Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Falacia Del Sesgo
Leonardo Girondella Mora
1 junio 2009
Sección: FALSEDADES, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


En las campañas políticas que realizan los gobernantes que quieren tener poder es muy común una de las falacias de la argumentación —la falacia del sesgo y consiste en el considerar sólo las ventajas de las promesas que hace un candidato y las desventajas de las propuestas que hacen sus opositores.

La falacia consiste en considerar sólo un lado de la opinión o conclusión que se defiende, la que conviene  a la persona, e ignorar los otros lados, los que no convienen.

Un muy clásico caso es el de la promesa electoral que propone tener un mayor gasto social, lo que hace ver bien al candidato; pero sin mencionar que se elevarán los impuestos, que es lo que le hará ver mal.

Una argumentación seria sobre cualquier tema requiere el examen de las varias razones que pueden usarse en pro y en contra de la conclusión —por ejemplo, defender la despenalización de las drogas necesitará examinar sus efectos negativos, como una posible elevación del consumo, y no sólo sus ventajas, como menor cantidad de delitos.

Pero la mayoría de las argumentaciones violan este principio y cometen la falacia del sesgo.

La falacia del sesgo presenta una situación muy especial, la de los juicios legales, en la que la parte defensora y la acusadora cometen intencionalmente la falacia —el defensor expondrá los argumentos a favor solamente y la parte acusadora expondrá los argumentos en contra.

Que esto se reconocido y abierto, permite al juez o al jurado considerar ambas posiciones y lograr una mejor decisión.

Los mismo sucede en los debates políticos entre candidatos en campaña —cada uno de ellos hará lo que se espera de él, hacer ver el lado agradable de sus propuestas y el lado monstruoso de las de sus oponentes. El ciudadano que los presencie contará con mayor información.

La falacia del sesgo sucede con intensidad entre los fanáticos de algún deporte —si el árbitro marca un penalti en contra de mi equipo, yo veré todo lo que compruebe que la decisión arbitral es equivocada; y lo opuesto hará el fan del equipo contrario.

Es común que el defensor de una idea ignore sin recato los argumentos en contra y que su opositor haga de lado los argumentos a favor. Este error permite conocer una situación que explica lo inútil que puede ser argumentar con algunas personas.

Una persona defiende la conclusión que sea y usa el argumento A+. A continuación, otra persona ataca la conclusión y usa el argumento B-.

La conversación se queda estancada si la primera persona responde a B- con A+ y la otra va contra A+ basada en B-.

Si para despenalizar las drogas yo argumento que ello evitará a la delincuencia organizada, lo que debe examinarse es ese argumento —es irrelevante atacarlo diciendo que si se legalizan las drogas aumentará su consumo. Una cosa no niega ni confirma lo otro. Son argumentos independientes, que deben examinarse por separado.

En resumen, la falacia del sesgo consiste en ignorar argumentos que tienen influencia considerable en la conclusión que se obtiene —es una manera de manipular información a la conveniencia personal.

Por ejemplo, los empresarios que piden protección de competencia extranjera argumentan al gobierno que esa protección protegería los empleos de su sector: pero no consideran que eso tendría un costo para los consumidores, con productos más caros. Y contestan a esta argumentación en su contra con otro argumento a su favor.

No es fácil en la práctica detectar esta falla en las discusiones y, por ello, ellas suelen ser un tiempo estéril.

Si por ejemplo, alguien argumenta que la Gran Depresión fue alargada sin necesidad por causa de impuestos más elevados que retiraron recursos de quienes podían haberlos invertido en creación de empleos sostenibles, este argumento debe ser examinado en sí mismo —resultaría inútil negarlo diciendo que fueron buenos los impuestos porque eran parte del New Deal y éste es reconocido como bueno por expertos.

La responsabilidad última del reconocimiento de esta falacia en especial recae en la persona a quien se desea convencer —el caso más simple es el de la publicidad que, por ejemplo, intenta persuadir que la cerveza X es la que mejor sabor tiene: todos saben que la publicidad se basa en considerar un sólo lado de un producto.

También es fácil reconocer la falacia y lo positivo que ella resulta en un debate político en una cámara de legisladores. Pero es mucho más dificultoso detectarla en una discusión de otro tipo, en las columnas de periódicos, en los noticieros de televisión y radio.


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1 comentario en “Falacia Del Sesgo”
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