Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
“Todo es Política”
Eduardo García Gaspar
21 noviembre 2013
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La frase es absoluta. Afirma que todo lo que hacemos y pensamos es político.

¿De verdad? Probablemente no. Pero depende de cómo definamos “política”.

Hay varias posibilidades. Una es la de gobernar, especialmente una nación.

La otra es la del estudio elevado de los gobiernos.

Podría ser algo mejor, lo relativo al manejo de relaciones de poder entre personas. Su terreno natural sería el de los gobiernos, pero incluiría con facilidad las acciones internas en empresas y organismos.

Incluso, sería posible verla como un juego de objetivos, estrategias y tácticas que buscan el acceso al poder.

Más aún, se relacionaría mucho con ideologías, esos sistemas generales de creencias sobre el mundo y que afectan el entendimiento del funcionamiento de la sociedad.

Total, decir que todo es política, es tan vago que poco significa. Aún así, vale la pena explorar la idea, siquiera un poco.

Ha sido experiencia mía que en la mayoría de las veces que he escuchado esa expresión, la connotación más clara ha sido la de duelos de poder.

Cosas y casos en los que el poder es buscado, sea dentro de empresas o en gobierno o en el resto de los tratos humanos. Entendida así, la expresión define a la vida como un escenario de lucha por el poder.

¿Es eso posible? Creo que sí. Recuerda mucho la idea de Nietzsche, eso de la voluntad de poder, lo único capaz de llenar el hueco que deja la negación de Dios.

Cuando la vida se entiende como un escenario de disputas por el poder, la expresión de que todo es política tiene un cierto sentido más específico que antes.

Se convierte en una manera de entender la existencia propia y ajena, una manera de comprender al mundo y de dar sentido a la vida. El poder, bajo esta óptica, explica la conducta humana, toda ella, sin nada más que le dé significado.

La duda que queda es si la vida puede ser reducida a una única explicación, la de relaciones de poder. No sé usted, pero en fenómenos complejos, como la vida misma, las explicaciones únicas suelen ser demasiado débiles. Olvidan otras cosas que merecerían más consideración.

Reconozco que el poder es la motivación única de personajes como Napoleón, Hitler, Lenin, Mao y muchos otros, como Alejandro Magno y demás. Significa mandar sobre otros, imponer en ellos un orden ajeno a sus voluntades. Mandar, obligar, sojuzgar.

Pero no hay duda que hay otros ejemplos, opuestos, como los de artistas que lo dejaron todo por seguir su inclinación. Gente que despreció al poder.

El científico explorando una teoría, el misionero en Asia, el autor de novelas, el ensayista filosófico, los padres de familia educando a sus hijos. Miles de ejemplos en los que la búsqueda de poder sobre otros no tiene importancia como motivo central. El tipo que estudia el Derecho Natural y propone ideas en libros, mucho me temo no tiene al poder como meta.

La biografía de Steve Jobs, por ejemplo, lo hace ver como un apasionado de la creación de cosas mejores, para quien el poder era secundario, incluso despreciable. Un caso extremo, el de un sacerdote a quien no mueve otra cosa que su labor religiosa y renuncia a bienes y poder. Otro, el del músico que sacrifica su bienestar para seguir su pasión.

En fin, la verdad es que no creo que todo sea política.

Solamente con grandes brincos lógicos podría uno justificar que el escritor de libros de historia busca poder por medio de ellos. Mas parece una distorsión de motivos el creer que sólo nos mueven ansias de poder, cuando la cantidad de motivaciones humanas es grande y variada.

Incluso, hay un peligro grande en el creer que todo es político, que todo es buscar el poder.

Pensar así, haría pensar que ninguna intención humana es limpia y desinteresada, que todas ellas son formas veladas y malévolas de intentos de dominar al resto. Los humanos somos imperfectos y podemos hacer grandes males, pero también somos capaces de acciones admirables.

La parábola del Buen Samaritano tendría que ser interpretada patológicamente para interpretarla como una relación política que busca imponerse sobre la víctima en el camino. En realidad es todo lo opuesto, revela una conducta de servicio y ayuda.

Las frases clisés, que en unas palabras de apariencia lógica, pretenden explicar fenómenos complejos, resultan irresistibles de examinar con siquiera poca profundidad.

Este es un caso que me lleva a afirmar que decir que todo es política crea una vida demasiado triste que no es digna de vivirse. Es una visión demasiado pesimista.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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