Una definición del dinero, de algo útil, importante y vital. La justificación de su existencia, precisiones de su significado. Y la historia inevitable de la intervención gubernamental.

Dinero, definición

El dinero —esos papeles y monedas— que se tienen en los bolsillos son un suceso básico para poder prosperar. Pero es algo más que eso.

«Llamamos dinero a todo activo o bien aceptado como medio de pago o medición del valor por los agentes económicos para sus intercambios y además cumple con la función de ser unidad de cuenta y depósito de valor. Las monedas y billetes en circulación son la forma final adoptada por las economías como dinero». eleconomista.es

Por ser unidad de cuenta, el dinero hace posible a los precios de los bienes y servicios. Ya que es un medio de pago, es aceptado por todos para poder comprar y vender. Y siendo un depósito de valor, mantiene su valor en el tiempo siendo un medio de pago futuro.

«Se considera dinero todo aquel activo o bien que generalmente se acepta como medio de cobro y pago para realizar transacciones. Por el contrario de lo que pueda creerse, el dinero no son solo los metales y papeles que acostumbramos a ver como monedas y billetes respectivamente, sino toda aquella clase de activos que una comunidad acepte como medio de pago. Naturalmente, para facilitar las transacciones se creó el dinero físico». economipedia.com

El dinero es algo con lo que no puede jugarse sin sentido de responsabilidad y prudencia extremas. Hé aquí algunas de las razones.

Dinero, es algo importante

Origen y utilidad

Es común y razonable la idea de que el dinero apareció como solución a los intercambios de bienes y servicios. Por ejemplo, solucionar la dificultad de cambiar cuántas medidas de trigo por cuántas de sal.

El dinero se convirtió en una medida de valor común para todas las cosas posibles de intercambiar. Una función realmente útil.

Almacenaje de valor

El dinero almacena valor en el bolsillo —para que sea hoy o sea mañana o pasado o el mes que entra que pueda comprarse algo.

Una ventaja que presupone que no pierde valor en el tiempo. O almacena valor en el banco, o debajo del colchón. El dinero almacena, por ejemplo, al kilo de pescado que se comprará mañana y las vacaciones que se tomarán en verano.

Portabilidad, divisibilidad

La expresión física del dinero fue la natural —un material con valor aún en pequeñas porciones, que admitiera amplias divisiones y fuera aceptado por todos: oro, plata típicamente.

Ventajas que presuponen que en cada moneda existe siempre la misma cantidad del material valioso. Valor que puede llevarse en la billetera y que pueda contabilizarse en el estado de cuenta de la chequera por miles, centenas, decenas, unidades, centésimas.

No diferente a otros bienes

El dinero tiene la misma naturaleza del resto de los bienes, en el sentido de que su valor es producto de la evaluación subjetiva de la persona.

Ella evalúa los billetes y monedas usando criterios como su percepción del emisor y del valor que tiene para ella y a los ojos de otros. Puede valorarlo mucho ahora mismo, o menos y permitir que otros paguen interés durante el tiempo que no percibe necesidad.

También tiene un precio que puede moverse. Por ejemplo, los cambios de cotización entre monedas de diferentes países.

Transporte sencillo

El dinero puede ser trasladado de un lugar a otro, en el bolsillo de su dueño, E incluso por medios bancarios de correspondencia entre oficinas y entre ciudades y países.

Ya que puede ser almacenado por su dueño en bancos, resuelve el riesgo y las molestias de tener grandes cantidades físicas con uno mismo y su transporte.

Traslado de uso temporal

El dinero puede ser prestado entre quienes lo tienen y quienes no lo necesitan, ya sea directamente entre particulares o bien con un intermediario financiero. Es un mecanismo de ahorro o inversión que permite ganar interés.

Si la persona posee dinero pero no tiene necesidad de liquidez durante un tiempo, puede optar por poner en uso su dinero en manos de terceros que lo necesitan. Por ese tiempo recibirá una compensación llamada tasa de interés.

