misma conclusión. Hubo otro reporte, el llamado Robb-Silvermann, que llegó a una conclusión igual —sin embargo, todos esos reportes indicaban que había indicaciones de mala calidad de la inteligencia realizada.

La conclusión más razonable que puedo tener es una en la que una serie de reportes acerca de esas armas en Irak tuvieron la misma interpretación por parte de quienes tuvieron acceso a ellos. Todos vieron en ese régimen en Irak un peligro cierto y real.

La conclusión de todos fue la misma, pero fue basada sobre reportes que no tenían la calidad suficiente, cosa que nadie señaló en su momento, pero que posteriormente fue descubierta.

Sobre lo dicho hasta aquí fácilmente puede concluirse que fueron creídos por todos, demócratas y republicanos. Las investigaciones sobre los reportes de inteligencia concuerdan en que ellos tienen algunos defectos serios de calidad, dando información no del todo confiable con respecto a la existencia de armas de destrucción masiva.

Reuniendo esas piezas de información podrá concluirse también que la invasión aliada a Irak se debió a un error informativo —pero esa conclusión, a la que han llegado varios comentaristas, no es tan obvia si se le añade otra pieza de información muy sólida, la Resolución 1441 de la ONU.

Entre los puntos de esa resolución del 8 de noviembre de 2002 se dice que

“Deplorando que el Irak no haya hecho una declaración exacta, cabal, definitiva y completa, como se exigía en la resolución 687 (1991), de todos los aspectos de sus programas de desarrollo de armas de destrucción en masa y misiles balísticos con un alcance de más de ciento cincuenta kilómetros ni de las armas de esa índole que tuviera en su poder, sus componentes e instalaciones y lugares de producción, así como de todos los demás programas nucleares, incluidos aquellos que, según afirme, obedecen a fines no relacionados con material utilizable para armas nucleares.”

Y termina con “Recuerda, en este contexto, que ha advertido reiteradamente al Iraq que, de seguir infringiendo sus obligaciones, se expondrá a graves consecuencias.”

El lenguaje es inusualmente serio. Las cosas son, de acuerdo con las piezas duras de información, muy distintas a la percepción superficial que se tiene. La creencia de que el anterior régimen de Irak tenía armas de destrucción masiva era aceptada por todos, absolutamente todos; lo pensaban los dos partidos políticos de los EEUU, pero también el consejo de seguridad de la ONU, el que llegó a emitir un ultimátum a ese país.

Posteriormente, durante la invasión aliada y la ocupación de Irak, esas armas no fueron descubiertas y comenzó a crecer la versión de que jamás habían existido.

Esto se convirtió en un arma política en contra de la actual administración norteamericana y que ha sido usada incluso por personas que inicialmente aceptaron la evidencia —realidad que me lleva a la idea que quiero mostrar como lección aprendida en éste y otros sucesos. Esa idea es una serie de principios que operan en una democracia y que muestran ampliamente que ella está lejos de ser un sistema ideal —si bien es el mejor que conocemos, para repetir la conocida frase.

1. Los gobernantes pueden ignorar lo que dijeron tiempo atrás, si eso les conviene para criticar a su oponente político. Los tres demócratas norteamericanos aceptaron la evidencia primero, pero luego aseguraron lo opuesto. De un político no puede esperarse congruencia.

2. La opinión pública opera en el corto plazo, sin memoria de lo sucedido poco tiempo atrás. Se mueve como un barco a la deriva siguiendo la dirección del último viento imperante en los medios.

3. Los medios reportan los últimos sucesos, los más recientes, sin atención a los antecedentes de eso que reportan. Para ellos no parece haber historia, sino el presente nada más, especialmente si es llamativo. La opinión publicada se mueve no como veleta, sino de acuerdo a las preferencias políticas de los editores dando prioridad a las notas que concuerdan con ellos. La verdad no es una preocupación de demasiados medios.

Finalmente, la actuación de los medios mexicanos que leí, vi y escuché, reportando el desempeño de Fox en la cumbre en Argentina, corroboraron eso: su atención fue desbocada en el conflicto, los dimes y los diretes, el folclor de Maradona, los comentarios de Fox, las contestaciones de Kirchner y los de Chávez, y todo lo superfluo, superficial y trivial de esa reunión —ignoraron los asuntos de fondos, las explicaciones, los antecedentes, las tesis, las posturas, las razones.

Y fue así que dieron a esa reunión una imagen totalmente irrelevante y desinformativa, que vulnera a la población del país volviéndola una fácil víctima del populista y demagogo. ¿Cómo hacer pensar con cierta disciplina al ciudadano si los mismos medios son incapaces de reportar otra cosa que lo baladí que tiene valor de un día?

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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