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Sobre Las Drogas
Selección de ContraPeso.info
21 febrero 2006
Sección: CRIMEN, Sección: Análisis
Catalogado en: ,


ContraPeso.info presenta un texto puntual de Alberto Mansuetti, sobre un tema con frecuencia tratado en esta página. Mansuetti es maestro bíblico y en este texto tiene el mérito de ir más allá de las apariencias usualmente expuestas cuando cualquiera analiza la situación.

La verdad sobre las drogas

Familias dolorosamente afectadas, me piden escribir algo así como un resumen sobre “el problema de la droga”. Aquí va entonces, cordialmente, aunque no sé si sea exactamente lo que esperan o desean que escriba. Mi resumen se divide en cuatro partes:

I – Los seis factores claves en el “problema de la droga”.

II – Psiquiatría y Psicología convencionales no son de mucha ayuda.

III – “Investigue todas las fuentes, y retenga cada parte de la verdad”.

IV – Finalmente: cinco “tips” para investigar el tema de la droga.

Parte I – Los seis factores claves en el “problema de la droga”.

1. El problema X. La droga no es el problema de fondo, sino un escape al problema de fondo. Cuando un adolescente comienza a consumir drogas (o alcohol, sexo, o exceso de TV, música, deporte o lo que sea) es porque trata de huir del problema X. ¿Cuál problema X?

El problema de fondo, que debe ser identificado correctamente en cada caso, y en cada casa (cada familia). Puede ser fracaso escolar, soledad, incomunicación, inseguridad, angustia, vacío existencial o cual sea. A veces este problema ignorado, se agrava si el adolescente es ocioso, extremadamente narcisista, indisciplinado, o poco determinado. O excesivamente determinado, incluso soberbio y arrogante.

Pero en cualquier caso, el adolescente —o el joven— no es distinto en esto del adulto: la droga es el escape. Sin embargo la droga es tratada como si fuera “el problema”. Por ahí comienza la desinformación.

2. La familia muy lejos. La familia es quien debe identificar el problema X. Pero la familia está ausente. (Por lo general, pues siempre hay excepciones.) ¿Por qué la ausencia? Porque el escaso poder adquisitivo de los ingresos causado por el estatismo obliga a los padres de hoy a sobrellevar muy extensas jornadas de trabajo, lejos de los hijos.

Aclaro: estatismo es exceso de Estado, traducido en Gobierno fuera de límite y cauce, salido de sus funciones propias naturales. Desbordado en fines y funciones; derechos y atribuciones; gastos y recursos. El estatismo económico —inflación, impuestos, regulaciones— aplasta la economía privada, y arruina el poder de compra del dinero, y de los sueldos y salarios, y así hiere de muerte a las familias. Así se acaba el sistema inmunitario natural de la sociedad. Pero esto no se sabe, porque “no se puede decir”. Por ahí sigue la desinformación.

3. La droga muy cerca. La “Guerra a la Droga” —parte del estatismo policial— es irracional, ineficaz y contraefectiva. La Prohibición genera brillantes oportunidades de ganancias extraordinarias para las mafias y pandillas violentas. Esto crea un “boom de oferta”: enorme presión a la venta de productos caros y adulterados, pero excelentemente distribuidos.

Así los Gobiernos contribuyen a acercar la droga a los jóvenes y a todo potencial consumidor. Pero esto “tampoco se puede decir”. Más desinformación.

4. La educación en ruinas. Ausente la familia, la escuela podría servir como segunda línea de defensa. Pero la educación formal no sirve, sea estatal (propiedad del Estado), o “privada” (regulada y controlada por el Estado). El estatismo educativo ha arruinado a las escuelas y los colegios, a los maestros y a los profesores.

Hay excepciones, pero en general ni enseñan ni orientan, y con frecuencia desorientan u orientan mal. Y riegan la desinformación.

5. La desinformación. Los factores originarios tras el “problema de la droga” son los enunciados en los números 2, 3 y 4: estatismo económico, policial y educativo. Pero los Gobiernos nos ocultan la verdad tras una cortina de explicaciones falsas y mentiras estadísticas, piadosas y de otras clases.

Y de engaños que suelen apuntar a otros blancos: la familia, la religión, los valores tradicionales, y por supuesto “el capitalismo, el consumismo y el materialismo” (pero nunca el estatismo). Y nos atosigan de propaganda sobre los “remedios” inútiles, mil veces fracasados. Toda esta enorme corriente de desinformación —parte del estatismo comunicacional— se convierte en otro factor adicional, número 5.

