Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mapas, Brújulas, Relojes
Leonardo Girondella Mora
7 junio 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Las ideas hacen a la persona —las ideas que tienen actúan como mapas, brújulas y relojes. Son guías que indican dirección y tiempos.

Son aún más, son las gafas con las que se mira la realidad y se le comprende. Y, además, son motivos y razones de actitudes y acciones.

Esas ideas son las cosas en las que se cree y las cosas que se valoran —como la persona que cree en Dios, o la que piensa que la democracia es el mejor gobierno posible. Cada persona es un cúmulo de ideas, desarrolladas por ella misma y alimentadas por las ideas de otros. Los humanos son seres con ideas.

De manera general, las ideas humanas son creencias —cosas que se cree son ciertas (o falsas) o bien que son buenas (o malas). En una primera impresión, examinar esas ideas dará la impresión de ser un ejercicio abstracto, filosófico y, por supuesto, inapetente, sin ningún sentido práctico.

En verdad, es lo opuesto —examinar esas ideas o creencias es lo más práctico que puede hacerse. La razón es obvia: las creencias son la causa última de los actos que realizan las personas. Examinar las ideas es igual a examinar las acciones cotidianas. No hay nada más práctico que esto.

En un sentido, las creencias pueden examinarse en cuanto a su apego con la realidad —concluyendo que las ideas buenas son las que corresponden a la realidad y, viceversa, las ideas malas son las que no corresponden a la realidad.

Un ejemplo extremo ilustra esto. Creer que la tierra es plana es una idea mala y lo es porque no hay un acuerdo entre la realidad y la idea —es una creencia falsa. En cambio es una idea buena,, en el sentido de verdadera, el creer que la tierra es redonda. Las dos diferentes ideas llevan a conductas distintas.

Un ejemplo menos extremo. Creer que la vida humana comienza en el momento de la concepción llevará a ideas, como el reprobar al aborto e incluso a algunas conductas que lo combatan. Sin embargo, creer que la vida humana no comienza en ese momento, sino en otro posterior, lleva a tener otras creencias, como aprobar el aborto y quizá realizar marchas en apoyo de éste.

Una de esas dos ideas es buena, la otra es mala. Buena será la que se apegue a la verdad y mala la que no —el criterio, por tanto, para diferenciar si una creencia o idea es buena, es su correspondencia con la realidad, que sea verdad.

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Hay otro criterio para diferenciar creencias buenas de malas y sucede en un terreno en el que ya no se habla de correspondencia con la realidad —sino de correspondencia entre la creencia y algo objetivo, sólido, que se considere que es lo que debe ser.

Un ejemplo extremo. Una persona cree que existe un valor, una creencia, que considera que robar sí es permitido y otra persona que piensa lo opuesto, que robar es indeseable y reprobable. Una de esas dos creencias es buena, la otra es mala. Todo dependerá de lo que se justifique como lo que debe ser.

Pero eso que debe ser debe determinarse. En el caso anterior, el de ser, el criterio es la correspondencia entre la idea y la realidad —una realidad que es posible de conocer, de investigar, hasta de ver y tocar. Pero en el caso de lo que debe ser, nada de eso es posible y, sin embargo, debe tenerse.

Una de las posibles fuentes que determina lo que debe ser es la misma naturaleza humana —sabiendo qué es el ser humano podrán ser concluidas cosas que le son buenas y que le son malas. Malas serán las que vayan en contra de esa naturaleza y buenas las que van en su favor.

Un ejemplo. Si se juzga que es parte de la naturaleza humana una alta dignidad, igual en todos, se determinará como una mala creencia la práctica de la esclavitud. Por tanto, quien piense que la esclavitud es buena, poseerá una creencia que es posible de calificar como mala.

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Con todo lo anterior persigo un sólo objetivo, el convencer al lector de hacer una revisión de sus creencias, de especialmente las más básicas y que, por eso, pueden pasar desapercibidas. La revisión debe ser un proceso de cuestionamiento que tire al cesto de basura las malas ideas —las que no corresponden con la realidad, las que no corresponden con el deber ser de los humanos.

El por qué de está petición está en la naturaleza misma. Es creencia mía que se tienen una tendencia demasiado ingenua a creer cualquier cosa, incluso la más disparatada. Confirmar la calidad de las creencias propias, suplico, es una creencia adicional que debe tenerse —como una especie de limpieza mental periódica que conduce a la sabiduría.

Es corregir los mapas. Es limpiar las brújulas. Es ajustar los relojes. Si eso, la vida de cada quien corre el peligro de extraviarse.

Nota del Editor

En ContraPeso.info: Educación existe una gran cantidad de ideas sobre el tema general de pulir la mente, educarla para una mejor vida propia.

La columna de Girondella contiene una invitación a pensar encontrando la correspondencia de las ideas propias con la realidad, bien con la naturaleza humana. Es en realidad una invitación a hacer filosofía, no distinta a la de T. Morris en Filosofía: Deporte Extremo.

 

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