La educación para la tolerancia, cuando se exagera, presenta riesgos y peligros. Los de alterar negativamente la educación y la instrucción de la enseñanza de un valor vital para la convivencia humana.

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Introducción

La tolerancia es uno de los buenos hábitos y, por tanto, algo digno de inculcar mediante la educación formal.

Ha sido visto como «un aspecto de la educación integral que propicia la convivencia reduciendo, en todo lo posible, las fricciones y conflictos» inevitables en una sociedad.

Es parte cotidiana de toda persona encontrar ideas, opiniones y situaciones que discrepan de las ajenas y la tolerancia es ese hábito que prefiere la consideración de permitirlas como una mejor práctica de convivencia y colaboración entre personas.

El que la tolerancia sea incluida en la educación escolar como parte de las enseñanzas es algo positivo y admirable. Las personas deben saber cómo enfrentar situaciones que consideran reprobables y hacerlo con civilidad.

«Ser tolerante es lo mismo que ser respetuoso, indulgente y considerado con los demás. Es una cualidad personal que se define como el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás, aunque sean diferentes o contrarias a las nuestras». guiainfantil.com. Énfasis en el original.

Educación para la tolerancia: no todo es color de rosa

Nada puede argumentarse en contra de la enseñanza de la educación como uno de los valores que toda buena educación debe incluir. Ella está sustentada en la igual dignidad de todas las personas y en los resultados prácticos de reducir las ocasiones de conflicto.

Eso es algo en extremo deseable en realidades que apelan al multiculturalismo, globalización creciente y comunidades plurales.

📌 Sin embargo, eso que es tan admirable puede presentar riesgos cuando se convierte en un valor único que ignora a otros. Cuando se exagera y sobrevalora perdiendo su perspectiva y dando entrada, entre otras cosas, a la censura que crea la corrección política.

16 de noviembre. Día Internacional de la Tolerancia

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La exageración

Como un valor loable y un hábito valioso, entre varios otros, la tolerancia es admirable por ser parte necesaria de la colaboración y convivencia que toda sociedad necesita para florecer y avanzar.

Las mentalidades que insisten en generar ideas de odio entre clases y oposición entre personas son instancias de intolerancia que socavan las oportunidades de progreso.

Esa gran idea de convivencia que permite la colaboración humana, sin embargo, se destruye a sí misma cuando es tomada como un valor único, que ignora al resto, y se transforma en la receta exclusiva que resuelve todo problema.

En lo que sigue, se ven algunos de los efectos indeseables de esa exageración de la tolerancia.

Los peligros de la educación para la tolerancia

La idea central de esta columna es doble.

🩸 Primero, reiterar la necesidad de la tolerancia entre personas individuales como un requisito para la convivencia y el desarrollo.

🩸 Segundo, señalar que la tolerancia produce riesgos y peligros cuando su enseñanza la sobrevalora y exagera, suponiendo que es el valor máximo.

Los siguientes son algunos de esos riesgos y efectos indeseables.

1. La tolerancia lo resuelve todo

La tolerancia, por definición, implica la existencia de cosas con las que no estamos de acuerdo y frente a las que no hacemos nada para evitarlas. Es decir, implica un juicio crítico de actuar o no y por eso, de pensar en las consecuencias de nuestras acciones.

En un extremo de tolerancia, se tendría que haber permanecido pasivo frente a las matanzas en el régimen nazi y estalinista. Obviamente no es igual la pasividad frente a ese genocidio que frente a la existencia de un templo de otra religión en un barrio.

Claramente, ella no es el remedio universal. Existen otros valores y virtudes que en su conjunto permiten vivir mejor. Una sociedad guiada exclusivamente por la tolerancia es inviable y su enseñanza debe tomar esto en cuenta.


«La tolerancia se convierte en crimen cuando se aplica al mal»

— Thomas Mann. La montaña mágica

2. Todas las cosas son iguales

¿Todas las cosas valen lo mismo y que merecen el mismo respeto? No necesariamente. Sí hay cosas que son mejores que otras. Si se tolera la pornografía porque no hacerlo alteraría la libertad de expresión, eso no significa que la pornografía valga lo mismo que El Quijote, ni que un libro de Aristóteles.

Es decir, la tolerancia exagerada llega a producir una actitud que invita a la ausencia de juicios, lo que produce la idea de que todo es digno de igual respeto e incluso aprobación. Esta es una posición de relativismo que anula a la idea de la verdad.

3. Tolerante o intolerante, sin término medio

Cuando se exagera la tolerancia en la educación, ella se plantea como una disyuntiva forzada en la que solo hay dos posibles posiciones:

• Ser tolerante de todo
• Cualquier otra posición es igual a intolerancia

Eso es erróneo, pues existe justos medios entre las dos opciones extremas que hacen uso de otras virtudes, como la prudencia y la búsqueda de la verdad.

4. Toda norma moral o religiosa es intolerante

Hay en la enseñanza desproporcionada de la tolerancia una instrucción subyacente que lleva a concluir que cualquier disposición moral o religiosa sea vista como una imposición indebida y un ataque a la libertad propia. Esto lleva al extremo de justificar cualquier acción si es que ella es libre.

El que alguien sostenga que es moralmente reprobable matar a una persona no puede razonablemente verse como la imposición indebida de una norma moral. Tampoco podría alegarse que se sea tolerante contra bandas criminales que asaltan.

Ventana de ideas afines

📍 La idea de la columna hace surgir otros temas como la ciudadanía y cultura cívica, el dilema de la libertad con moral, o sin moral y la libertad religiosa. También la llamativa propuesta de la contradicción de la sociedad plural.

📍 Más otro dilema, el de respetar opiniones o personas. Incluso llega a tópicos como la falacia de la tolerancia redefinida, la comunidad plural y el multiculturalismo.

📍 También toca conceptos como educación laica, laicismo y libertad de religión. Más la llamativa idea de la intolerancia sabia y la opción de la educación religiosa.

En resumen

El punto al examinar estas consideraciones es mostrar la debilidad de un concepto que merece mejor tratamiento. La tolerancia sí puede ser examinada, criticada y afinada para convertirla en algo bueno, con sus límites y también sus riesgos.

No es un concepto impuesto bajo la creencia de que es incuestionable y debe ser aceptado por todos sin limitaciones ni condiciones. Dios no dio el poder de la razón. No usarlo es contrario a nuestra naturaleza.

Más una aclaración necesaria

Merece anotarse una idea adicional que sirve para tener una mucho mejor definición de tolerancia. La tolerancia tiene dos elementos pocas veces reconocidos:

  • Enfrentar una situación con la que no se está de acuerdo y que contradice creencias propias.
  • Soportar esa situación sin tomar acción contra ella, es decir, dejar que exista.

La clave de la tolerancia bien entendida es, por tanto, una decisión de actuar o no actuar en contra de esa situación a la que se considera opuesta a creencias.

Tolerar, en otras palabras, no es permanecer pasivo, sino tomar una decisión de acción o no acción. Y el criterio seguido para tomar esa decisión es uno de prudencia, que es el elemento perdido por causa de la corrección política.


[Actualización última: 2022-04]

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Más de cuatro décadas de escribir columnas de opinión y análisis políticos en periódicos y en línea. Autor de tres libros.