6. Las instituciones y sus inútiles campañas. Muchas personas, grupos y entes se dedican al “flagelo de la droga”. Son de diversa naturaleza, con diversos fines y enfoques, y se hallan animados de diversas intenciones (buenas algunas). Pero desconocen la verdad. En su mayoría —hay también excepciones— no sirven, ni sirven sus campañas “concientizadoras” y “de prevención”. No previenen, y muchas veces tampoco remedian. Como las escuelas y colegios, ni enseñan ni orientan, y con frecuencia desorientan u orientan mal. Creen ser parte de la solución, pero son parte del problema: la parte número 6.

Parte II – Psiquiatría y Psicología convencionales no son de mucha ayuda.

Religión, Filosofía y sucedáneos.

Antes, la Religión servía de orientación a las personas, tanto jóvenes como adultas y mayores. Pero los pastores y líderes religiosos en su mayoría fueron incompetentes frente a los desafíos de la Modernidad, y la religión fue eclipsada. La Filosofía se postuló para reemplazarla, y hubiera podido, con éxito, de haberse mantenido en el realismo metafísico y gnoseológico de Aristóteles y los pensadores medievales judíos, cristianos y árabes.

Pero la Filosofía vendió su primogenitura por un plato de lentejas, y fue estatizada en el siglo XVIII por los monarcas “ilustrados”. Abrazada desde entonces al idealismo platónico totalitario, fue incapaz de orientar, y quebró. Aspirantes a sustituirla son las Ciencias “Sociales” —afines y congeniales al estatismo—, y entre ellas la Psicología. Ciencias Sociales.

Se niegan a reconocer hechos sociales muy evidentes. Como que la Prohibición es un fracaso, igual que la Ley Seca de 1919. Que el Gobierno de EEUU admitió su fracaso con el licor y rectificó en 1933, pero con la droga no quiere. Porque ha impuesto su política a los otros gobiernos, que la han adoptado, pese a su fracaso, y a que ocasiona muchos problemas, p. ej. la alianza entre guerrillas comunistas y narcotráfico.

Ciencias de la salud mental.

Necesario y urgente es separar la verdad de la mentira. De mucho valen las señeras orientaciones del Dr. Thomas Sasz, un psiquiatra húngaro-americano. Enseña que:

a) Las enfermedades mentales no existen. Existen los problemas de la vida. Y gente que carece de los recursos vitales mínimos para resolverlos, cuando tienen solución factible, o para soportarlos de un modo medianamente aceptable cuando no la tienen. El primer recurso es la capacidad racional. Pero el mundo actual está en guerra contra la razón —dice que es “fría y seca”— y a favor de las emociones y sentimientos.

b) Existen las emociones, y la química del cerebro, y los neurotransmisores. Debido a la guerra contra la razón, cada vez más gente se ve afectada en su facultad cognitivo-racional, incapaz de acceder a las verdades objetivas sobre la realidad, e imposibilitada para conducirse en la vida con esperanza de éxito. Y cuando las emociones y la química del cerebro les juegan una mala pasada, las personas afectadas están en desventaja frente a las inestabilidades emocionales y desequilibrios neuroquímicos.

c) Y existen los psiquiatras y psicólogos. Hay excepciones, pero muchos son unos charlatanes. La prueba: cuando enfrentan en carne propia sus propios conflictos personales, por lo general naufragan. E incapaces de ayudar a las personas a desarrollar sus recursos vitales, acostumbran a recetarles inyecciones y pastillas, y a “institucionalizarlas” (encerrarlas). Por excepción, algunos son competentes en el manejo de la razón. Y pueden identificar las raíces de muchas supuestas “enfermedades (o trastornos) mentales”: expectativas irrealistas, causadas por conceptos imprecisos, juicios falsos, razonamientos falaces.

d) Adolescentes y jóvenes son especialmente frágiles y vulnerables. Porque aún no han aprendido a emplear bien la facultad cognitiva y la razón. Tal vez muchos no aprendan nunca, y se vayan a la tumba sin haberlas empleado, al menos de manera sistemática y en todos los departamentos de la vida.

Parte III – “Investigue todas las fuentes, y retenga cada parte de la verdad”.

