Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tolerancia y Cultura
Eduardo García Gaspar
20 junio 2017
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
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Su definición es compleja. Variable y compleja, pero posible de ser expuesta en su esencia.

Me refiero a la cultura, a eso que puede resumir la personalidad de una sociedad en un cierto momento; eso que le da una cierta diferencia con respecto a otras.

«[…] incluye a las costumbres, creencias, prácticas comunes, reglas, normas, códigos, vestimenta, religión, rituales y maneras de ser que predominan en el común de la gente que la integra». Definicion ABC

Sin meterme en honduras, lo que quiero destacar es que parte de la cultura de una sociedad está formada por creencias, normas y reglas. Por cosas que presuponen convicciones y suposiciones que se aceptan como verdaderas sin mucha necesidad de ser demostradas.

Más en específico, un elemento central de la cultura son las creencias morales, las presunciones acerca de lo que debe y no debe ser, de lo bueno y de lo malo; de lo permitido y de lo prohibido.

Esto significa que dentro de la cultura hay un proceso de evaluación moral, un juicio ético que aprueba o reprueba conductas e ideas de quienes viven en esa sociedad. Esto es parte esencial de la cultura y consiste en la emisión de veredictos morales.

Lo que creo que bien vale una segunda opinión es contrastar a esa parte de la cultura que emite juicios morales con el fuerte reclamo que se hace para ser tolerante. Tolerante en el sentido de abstenerse de emitir juicios morales, una petición curiosa que quita a la cultura un elemento central.

Lo que digo tiene dos partes.

Una, la cultura de una sociedad, por ejemplo, la de un país, contiene elementos que le dan en conjunto una cierta personalidad a esa sociedad, posible de distinguirla del resto. Uno de esos elementos, y vital, es la emisión de juicios sobre el comportamiento de sus miembros,

Juicios que usan como criterios de aprobación y reprobación a creencias, normas, principios y reglas acerca de lo que debe o no debe ser. Una cultura sin ese elemento pierde mucho de su esencia y razón de ser.

Segunda, la solicitud de abstención de emisión de juicios morales que emanan de la cultura y sus creencias y convicciones. Este reclamo tiene su origen en la exaltación de la tolerancia llevada más allá de la reprobación pasiva y convertida en aprobación activa de cualquier acto o conducta.

No es que toda cultura sea intolerante. Bien puede ser la tolerancia parte central de algunas culturas, como en los casos de libertad religiosa, o quizá no serlo en otros casos. Pero cuando la tolerancia es transformada en una costumbre de abstención de juicio moral, la cultura se debilita. Deja de ser la guía que orienta a la sociedad y a sus miembros.

El reclamo de tolerancia como un abstencionismo de juicio moral llevado hasta el extremo de solicitar aprobación activa de cualquier acto tiene una naturaleza ilimitada y en esto radica su debilidad. Sin acotarse, la tolerancia pierde su valor, transformándose en una licencia que todo lo permite.

Ese es el problema, el de que una sociedad que todo lo permite no puede subsistir. Su supervivencia y, por supuesto, su florecimiento, dependen de los límites que se imponen sobre sus miembros y sus acciones.

Cuando la tolerancia impone su juicio moral, que es el de no emitir juicios morales a conducta alguna, todo se vale, todo se permite, todo se aprueba. Donde eso sucede se pierde solidez y cohesión, desintegrando a la sociedad que estaba unida alrededor de sus convicciones y creencias.

¿El origen de las convicciones morales en la cultura de una sociedad?

Creo que su origen central es religioso, la parte de la religión que está formada por mandamientos, por reglas de comportamiento. Normas que coinciden admirablemente con la dignidad personal, con su libertad y sus derechos; incluso, sin gran sorpresa, coinciden con sociedades prósperas y florecientes.

Pero si se retira de la cultura la aplicación de esas reglas de conducta, derivadas en buena parte de la religión, tendremos un problema. ¿Cómo emitir un juicio acerca de una cierta conducta sin otra regla que la de que todo debe ser permitido?

Y donde todo es permitido sin otro límite que el no impedir que todo se pueda allí, se va contra la dignidad humana, su libertad y sus derechos. No es un panorama agradable el que se nos presenta si continuamos por el camino de la tolerancia ilimitada.

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