Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ricos y Pobres
Eduardo García Gaspar
7 septiembre 2005
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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Con frecuencia se oye una idea que es equivocada pero que al mismo tiempo produce aplausos de una buena cantidad de personas. Me refiero a la idea que de varias formas establece que el 80 por ciento de la población mundial sólo tiene acceso al 20 por ciento de los recursos. Desde luego hay variaciones, pero ésa es la principal idea.

La usan, generalmente, los populistas, pero también la he escuchado de personas que en otras cuestiones son racionales. La comparación toma cifras de Productos Internos y las suma comparándolas con números de habitantes. No es correcto hacerlo, ya que eso ignora el precio de los productos en diferentes lugares.

Un análisis que ha corregido ese error muestra que ese 20 por ciento se eleva casi al doble. Pero lo anterior es un aspecto menor, basado en formas de calcular cuestiones económicas. Lo que frases como ésa dejan es la impresión de que hay una mala distribución de recursos y que la mala distribución se debe a que unos países se aprovecharon de otros… casi como cuando los grandes en la escuela quitan los dulces a los más pequeños.

La visión es equivocada, pues la realidad es que no ha habido una distribución. Nadie ha reunido todos los recursos existentes en una sola pila y más tarde se han distribuido de alguna manera. El que cree en esto, desde luego, cometerá el error de pensar que el problema a solucionar es uno de mejor distribución, pero como no lo es, lo que haga causará más problemas.

La prosperidad de unos países y unas regiones por encima de otras no ha sido producida por una injusta distribución, sino por una diferencia en productividad de las personas en cada país. Las naciones en las que existe mayor prosperidad son aquellas en las que las personas son más productivas.

Ésta es la realidad y por tanto la solución a la falta de prosperidad es, no la redistribución, sino la elevación de la productividad de las personas en naciones menos prósperas. Y, además, se sabe desde hace buena cantidad de años que la productividad se eleva acumulando capital en las naciones: inversión, tecnología, preparación, instalaciones, infraestructura, derechos de propiedad, estabilidad política y similares.

Logrando esto, lo demás viene como consecuencia. Si no se hace, ése es otro problema de naturaleza política, no económica. Los políticos miopes, las celebridades, los intelectuales de izquierda y los bien intencionados ignorantes, además, cuando hablan de estas cuestiones dan la impresión de que todo se remediará cuando las naciones más prósperas acudan con cantidades enormes de ayuda a las naciones menos prósperas.

La caridad es importante, igual que la ayuda, pero no es la solución de fondo. Las naciones que quieran prosperar tienen la mayor parte de esa responsabilidad. Lo que me temo que suceda es un fenómeno de marketing político, que hace uso de elementos llamativos que son engañosos.

Todos nos conmoveremos ante la situación en algún país en el que exista una hambruna y de inmediato trataremos de enviar ayuda de emergencia, lo que es correcto.

Pero si realmente somos caritativos veremos qué fue lo que ocasionó la hambruna. Con una diferencia. Da una mejor imagen personal el coordinar una misión de ayuda urgente a un país y llama más la atención decir que los europeos gastan en chocolates más de lo que los pobres tienen para comer.

Esto garantiza una foto en los periódicos y aprobación generalizada de cuanta ONG exista… aunque sea un remedio pasajero e incompleto. Ya vendrá otra situación de emergencia para hacer otro concierto u organizar otra marcha. En cambio, las soluciones de fondo, que son las que piden cambios internos en los países no son populares.

De hecho con impopulares. Decir que se abran mercados, que se privaticen industrias, que se establezcan mercados competitivos y cosas por el estilo, que sí son la solución, producen quejas y oposición. Incluso a pesar de evidencias y razonamientos.

Lo que me lleva a insistir en un punto que esa columna ha sostenido. El problema de la pobreza, la miseria y la falta de desarrollo, no es uno de naturaleza económica, ni de distribución de recursos. Es esencialmente un problema político, de gobiernos fallidos, corruptos, que insisten en aplicar medidas erróneas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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