Lo dice San Pablo. Pero en otras palabras: “Escudriñadlo todo, y retened lo bueno”. Ello implica que por lo general –hay excepciones— a la verdad no la hallamos entera cuando la buscamos, sino dividida, partida en pedazos y distribuida en fuentes diversas. Y cada pedazo de verdad viene entremezclado, amasado con mentira o parte de mentira. Para investigar:

a) A cada pieza o trozo de la verdad hay que buscarlo.

b) E identificarlo cuando se le halle.

c) Y separarlo de la desinformación, muy cuidadosamente.

d) Limpiarlo y pulirlo, si está sucio, y componerlo si está roto.

e) Y después hay que unir, recomponer y reintegrar todas las partes de la verdad, a fin de que encajen las piezas unas con otras, y tener el panorama completo: “The big Picture”.

Parte IV – Finalmente: cinco “tips” para investigar el tema de la droga.

1. Cada familia debe hacer su investigación. Los padres —ambos— en principio siempre y en todo caso son insustituibles, pero muy especialmente en éste, pues debe identificar el problema X individualmente. Y en esto no mucho valen las generalizaciones, sobre todo cuando son equivocadas.

2. “Baja autoestima”, ejemplo de generalización equivocada. Hé ahí un tema popular, vulgarizado hasta el cansancio por las revistas femeninas, los políticos, la radio y la TV. Pero nada hay más erróneo que el saber vulgar sobre este concepto. La mayoría de los adolescentes y jóvenes de hoy en día tienden a experimentar un exceso de autoestima: convencidos de tener derecho a todo, creen poder llevarse al mundo entero por delante, y saber más que nadie; y por eso se imaginan inmunes a los peligros de la droga, y a cualquier otro. Salvo ciertos casos individuales, adolescentes y jóvenes no necesitan que se les inste a “elevar su (baja) autoestima”. Todo lo contrario: necesitan contención. La contención que sólo pueden brindarles la familia y la Iglesia cristiana. Y en su defecto, la escuela y el Colegio. Pero aparte la guerra contra la razón y la “Guerra a las drogas” tenemos otras guerras:

3. Las guerras no declaradas. Contra la familia, la religión, la empresa y los valores tradicionales. La prensa, la radio y la TV son sus armas principales, y las generalizaciones la munición que nos arrojan. Vea Ud. p. ej. los telediarios de CNN y las series televisivas de Sony y Warner:

a) La familia es presentada como si todos los maridos fuesen golpeadores, y todos los padres y madres fuesen ignorantes abusadores y maltratadores de sus hijas e hijos. Y como si todos los funcionarios estatales —policías y fiscales, pero también bomberos, educadores, personal médico y asistentes sociales al servicio del Gobierno— fuesen ilustrados defensores naturales de las mujeres y los niños contra los peligros de la vida en familia. De la familia normal, la cual es presentada siempre como anormal, y exaltadas las familias “alternativas” y monoparentales comandadas por mujeres “fuertes” cuyo marido y padre de sus hijos es el Estado.

b) Los pastores y sacerdotes son presentados como si todos fuesen sádicos feroces, violadores seriales de niñas y niños. Y como si todos los funcionarios estatales fuesen sus defensores naturales contra los peligros de las Iglesias y la religión organizada.

c) Casi siempre, los banqueros son presentados como usureros desalmados, los agentes de bolsa como especuladores inclementes; y todo empresario, como explotador de obreros y consumidores, acaparador, ecocida, contrabandista, falsificador de estados financieros, evasor de impuestos y corruptor de inocentes funcionarios públicos.

d) Además, el relativismo selectivo declara hipócritamente adherirse a “valores”. Pero declara que todos los valores son iguales —falsos y verdaderos—, aunque condena sin embargo a los valores tradicionales con especial acerbidad. Y predica que la educación es para enseñar a los jóvenes a “expresarlos sus valores”, indistintamente, y sin distinguir los buenos de los malos, los falsos de los verdaderos.

