Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Falacia del Poder
Leonardo Girondella Mora
2 septiembre 2008
Sección: FALSEDADES, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Las opiniones, para convertirse en algo más sólido que la mera expresión de un punto de vista que merece poca atención, necesitan algo más —requieren sustentos razonables, pruebas, evidencias, lógica, para ser llevadas a un nivel merecedor de mayor examen.

Cuando alguien sostiene una opinión cualquiera puede darle sustentos de diversos tipos —algunos de ellos considerados inválidos: son por lo general llamados falacias, una serie de errores de pensamiento que intentan defender una opinión.

Por ejemplo, cuando estoy frente a un ladrón que opina que le debo dar mi dinero, yo podría dar una serie de razones, todas lógicas y muy sustentadas, que defenderían una opinión opuesta a la suya —ante lo que el ladrón puede usar un argumento que destruye todos los míos, el de la fuerza poniendo una pistola a centímetros de mi nariz.

El nombre conocido de esta falacia es el de ad baculum —haciendo referencia al signo de autoridad y poder que la persona usa para defender su opinión y anular las opuestas que otros sostienen. Los casos más claros son los de amenazas  por el uso de la fuerza, como la que emplea el chantajista que tiene la opinión de que alguien deba darle una suma de dinero todos los meses a cambio de no enviar a la esposa algunas fotografías comprometedoras del marido.

Considerar que se trata de una falacia en el razonamiento que usa la persona que defiende una opinión, tiene una causa muy simple de explicar —la utilización de un argumento que no tiene conexión lógica con la opinión defendida. Si alguien mantiene la opinión de que le dé en propiedad mi automóvil y usa como argumento un arma, ese argumento no tiene relación con la opinión que él sostiene.

La falacia del argumentun ad baculum puede provenir del poder que una persona tiene y que piensa usar en contra de quienes expresan opiniones contrarias —en un sistema dictatorial pueden existir personas cuyas opiniones indiquen con fuertes razonamientos que una república democrática sería una opción mejor y el dictador, en lugar de sentarse a expresar argumentos que defiendan su régimen, opta por poner en prisión a los que no tienen su opinión.

La falacia puede ocurrir sin consecuencias entre quienes sostengan opiniones diferentes y una de ellas alegue poseer autoridad de conocimiento sin preocuparse por explicar razones de su opinión —simplemente declara ser la autoridad en la materia, tener la razón y negarse a discutir con la otra parte, lo que puede resultar una buena opción si la otra parte resulta ser irrelevante.

Esta falacia es muy útil para expresar con limpidez a muchas otras falacias, las que en su naturaleza contienen un error básico —el de introducir una argumentación que no tiene conexión con las opiniones discutidas.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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