Sube y baja de valor

El dinero puede depreciarse, es decir, sufrir una reducción en su valor. Es un fenómeno conocido desde hace tiempo.

Si el contenido de oro de las monedas lo reduce su emisor, ellas bajarán su valor en el sentido de que comprarán menos bienes que antes. Si subiese ese contenido, comprará más bienes.

En lo general, cuando aumenta la cantidad de dinero que se tiene en una comunidad, su apreciación se reduce y, por eso, tiene un poder adquisitivo menor.

Cuando las personas notan que los precios suben en general lo que en realidad ha sucedido es que el valor del dinero ha bajado, no subido los bienes.

Desgaste físico

El dinero tiene necesidad de ser manejado físicamente en alguna proporción, lo que puede dañar las monedas de oro y plata, así como hacer molesto el peso de ellas en los bolsillos.

Eso dio origen al billete y cheques o sus equivalentes: un papel de difícil falsificación que funciona como un vale de metales preciosos depositados en alguna parte.

Este vale o cupón llamado billete puede emitirse en diversas denominaciones y facilita su traslado físico. Deriva su valor original en la promesa que contiene: el portador puede presentarse en el banco central y pedir que le sea entregado en oro o plata el valor de los billetes que entrega.

En la actualidad, los billetes ya no tienen esa cualidad de redimirse por metales preciosos. Por tanto, su valor reside solamente en la percepción generalizada de que son y serán aceptados por todos los demás.

Nada hay que respalde al valor de un billete que no sea la percepción de confianza. Es dinero fiat sin ningún valor intrínseco.

Tiene un emisor

El emisor de billetes es el gobierno o una entidad pública, como un banco central. En ellos es siempre necesario cuidar el riesgo de una emisión desproporcionada de billetes físicos o sus equivalentes bancarios.

Este riesgo es real y responde la la siempre presente tentación gubernamental de gastar más.

Los gobiernos pueden gastar más que sus ingresos provenientes de impuestos. Una de las maneras de cubrir el gasto mayor es emitiendo más billetes o sus equivalentes bancarios. Esto reduce el valor de la moneda y es otra manera de cobrar impuestos (por medios ocultos).

En realidad, lógicamente nada hay que impida que bancos o instituciones privadas emitan dinero.

Concluyendo

Lo que he querido hacer con las anteriores consideraciones acerca del dinero es, primero, exponer con brevedad su naturaleza que es central para el bienestar personal.

Pero por encima de todo, enfatizar el riesgo que se tiene cuando el emisor reduce su valor, lo que es una forma de robo.

Y algo más…

Una buena referencia general sobre el dinero es la serie de ideas de Juan de Mariana (1536-1623). Por ejemplo, véase Juan de Mariana y los Escolásticos Españoles. Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso: Inflación.

Bonus scriptum: otra columna con una temática similar

Dinero: Historia Inevitable

Por Eduardo García Gaspar –   6 marzo, 2013  106

Tenemos maravillas a nuestro alrededor. Solemos no apreciarlas. Las damos por hecho. Creemos que siempre han existido, que vienen sin esfuerzo.

Una de ellas es el dinero. Piense usted en cómo comprar una cerveza sin la existencia de dinero. No digo que usted no tenga dinero, sino que el dinero no exista.

Una cerveza y no existe el dinero

Para comprar la cerveza usted tendría una sola posibilidad, la de intercambiar una de sus posesiones por la bebida. Quizá ofrezca un paquete de cigarrillos, pero puede ser que el propietario de la cerveza no fume.

Entonces tendrá que encontrar otra cosa, quizá un peine, pero el de la cerveza ya tiene uno. Las dificultades son tremendas en intercambios sin dinero, lo que llamamos trueques.

Imagine que el dueño de la cerveza quiere un lápiz y usted tiene un sombrero que no le interesa al primero. Tendría usted que salir a buscar al que tenga un lápiz y quiera un sombrero. Lo encuentra a los tres días, pero usted piensa que un sombrero vale más que un lápiz.

