Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Civilización: es Muy Frágil
Eduardo García Gaspar
23 mayo 2012
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
Catalogado en:


Cierta vez en la que varios entramos a un restaurante, en el que se podía fumar, uno de ellos exclamó, “¡Estamos en un lugar civilizado!”

Eso se convirtió en un tema de conversación.

¿Qué es civilización?

Lo primero en lo que se pensó fue en el efecto de una civilización, el que hace agradable la vida. Se vive mejor en un lugar civilizado que en uno que no lo es.

Obvio, pero tiene el valor de apuntar a eso que hace agradable a la vida. En una civilización hay riqueza y, mejor aún, lo que ella produce: buena calidad de vida en lo posible.

Pero la riqueza no es suficiente. Una civilización contiene estabilidad, permanencia.

Da un sentimiento de confianza en el futuro, lo que permite realizar proyectos grandes de largo plazo, muchos destinados a la producción, pero también muchos otros a la recreación.

La civilización y una cultura elevada son casi sinónimos.

Hay además, dijimos, en una civilización un fuerte elemento de buena educación, en ese amable sentido de tratar a los demás con buenas maneras. Incluyendo la tendencia a sostener conversaciones interesantes y trascendentes.

Hay en la civilización una buena dosis de cordialidad y si hay conflictos, en ellos se ataca al opositor con ingenio y urbanidad. Civilización es más una discusión de ideas que una marcha callejera. Más la lectura de libros que el grito de eslóganes en protestas. Más dejar hablar al opositor que callarlo con aullidos.

Pero la civilización, también dijimos, es muy frágil, incluso a pesar de tener una apariencia sólida.

La civilización puede ser destruida con cierta facilidad cuando en ella desaparece eso que podemos llamar buenas maneras y buena educación, cuando las palabras soeces sustituyen al ingenio, y lo soez y vulgar a lo noble y digno. Cuando las excepciones se vuelven reglas y las reglas son ignoradas.

La civilización desaparece cuando los ideales dejan de ser metas y la meta es la mediocridad.

Sobre todo, desaparece cuando la gente siente temores sobre el futuro. Y temores hay muchos, imposibles de erradicar, pero posibles de minimizar. En un ambiente de temor a la guerra, por ejemplo, las personas dejan de pensar en el futuro y el futuro optimista es la materia de la que están hechas las civilizaciones.

Son temores que tienen el efecto de llegar a concluir que no vale la pena trabajar ahora para gozar después, que no tiene sentido ahorrar, ni construir, ni sembrar, ni estudiar, ni investigar.

La palabra opuesta a civilización es barbarie, y barbarie eso eso, vivir en el temor que lleva a ninguna otra ambición que sobrevivir el día. En palabras más directas, pensamos, civilización es ese lugar en el que el derecho a la propiedad existe y es real.

Donde no hay una razonable seguridad de que las personas ni sus propiedades serán respetadas, no puede allí haber civilización. Siendo la civilización esa carencia de temores, es también una seguridad de derechos, porque los temores son al final de cuenta el sentido del peligro percibido de perder lo propio.

Vista así, la civilización tiene sus enemigos. El más claro de ellos es el temor al enemigo externo, donde el caso más notable es la invasión violenta del extranjero. Pero hay también enemigos internos y no son menos poderosos. El uso de la fuerza es el más claro, donde no impera la ley.

La barbarie es producto del abuso de la fuerza, es decir, el enemigo de la civilización es quien la usa para su provecho y beneficio. No importa quién sea, un criminal o un gobernante, los abusos de fuerza son enemigos de la civilización.

¿Como detectarlos? Sencillo, son los que roban y los que dañan a otros sin razón. Crean ellos esos temores que destruyen la civilización al impedir tener confianza en el futuro.

Enemigos también de la civilización, y más temibles aún que los violentos, son los que socavan a la civilización en sus mismos cimientos, destruyendo las ideas sobre las que está construida.

Enemigo destacado de la civilización es el relativismo, según el cual la barbarie y la civilización son buenas, según lo que da lo mismo tener buenas maneras que malas, que da lo mismo todo porque todos tienen la verdad.

Al final de la cena, alguien recordó a Kenneth Clark (1903-1983), un historiador inglés, que escribió un libro llamado Civilización.

Escribió él que una civilización da la apariencia de ser sólida, firme y compleja, pero que en realidad es frágil y con facilidad puede destruirse.

Sólo puedo añadir que muchos, sin darse cuenta, creyendo tener más democracia en las calles terminan teniendo menos civilización en las mentes.

Post Scriptum

La más conocida cita de Kenneth Clark es rica en significado:

“Creo que el orden es mejor que el caos, la creación mejor que la destrucción. Prefiero la amabilidad a la violencia, el perdón a la venganza. En general creo que el conocimiento es preferible a la ignorancia, y estoy seguro de que la simpatía humana es más valiosa que la ideología. Creo que a pesar de los recientes triunfos de la ciencia, los hombres no han cambiado mucho en los últimos dos mil años; y en consecuencia debemos tratar de aprender de la historia”.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras