Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Venda en los Ojos
Eduardo García Gaspar
31 agosto 2009
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La justicia, por siglos, ha sido representada por una estatua que tiene una venda en los ojos.

Toda la idea de hacerlo es simbolizar la imparcialidad: no ve a quien aplica sus principios, todos son iguales ante ella.

Las estatuas de la justicia tienen también otros elementos: una espada que representa el poder que ella tiene: el poder de los tribunales para aplicarla.

También tiene escalas, una balanza que representa la objetividad de sopesar argumentos opuestos. Y, por supuesto, eso que dije, la venda en los ojos.

Son ideas claras y con sentido común, desarrolladas en el tiempo con bases sólidas, pero que enfrentan una situación extraña en nuestros días.

Se pretende quitarle la venda de los ojos, para que ella se vea afectada por la impresión subjetiva de persona a la que juzga. Es un cambio verdadero y de fondo, que alteraría la igualdad ante la ley.

La mentalidad que está detrás de este cambio argumenta de la manera siguiente. Primero, efectivamente, dice que la ley debe ser de aplicación universal para todos. Hasta aquí no hay problema, es lo mismo que argumentaría el más ortodoxo de los defensores de la justicia.

Pero esa mentalidad hace un añadido que pone a toser a muchos. Argumenta que deben añadirse consideraciones adicionales ya que tratar a todos por igual significa tratar igual a los que son desiguales. Es decir, la desigualdad entre las personas debe producir desigualdad en la aplicación de la ley.

En palabras más sencillas, hay que quitarle la venda de los ojos para que ella vea a quién se le aplique la justicia y lo haga de manera diferenciada: dependiendo de quién sea, variará la justicia. La ley no se aplicará a todos por igual.

Este es el real asunto que estaba detrás del nombramiento de Sonia Sotomayor a la corte suprema en los EEUU: ella es partidaria de ese quitarle la venda a la justicia. Y que muchos medios dominantes no trataron, dando preferencia a la llegada de una mujer latina a esa corte… como si eso fuera lo más importante.

Este cambio suena terrible y lo es, pero ha sido vestido con un ropaje atractivo añadiendo consideraciones sobre las condiciones de la persona y su desigualdad con respecto a otras. Por ejemplo, los grupos considerados débiles deben ser juzgados por la ley de manera más benigna que los grupos considerados normales.

Y esa labor se deja en manos del juez que trata cada caso, lo que es una redefinición del papel del juez: no aplicará ya la justicia y la ley de manera igual para todos, que es la visión tradicional.

Ahora la aplicará selectivamente, de acuerdo con lo que él piense del ciudadano frente a él. Y, es por esto, que, por ejemplo, un juez podrá ser más duro con un blanco que con un negro, si es que considera al negro como parte de un grupo débil.

O, también, podrá ser más benigno con una mujer que con un hombre, si es que el juez tiene la opinión de que las mujeres están oprimidas, o que los hombres son machistas. En el fondo es la incorporación de lo políticamente correcto, y sus clisés, en la aplicación de la ley. Los prejuicios del juez se convierten en ley.

El tema bien vale una segunda opinión, sobre todo para poner el tema abiertamente sobre la mesa y reconocer que existe esa mentalidad de quitarle las vendas a la aplicación de la justicia. Hasta aquí, no importa si usted está de acuerdo con eso o no lo está. Todo lo que he tratado de hacer es establecer una realidad.

Pero hay un segundo paso que debe darse después de reconocer a la realidad y es el preguntarse si es conveniente o no quitarle las vendas a la justicia. En lo personal me inclino a creer que no conviene. Las leyes contienen ya en ellas atenuantes y agravantes en cada caso y se aplican persona por persona, sin clisés de grupos.

Ir más allá de eso haría del juez un creador de leyes, suplantando al poder legislativo y eso le daría demasiado poder. Peor aún, el juez dejaría de considerar el caso específico para incorporar consideraciones de grupo y los inevitables clisés que eso contiene. Terminaría todo tratando, por ejemplo, delitos idénticos de manera distinta, favoreciendo a unos y perjudicando a otros.

Los abogados defensores y los fiscales, pondrían de lado los datos del caso para usar argumentos ajenos al caso aprovechando las preferencias personales del juez. Es éste un ejemplo más de algo poco tratado y que tiene consecuencias profundas: viola el principio de la división del poder, quita objetividad a la ley y hace de la aplicación de la ley un asunto subjetivo y flexible. El juez ahora es también parte.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



3 Comentarios en “La Venda en los Ojos”
  1. Gabriel Núñez Dijo:

    El término justicia como una realidad es en opinión de un servidor verdaderamente complicado de alcanzar, debo decir que estoy de acuerdo con usted en sus apreciaciones de imparcialidad y como su articulo se basa en un caso particular que se desarrolla en USA prefiero hacer mi comentario sobre la situación que priva en nuestro territorio nacional, en el cual la desigualdad en la aplicación de la ley es lamentable y ofensiva.

    Y derivado de esta justicia selectiva que a diario se realiza en nuestras cortes y juzgados pareciera un sueño de mundo feliz el que pudiéramos en algún momento aplicar en nuestro México una verdadera e imparcial justicia.
    Artículo brillante, como casi todos los suyos.

  2. paula silgueira Dijo:

    yo necesito saber que significa las venda en los ojos porque me lo pidieron para un trabajo de el colegio. NOTA DEL EDITOR: el significado de la venda está en la columna, muy claro, de eso trata toda la columna.

  3. Mariana Esbeydi Dijo:

    pues masomenos la informacion por ejemplo de la benda de los ojos no esta muy especifica y no es clara





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