Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Estúpido, es la Estupidez
Eduardo García Gaspar
17 septiembre 2012
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La serie de eventos es un ejemplo de la teoría. Una idea que puede parecer graciosa en la superficie.

Sin embargo, en el fondo tiene gran seriedad.

Una teoría que propone una explicación razonable y simple.

La explicación del fin del mundo, o algo muy cercano a ello.

La imaginación ortodoxa piensa en causas extraordinarias, como el choque de un asteroide, la invasión de extraterrestres, o alguna catástrofe cósmica. O, quizá, una terrible serie de tsunamis y terremotos.

Esta otra idea es más sencilla y dice que es más probable que el fin del mundo tenga una causa central: la estupidez humana.

O mejor dicho, una cadena creciente de acciones realmente idiotas. Esto nos lleva a los sucesos de la semana pasada.

Alguien, con escasa inteligencia, hace una película tonta, llamada “La Inocencia de los Musulmanes”. De otro lado del mundo, la película causa otras reacciones igualmente estúpidas que se propagan de Libia a otros lugares de la misma zona.

El sábado pasado, el NYT reportó protestas violentas en el Medio Oriente y más allá. Total, unos veinte países en los que se atacan sedes de gobiernos occidentales, principalmente de EEUU. Era el cuarto días de protestas que se extienden con velocidad.

Resulta curioso que días antes, otra película, realmente sacrílega, en contra del Cristianismo apenas causó comentarios y reportajes pequeños.

Un editorial de El Diario Exterior lo resumió bien en su titular, “Una Película Estúpida y una Brutal Reacción”. Se dice allí,

“La solución, en gran parte, se encuentra en manos de los propios musulmanes, ellos deben comprender que en los países occidentales libres, laicos y democráticos, rigen conceptos diferentes a los suyos en cuanto a libertad, democracia, religión y figuras religiosas”.

Es cierto, pero imposible de hacer. Muestra un choque de ideas, el de la libertad. Para unos, la libertad es un asunto del diario, incluyendo la presencia continua de idioteces que son inevitables. Para otros, la libertad simplemente no existe, ni siquiera se entiende.

Lo que para unos es normal y acostumbrado, para otros es una extravagancia incomprensible.

Esto nos regresa a la idea de la estupidez.

De un lado, la libertad es un concepto profundo que permite incluso su abuso. Lo vivimos todos los días. Estamos acostumbrados y poco o nada sucede cuando se presentan esos excesos tontos. Los vemos como parte de la vida.

Del otro lado, la libertad no existe. Hay una serie de reglas incuestionables y detalladas que obligan en todo y para todo. No hay posibilidad de pensar, ni razonar. La sumisión es la norma. La sumisión total.

Y es entonces cuando las cosas se ponen interesantes por la inclusión de un elemento que sólo la libertad puede crear. Me refiero a la prudencia, esa virtud que intenta anticipar los efectos de las acciones libres, muy especialmente los indeseables, y actuar en consecuencia.

Cuando se pierde la prudencia, llega la estupidez, y se tienen casos como el de la película mencionada. Donde la libertad no existe, tampoco existe la prudencia, y las acciones realizadas tienen una gran posibilidad de ser idiotas.

Llega entonces un posible escenario. Un acto imprudente de un lado, el que sea, produce otro acto imprudente del otro lado. Esto abre la posibilidad de una cadena de eventos siguientes, con los mismos u otros protagonistas.

Por ejemplo, tome usted a Irán ahora y su capacidad nuclear. Otro protagonista imprudente que puede agravar la cadena. Imprudencia es otra palabra para decir estupidez.

Estos escenarios, dice la teoría, son menos improbables que el choque de un asteroide contra el planeta, o la invasión de extraterrestres. Tiene su punto muy claro y se llama “rendimientos crecientes”: un suceso muy pequeño produce efectos encadenados enormes.

El centro de la teoría es que los sucesos iniciales son generalmente meras estupideces, o imprudencias notables.

La serie de sucesos, desencadenados por una película tonta y una reacción igual, es una ilustración de la teoría de la estupidez como causa del fin del mundo.

A lo que debe agregarse otro elemento vital: el poder atonta en la proporción en la que se tiene, lo que eleva los riesgos de estupideces en los actos de gobiernos excedidos, más propios de países en los que la libertad no existe.

Post Scriptum

Causas Muy Pequeñas contiene el resumen de una idea de los rendimientos crecientes, de la obra de Waldrop, M. Mitchell (1992). COMPLEXITY: THE EMERGING SCIENCE AT THE EDGE OF ORDER AND CHAOS. New York. Simon & Schuster.

El concepto central es una virtud, la prudencia:

• En un sistema con libertades, el olvido de la prudencia lleva a acciones idiotas.

• En un sistema sin libertades, simplemente no existe la idea de la prudencia, o está muy poco desarrollada.

Una noticia, hoy, reporta la petición de un clérigo Suni, que solicita la prohibición mundial de insultos al Islam. Interesante idea que significa censura: un clérigo decidiría qué podría o no decirse en todo el mundo sobre el tema, sea en el Wall Street Journal o en en la televisión de Francia.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Estúpido, es la Estupidez”
  1. Alejandro Dijo:

    De acuerdo, pero aquí va una pregunta: ¿existe en este caso un punto de equilibrio?. Es decir, basados en este caso casi cualquier comentario puede interpretarse del otro lado como imprudencia e insulto y puede encender la mecha, lo que supone que la única manera de evitar un conflicto es no hablar del tema, la autocensura o bien el sometimiento a la idea que no permite crítica. Estamos en un punto de choque finalmente, entiendo que exaltado y motivado por una primera crítica brutal y que ahora genera un resquemor ante el menor indicio futuro de ella. NOTA DEL EDITOR: buen punto, y ese equilibrio, me parece, no es dejar de hacer comentarios (lo que en sí mismo es hacer un comentario), sino usar la clave, que es la prudencia.





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