Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Nuevo Socialismo
Leonardo Girondella Mora
5 junio 2009
Sección: Sección: Asuntos, SOCIALISMO
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Existe una noción, un tanto vaga y poco práctica, que parece no poderse borrar de la mente de demasiadas personas —es el espectro de la distribución de la riqueza. Aparece una y otra vez, especialmente entre quienes lamentan situaciones de pobreza.

Uno de los comentarios recibidos en ContraPeso.info, razonaba afirmando que es cierto que el capital permite elevar la riqueza de las naciones, pero que también hacía posible la acumulación de esa riqueza en unos pocos —el viejo clisé de una elite explotadora del resto y que sólo podrá remediarse por medio de la distribución de la riqueza.

La idea de la distribución de la riqueza ha sido atacada con un razonamiento eficaz y suficiente —en un sistema capitalista de mercados libres, no existen distribuciones de ningún tipo, sólo existen intercambios. Por tanto, no puede ser injusto lo que no existe.

Sólo puede existir una mala distribución donde en efecto exista una acción distributiva y ella sólo es posible en un tipo de sistema económico —el intervenido por una autoridad formal o informal que en efecto realice actos de distribución. Un ejemplo de esto es una banda de ladrones, en la que el jefe distribuye el botín entre sus cómplices de acuerdo con su deseos (algunos de ellos podrán quejarse con razón de recibir una parte menor a la merecida).

Otros ejemplos, con autoridades formales, son los sistemas económicos que tienen nombres conocidos —como el mercantilismo, o el socialismo y sus variantes, en los que el gobierno se apropia de recursos privados y realiza distribuciones según sus criterios. También aquí pueden existir reclamos de no recibir partes que se piensan son merecidas.

Otro ataque al reclamo de la distribución de la riqueza es el que señala lo natural en estos casos —no puede repartirse lo que no existe y, por eso, la primera preocupación es la que debe enfocarse a la creación de riqueza. Por importante que sea la distribución, se afirma, ella ocupa un lugar secundario.

Este argumento, me parece, ha tenido más éxito que el anterior —he visto que en muchas partes que los partidarios de la distribución han reconocido la superioridad del liberalismo o capitalismo para crear riqueza. Así, han dado lugar a una nueva mentalidad socialista, la que admite que la propiedad estatal de los medios de producción no es el camino.

En su definición tradicional, el socialismo era algo simple de comprender —podía ser definido como el sistema económico en el que los medios de producción son propiedad del gobierno, el que decide qué producir y asigna recursos a ello. Esta definición fue sujeta a dos críticas irrebatibles.

Una de ellas argumentó que bajo ese sistema no existen precios y por tanto no hay base para la decisión de asignar recursos. La otra, más profunda, señalaba la inconsistencia entre ese sistema y la propia naturaleza humana.

El nuevo socialismo, aligeró su carga doctrinal y ahora reconoce la superioridad de la propiedad privada de los medios de producción, la competencia, la acumulación de capital y el comercio libre —un cambio significativo, pero que mantiene la mentalidad distribucionista.

Este nuevo socialismo, igualmente dogmático, tiene una mentalidad que permite una definición clara —el estado ya no es el propietario de bienes de producción, simplemente el estado tiene a su cargo la distribución de la riqueza que ellos crean. El gobierno ya no es productor, sino distribuidor. La mentalidad es muy clara en la UE y ahora en los EEUU, con la administración del presidente Obama.

Este nuevo socialismo ha recibido un ataque frontal —se ha argumentado que si la riqueza producida por los particulares es expropiada por el gobierno, desaparecen los incentivos de su creación: ya no se creará riqueza y no habrá qué distribuir. Es cierto el argumento y apunta hacia puntos de quiebre, en los que se dejan de tener incentivos de creación.

Por supuesto, esos puntos no son claros ni posibles de determinar con modelos matemáticos —pero sí tienen la utilidad de señalar direcciones generales en al menos tres casos.

  • La confiscación total o cercana a ella, desincentiva la creación de riqueza totalmente.
  • Del otro extremo, de no existir confiscación alguna o ser ella muy pequeña, la producción de riqueza es estimulada al máximo.
  • En medio de esos dos extremos parece haber una zona de coexistencia —hay una confiscación tal de riqueza que no anula totalmente el incentivo de crearla, pero la que crea es mucho menor a la posible. Es el caso de las economías no fértiles, con escaso crecimiento, en las que los gobiernos han establecido un amplio sistema de bienestar social.

Todo lo que he ambicionado señalar es, primero, el notable cambio doctrinal en el socialismo, que ahora reconoce la conveniencia de la propiedad privada de los medios de producción. Segundo, el mantenimiento de la idea de la distribución de la riqueza, a pesar de que existen poderosas razones para abandonarla y reconocer que existen mejores estrategias para lograr la creación de riqueza.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Nuevo Socialismo”
  1. Juan D Dijo:

    Otra posibilidad es la que empieza a instalarse en la Argentina, el capitalismo de amigos. El Gobierno expropia con el pretexto de distrubuir mejor la riqueza y transfiere empresas a los amigos del poder que nuca faltan.





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