Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Enseñando A No Aprender
Eduardo García Gaspar
25 agosto 2008
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Escuché, de nuevo hace días, el lamento conocido sobre la falta de hábitos de lectura en México. La persona contrastaba las ventas de libros en otras partes con las del país. La gente, decía, se estaba atontando con el paso del tiempo: menos podía leer y más veía televisión. El resultado, decía, era el “embrutecimiento poblacional.”

Tiene un punto esta persona, pero hay sutilezas que suelen olvidarse. Por ejemplo, se creía que una mayor educación formal daría por resultado una población más educada. Resultó falso. Los niveles de educación en México han aumentado, pero ello no se ha traducido en mayor venta de libros, ni en programas de televisión más inteligentes. No se vende más música clásica, al contrario, las estaciones de radio que predominan son peores.

Además, luego está eso de los libros. ¿Es la venta de ellos un indicador de mayor cultura? Seguramente en lo general y se presenta con pequeños signos como los horarios de las librerías y sus espacios. En Monterrey, México, por ejemplo, encontrar una librería es la excepción y eso que es una ciudad con varias universidades.

Creo que fue Oscar Wilde el que propuso hacer listas de libros a las que podemos tomar como indicativas de la afición cultural de la población. En una de ellas están las obras que son las mejores de todos los tiempos y consideradas como claves: el Quijote, Shakespeare, todas esas que se considera deben ser leídas. Yo no espero que lo sean, pero al menos que sí sean reconocidas por la población.

La otra lista es la de las lecturas recomendables. Es una larga serie de libros que han pasado la prueba del tiempo. Pondría yo aquí a autores como E. Allan Poe, Borges, Balzac y muchos más. No se espera que sean todos leídos, pues son demasiados, pero sí que al menos sean conocidos y algunos de ellos leídos.

Antes de llegar a la tercera de las listas, propongo añadir otra, la de los libros de ideas. Son las obras que no son de ficción, sino de pensamiento, y que se espera sean al menos conocidas por las personas. Son temas de arte, cultura, filosofía, ciencia y que contienen ideas que interpretan nuestro mundo. No es de esperar que se conozcan las ideas detalladas de Platón, pero sí que se tenga siquiera una noción general de ellas.

Pero la lista más importante es otra, la tercera de Wilde y que incluye a los libros que no deben ser leídos. Son los que hacen perder el tiempo y extravían la mente en vericuetos sin sentido. Aquí incluyo a casi todos los éxitos de venta reciente, los libros que revelan conspiraciones que nunca antes habían sido tratadas, los que exponen recetas seguras para adelgazar o tener una vida feliz o ser mejor vendedor.

Un ejemplo de esto, el del libro que revelaba códigos secretos encontrados en las páginas de la Biblia y que pronosticaban sucesos futuros. O, peor aún, las novelas que se mueven en contextos históricos a los que deforman haciendo creer que son reales al lector incauto. Para saber de historia no se deben leer novelas, como bien se vio con El Código da Vinci. Todo esto es una pérdida de tiempo y fuente de errores de pensamiento en el lector inocente.

Especialmente repugnantes son los libros que se empeñan en encontrar teorías de conspiraciones probadas por medio de análisis que pretenden ser científicos. Estas obras producen un terrible hábito de juicio: enseñan a no pensar para encontrar explicaciones.

Quizá sea que los libros son una fuente de placer como la comida y la bebida, otro tipo de alimento. Pero alimentos y bebidas los hay buenos y malos. No es lo mismo una cerveza comercial ligera que una artesanal. Son gustos adquiridos que la educación debería enseñar a gozar.

Mi punto, al final, es afinar el lamento de esa persona. Tiene razón, una población que no lee y se concentra en la televisión es una comunidad que tiende al embrutecimiento. Pero también, hay que distinguir entre lo que se lee. Ciertas obras, en lugar de elevar la educación, la reducen enseñando malos hábitos de juicio y, sobre todo, creando una de las ideas más nefastas de nuestros tiempos: pensar que la cultura es aburrida.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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