Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sin Examen de Admisión
Leonardo Girondella Mora
31 mayo 2017
Sección: ESCUELAS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Hacer gratuita a la educación es una política gubernamental casi siempre presente —lo que se implanta en la forma de escuelas gubernamentales de diferentes niveles y que no cobran a los estudiantes o bien, cobran cantidades simbólicas.

La idea detrás de eso es atractiva: todos en una sociedad son beneficiarios de un mayor nivel educativo de las personas que la forman —a más educación, ceteris paribus, un mejor estándar de vida general.

Eso, que tiene una buena dosis de verdad, es lo que suele justificar la educación gratuita o cuasi gratuita que ofrecen las escuelas gubernamentales —que son pagadas con recursos que provienen de los ciudadanos en general, incluyendo a aquellos que no tienen hijos en edad escolar, que no los tienen, o que los mandan a escuelas privadas.

El supuesto indispensable es que esa educación en escuelas gubernamentales sea de alta calidad, ya que de lo contrario no se alcanza el fin buscado de bienestar general —lo que indica que una educación de baja calidad en las escuelas públicas empeoraría el estándar de vida de la sociedad.

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Adicional a lo anterior, la educación pública, en escuelas propiedad del gobierno tiene otras características que examino a continuación.

• Crea un sistema económico peculiar que se basa en una competencia desleal: los precios de las escuelas públicas son artificialmente bajos en comparación a los de las escuelas privadas.

Los gobiernos subsidian a las escuelas públicas permitiéndoles tener precios de cero o cercano al cero —lo que creará una demanda superior a la natural para ellas, creando así problemas de exceso de demanda.

• Establece una relación peculiar de relaciones entre oferente y demandante, en la que quien demanda el servicio, es decir, los padres de familia, no son quienes pagan los servicios educativos —esos servicios educativos son pagados por el gobierno.

Es decir, las escuelas orientan su atención al gobierno, no a los padres de familia. La calidad del servicio educativo sufrirá por esta causa, ya que los padres de familia no tienen manera de pagar y exigir calidad de servicio.

• Como consecuencia conjunta de lo anterior, el diseño de la educación pública tenderá a ser uno que dé un estándar bajo de calidad educativa por atender números grandes de alumnos y cancelar el incentivo entre calidad e ingreso.

• Adicionalmente, siendo el gobierno el controlador de la educación pública, esa educación será una ocasión irresistible de ser usada como instrumento de adoctrinamiento gubernamental —de la ideología de la élite que controle esa educación (la ideología de género es un caso actual).

Esto presenta un problema de violación de derechos educativos de los padres de familia —y que no existiría en una situación de competencia entre escuelas.

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Llego al punto que deseo, el de las propuestas que piden anular la aplicación de exámenes de admisión en las escuelas de nivel superior —es decir, las universidades gubernamentales.

La gratuidad de esas universidades se justifica de la misma manera: una mejor educación de las personas mejora a la sociedad, aunque aún así ellas exijan exámenes de admisión.

La petición de eximir a los alumnos de ese examen de admisión se justifica argumentando que de esa manera no habrá rechazados, todos podrán tener un título universitario y la sociedad entera se beneficiará —eso se afirma, especialmente lo de no tener rechazados.

Los efectos de una medida que cancela el examen de admisión en universidades públicas tiene consecuencias —las que examino en lo que sigue.

• Eleva notablemente el número de alumnos en las universidades, lo que produce problemas de cupo en las existentes y, seguramente, la creación de otras universidades propiedad del gobierno —lo que significará una elevación notable del gasto público (más impuestos, más deuda) con compromiso de extremo largo plazo.

• Puede esperarse que exista un número elevado de alumnos que no completen su educación por incapacidad propia, lo que significará desperdicio de los recursos usados en su educación —o, también, una elevación del número de alumnos «permanentes» que por años se mantienen dentro sin graduarse, como una forma de vida.

• La aceptación irrestricta, independiente de conocimientos, capacidades y preparación, producirá una reducción del nivel académico de la universidad —eso afectará a los egresados a los que dará reputación de mal preparados.

• La reducción del nivel académico de esas universidades provocará la popularidad de carreras ligeras, de poco esfuerzo, que tienen utilidad posterior escasa —y tenderán a crear focos de agitación política, los que en parte, producirán demandas de empleo en oficinas de gobierno.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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