4. Cada familia debe separar la mentira de la verdad. La mayor parte de mentira está en lo que las fuentes ocultan. Porque una forma de mentir es no decir toda la verdad. Así tenemos que las fuentes varían según su orientación y enfoque.

a) Fuentes ordinarias: TV, radio, prensa escrita. Por lo general traen toda la desinformación. Incluso los sermones de las izquierdas contra “el capitalismo, el consumismo y el materialismo”. Y la “política correcta” a la moda sobre cómo ser un buen ciudadano, obediente a los Gobiernos, cuidador del medio ambiente, empresario socialmente responsable, buen pagador de impuestos y puntual asistente a los comicios donde todos los candidatos son iguales. Repetido y en términos bien simples, como para que todos asimilemos. Pero, ¿hay alguna parte de verdad? A veces: la relativa a las distintas clases de drogas y sus efectos, información que estas fuentes suelen tomar de las dos que siguen.

b) Fuentes supuestamente especializadas: grupos e instituciones sobre el tema. Casi todo es desinformación, incluyendo la desinformación política. Excepto a veces la mencionada información sobre distintas clases de drogas y sus efectos, como en el caso anterior, que originariamente sale de las fuentes profesionales.

c) Fuentes profesionales: sicólogos, siquiatras, orientadores, pedagogos, etc., corean la desinformación propalada por los Gobiernos y sectores políticos. ¿Cuál es la parte de verdad? Como digo, la información sobre las distintas clases de drogas y sus efectos. Pero no siempre. Porque muchas veces no aciertan a distinguir entre los usos indebidos y los usos terapéuticos, ni entre los efectos de las drogas y los efectos de las adulteraciones.

d) Fuentes políticas gubernamentales. ¿Cuál es la parte de mentira? Casi todo. En especial las partes que se extienden en la consabida diatriba de las izquierdas contra la globalización, el neoliberalismo y todo lo que se le parezca, y en los mantras de la política correcta. Y asimismo la parte que busca ilegalizar también al tabaco y al alcohol, con lo cual nos retrotraen a tiempos de la Ley Seca. ¿Hay parte de verdad? Algunas estadísticas, y no siempre, p. ej. sobre tasas de delitos relacionados con la droga, aunque realmente son en su mayor parte relacionados con la Prohibición. Pero no distinguen entre delitos y crímenes. (Crimen es un comportamiento objetivamente antisocial; delito es algo que el Estado dice que es un crimen.)

e) Fuentes políticas liberales (antiestatistas) sobre drogas. ¿Cuál es la parte de verdad? La relacionada con la Prohibición y sus efectos perversos y dañinos sobre la sociedad, las familias y los jóvenes. ¿Cuál es la parte de mentira? La relacionada con el supuesto “derecho al placer” de los consumidores y usuarios de las drogas.

f) Fuentes políticas liberales (antiestatistas) en general. ¿Cuál es la parte de verdad? Aunque no tratan directamente sobre drogas, estas fuentes son confiables en lo relacionado con la denuncia acerca de todos los males del estatismo, y de los factores originarios en el llamado “problema de la droga”: estatismo económico, policial y educativo. Y también son confiables en el desenmascaramiento de la desinformación. ¿Hay parte de mentira? Sí: en lo que no dicen. Y en algunas, su sesgo anticristiano.

g) Fuentes cristianas. ¿Cuál es la parte de mentira? Mucha. Estas fuentes tienen la mala costumbre de repetir la retórica de las izquierdas contra “el capitalismo, el consumismo y el materialismo”, y adoptar acríticamente la política correcta. Que en muchos casos encubren bajo una cobija de “espiritualidad” muy sincretista, mezcla de cristianismo (o seudo cristianismo) con Nueva Era, que es la “religión correcta”. ¿Cuál es la parte de verdad? Mucha. La parte que ocultan o no dicen las fuentes políticas liberales: la que afirma que sin Dios no hay solución cabal al problema de la droga, ni a ningún otro problema.

5. Cada familia debe recomponer la verdad. Como se ha dicho, la familia siempre y en todo caso es insustituible, pero muy especialmente en éste, pues debe identificar el problema X individualmente. Ahí empieza todo. Y ahí comienza la verdadera solución. Y que conste: un problema no identificado es un problema imposible de resolver. Y un problema no resuelto —o no contenido— es un problema que se agranda, agrava y multiplica. Espero que sirva. Y muchas gracias a todos Uds. quienes me han seguido hasta aquí. Dios les bendiga ricamente.


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2 Comentarios en “Sobre Las Drogas”
  1. angel Dijo:

    estoy de acuerdo con el articulo,pero por donde empieza un papá cuando quiere ayudar a su hijo

  1. La verdad sobre las drogas | Centro de Liberalismo Clásico




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