Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Ética, Dos Aspectos
Eduardo García Gaspar
3 octubre 2016
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La madre deja a su hijo en la puerta del colegio. Pasará por él en la tarde, algunas horas después.

Este hecho cotidiano y universal es un punto de partida para hacer un poco de filosofía. Da pie a pensar en lo que sigue.

Los padres del niño reconocen en el hijo a un ser que en ese momento es algo. Lo llevan a la escuela durante años con la idea de que se convierta en otro algo, más deseable y mejor.

Esta esperanza de cambio a mejor está presente en muchas otras ocasiones. En el regaño del profesor al alumno por no hacer sus tareas. En el entrenamiento al obrero de una fábrica. En la decisión de un ejecutivo para estudiar una maestría. En la confesión católica. En los libros de motivación personal.

Todas esas instancias presentan el mismo esquema central de dos aspectos de la misma persona.

El primero de ellos es algo que puede describirse como la realidad actual. Es el estado de la persona en este mismo momento, el qué es, el cómo es. Su posición presente.

El segundo de ellos es lo que podemos entender como su potencial, lo que esa persona puede ser, su posibilidad futura. Eso en lo que ella se convertiría si alcanza todo o parte de su potencial. Lo que la persona sería si desarrollara su capacidad humana.

Vemos, entonces, a cada persona en dos aspectos, desde dos perspectivas. Dos visiones de la misma persona, la real y la potencial, y que sin remedio invitan a una comparación: lo que es contra lo que puede ser.

Más aún, hay un elemento implícito en esa comparación, el de mejoría de la persona: lo que puede ser esa persona es algo más deseable que lo que es ahora en realidad. El niño después de la llamada de atención por no hacer sus deberes será siquiera un poco mejor que antes.

Igual que el estudiante será mejor después de unos años de estudio. Es decir, en el segundo aspecto de la persona, el de su potencial, existe por necesidad una idea siquiera cruda y poco definida de eso que le hará mejor persona. Es eso que permite asegurar que la persona será mejor, que estará más cercana a su potencial completo, si se acerca a ese potencial.

Un ejemplo, el de un gobernante, el que sea. Veámoslo en dos facetas, la real y la potencial mejorada. En la realidad quizá veamos a una persona vacilante, con más deseo de avanzar él que emitir leyes buenas, por ejemplo; incluso tal vez, un gobernante corrupto.

Al mismo tiempo, tenemos una idea de lo que todo gobernante debería ser, eso que podemos llamar el potencial que alcanza un buen gobernante. Eeo tiene cualidades de honestidad, preparación, inteligencia, visión y otras más.

Esto deja ver algo fascinante: en nuestra idea de gobernante está incluida una idea de lo que significa serlo; las cualidades que implica. Es decir, el estándar al que el gobernante real debe aspirar para ser mejor.

Eso sucede en todas partes. En la expectativa del estudiante, del ejecutivo de empresa, del empleado, del propietario, del sacerdote, del legislador, del padre de familia. De todos. El aspecto de lo que deben ser, de su potencial, de eso que los hará mejores personas.

¿Sirve de algo lo anterior? Supongo que sí. Permite, entre otras cosas, entender a la Ética. Como escribió A. MacIntyre (1929-):

«La ética es la ciencia que permite a los hombres entender cómo pueden ellos hacer la transición del anterior estado al siguiente».

El estado anterior es, por supuesto, la realidad actual; y el estado siguiente es ese que puede alcanzarse con la mejoría que significa el significado de la esencia humana. Esto es fantástico: la ética o la moral, entonces, muestran aspiraciones para ser mejores, entendiendo como mejor a la esencia humana.

Más terrenalmente, lo anterior permite esgrimir razonamientos en contra del relativismo moral. Como en un caso hace tiempo, cuando quien apoyaba al relativismo ético se quejaba de la deshonestidad de varios gobernantes. No se daba cuenta la persona, pero ella se contradecía.

No es posible defender al relativismo al mismo tiempo que se propone a la honestidad de los políticos como una expectativa propia del buen gobernante.

Post Scriptum

La cita es de MacIntyre, Alasdair C. 1998. The MacIntyre Reader. Univ of Notre Dame Press; y después de ella, el autor escribe:

«La ética, por lo tanto, es la visión que presupone algún relato de potencialidad y acto, algún relato de la esencia del hombre como un animal racional y sobre todo algún relato del telos humano».

La popularidad de los libros de mejora personal son un indicio de la existencia de esos dos aspectos en los que nos percibimos a nosotros mismos y a otros; una muestra de que la comparación entre ellos nos mueve a intentar lograr eso que consideramos mejor.

Por supuesto, entonces el problema radica en la definición de lo que se considera mejor. Tener el ideal de lograr una gran fama y celebridad, no tiene le mismo significado de tener el ideal de ser un gran relojero. No es igual tener la ambición de lograr el mayor número de votos por cualquier medio que la de proponer medidas buenas de gobierno durante una campaña electoral.

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