Su problema es grave, el de coincidencias poco probables. Lo que usted quiere necesita encontrar un propietario que concuerde con lo que usted ofrece y tengan valor similar para ambos. Toda una dificultad.

Imagine comprar así una casa, o un lápiz, o una medicina urgente. Sabemos que la solución es una cosa que se llama dinero. Un bien que tiene aceptación por parte de todos.

El dinero, la solución portátil

El dinero es un común denominador del valor de los bienes, algo que puede expresar en equivalencias el precio de una cerveza comparado con el de un tractor.

Más aún, es transferible de unas manos a otras y puede guardarse.

Si usted vende su casa y no necesita comprar nada con ese dinero, puede almacenarlo. Mejor aún, es portátil, puede llevarse a todas partes por si acaso encuentra usted en venta la estatuilla de barroca de un pastor y dos ovejas que siempre quiso.

Con esto en mente, podemos ver lo que permite crear dinero, el material que lo produce. El caso típico es el oro, o la plata. Ellos son divisibles sin perder valor. Podría ser otra cosa, pero eso ha sido lo acostumbrado.

En este caso, ese dinero o monedas de oro o plata, tienen un valor real, reconocido por todos en todas partes. Usted lleva consigo la cosa que vale.

El otro dinero, los billetes

Pero, en nuestra experiencia cotidiana no llevamos monedas de esos metales. Tiempo atrás se usaban papeles que representaban esos metales, lo que es más cómodo.

Los papeles circulaban y se confiaba en ellos por una razón: usted podía ir al banco central y cambiarlos por el metal. Eso si quería.

Ya no sucede eso. Ya no se puede ir al sitio donde guardan el oro y pedir que le den el equivalente. Lástima, pero eso es lo que pasa hoy y, entonces, el dinero tiene una naturaleza distinta, muy distinta.

Dinero sin respaldo

Hoy el dinero que usted y yo tenemos en la cartera es en realidad un acto de fe. Fe en que los pedazos de papel, que suelen ser muy artísticos y tecnológicos, sean aceptados por el resto de la gente.

Y lo son, que es lo que les hace valer. Por eso este tipo de dinero se llama fiat (como la marca de automóviles, y connota la idea de que “así sea”).

En otras palabras, ese dinero tiene valor por un acto de autoridad gubernamental y nada más que eso.

No tiene valor en sí mismo, ningún valor. No tiene respaldo físico, como reservas en oro. Su único respaldo es la confianza que puede tenerse en una autoridad política. Una evolución interesante, que coloca un gran poder en manos de quien ya tiene mucho.

Una historia conocida

Me imagino que la creación del dinero fue progresiva, producto de ingenio y ensayo-error, hasta llega a usar metales preciosos. Todo iba bien hasta que sucedió lo de siempre.

Se consideró que el dinero era importante y que por eso tenía que estar en manos de los gobernantes quienes garantizarían su valor constante acuñándolo con su signo. Lo que sucedió fue lo natural.

Todos conocemos que el vicio y la adicción de todo gobernante es gastar más de lo que tiene.

Teniendo el dinero a su cargo, la tentación fue irresistible: reducir la cantidad de oro en las monedas y emitir más monedas. Así el gobernante podía pagar sus guerras y sus lujos.

Pero sucedió algo imprevisto: la moneda bajó de valor a los ojos de la gente. Con menos oro, se necesitaban más monedas para comprar lo mismo que cuando la moneda tenía más oro.

Eso mismo sucede ahora, no con monedas de oro reducido, sino con más papel impreso como dinero. O con más dinero virtual en los bancos, abonado en sus cuentas por el banco central.

Una repetición de de la historia inevitable. Los gobiernos toman lo que consideran que es lo más importante y lo abusan en su provecho.

En fin, tenemos en el dinero una historia inevitable. Tenía que ser inventado y creado por ser una necesidad absoluta.

Y, lo malo, tenía que ser mal usado como consecuencia de haber caído bajo el poder del gobierno y producir eso que se llama inflación.