Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Corrupción a Tres Bandas
Eduardo García Gaspar
16 febrero 2006
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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El caso del ex-candidato a la nominación como candidato a la presidencia del PRI en México es interesante en sí mismo, pero más interesante aún por otras razones de más fondo.

Ha sido reportado que en octubre del año pasado se reveló una averiguación de la Procuraduría del Estado de México con el asunto de actividades sospechosas de la esposa y los hijos de ese ex-candidato, Montiel.

Había compras irregulares de terrenos y depósitos cuantiosos en efectivo a cuentas bancarias. El asunto creció a tal nivel que esa persona renunció a su candidatura interna, le dejó el camino abierto a Madrazo y la investigación prosiguió para terminar en una decisión favorable: todos los bienes de la familia eran explicables… hasta que apareció la noticia de una casa de verano en el sur de España y que no estaba en la declaración de bienes de la familia.

Aquí está uno de los casos interesantes de los nuevos tiempos mexicanos, no por la existencia de corrupción, sino por la posibilidad de exhibirla en los medios a tal punto que la persona se retira de una candidatura. La corrupción es la misma de antaño, la diferencia está en que ahora se muestra públicamente.

Sea lo que sea es un adelanto y tiene sus efectos notables… pero no en el sistema de investigación criminal mexicano el que obviamente declaró a la familia Montiel libre de sospecha, al menos hasta lo de la casa de verano.

Nos podemos quedar en el nivel de la indignación, del deseo de aplicación de justicia y todo eso, pero podemos ir unos pasos más allá. No está nada mal esa reacción inicial y emprender campañas en contra de ese político.

Lo que afirmo es que hay bastante más en ese asunto que sólo un caso de investigación y condena. Mucho más. Y eso es lo que bien vale una segunda opinión. Las revelaciones sobre ese gobernante muestran que una buena cantidad de ellos han elegido esa carrera profesional por otros motivos diferentes a los que exaltan en sus discursos.

Se han dedicado a la política por darles la oportunidad de robar y defraudar. No son los preocupados altruistas que dicen ser, sino lo opuesto exactamente, lo que les añade el calificativo de mentirosos. Un gobierno con muchos ladrones y mentirosos no puede ser un buen gobierno.

Éste es uno de los efectos de Montiel y gente como él, el de difundir la existencia de un gobierno en el que existen gente de baja ralea. Y eso tiene efectos en el resto del país. Por lo pronto crea desconfianza en el ciudadano, quien ya no confía en las autoridades. ¿Cómo voy a denunciar un robo a mi casa si el gobernador de mi estado sigue libre?

Esas acciones deshonestas dañan al país entero por crear desconfianza en el gobierno. Las oportunidades de prosperar son mínimas con gente de ese tipo en puestos públicos. Pero el efecto es aún mayor en otro sentido. Los ejemplos publicados o no de corrupción son fuentes de inspiración en gente con debilidad moral. Las personas que no tienen arraigados principios éticos sucumben fácilmente con esos ejemplos de personas que tampoco tienen moral.

Un gobernante debe ser moral no sólo por obligación personal, sino porque su conducta es ejemplo público. La corrupción del gobernante, por tanto, en su primer efecto daña las finanzas gubernamentales, en su segundo efecto disminuye la confianza en las autoridades y en su tercer efecto promueve los actos inmorales en la población.

Es mucho más dañina que el robo a un banco, o que un fraude a inversionistas, o que un secuestro. Y por eso debería tener prioridad de procesamiento en las autoridades.

La idea que quiero dejar a la consideración del lector es que la corrupción del gobernante es de efectos negativos más amplios y extendidos que las acciones del crimen organizado. Las acciones del crimen organizado se ven en cada acto de violencia y por eso llaman la atención pública. Los actos de corrupción del gobernante, afortunadamente ya son más visibles que antes y eso es un gran paso.

Lo que ahora hace falta es tomarlos en serio y perseguirlos con seriedad y profesionalismo, porque en juego está no sólo la salud financiera de las autoridades, sino la salud humana del país, eso que ahora se ha dado en llamar capital humano. El ejemplo de impunidad de un político corrupto, mucho me temo, es aún peor que el de la impunidad de un narcotraficante.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.




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