Opiniones de conservadores y de liberales. Diferencias entre ellos. Eso es lo que trató una persona diciendo, aproximadamente lo siguiente:

«La diferencia entre un conservador y un liberal es que el conservador defiende el mercado libre y también le preocupa con quién vas a la cama. En cambio, el liberal también defiende al mercado libre, pero lo importa un comino con quién de acuestas».

La brevedad de la afirmación impide sutilezas que la volverían criticable sin gran culpa. Sin embargo, contiene un elemento muy digno de destacar.

Primero, lo que esa afirmación contiene. Afirma que ambos, conservadores y liberales defienden al mercado libre. Esto puede ser puesto en tela de juicio, pues hay conservadores que no son precisamente amigos de la liberad económica.

Pero vayamos a lo segundo. Afirma que el liberal no tiene una preocupación por quienes son los compañeros de cama, mientras que al conservador si le importa eso. Creo que esto está más cerca de la realidad, aunque hay liberales que no piensan así.

En resumen:

1.El liberal adopta una posición de desinterés y apatía ante la conducta ajena, sea lo que sea que los demás hagan, excepto en el caso de que la conducta de los demás altere la libertad personal del liberal.

2.El conservador adopta una posición de interés y cuidado ante la conducta ajena. Le intranquiliza lo que los otros hagan cuando se trata de conductas que los dañan aunque no a él directamente.

Llego ahora a mi punto, que creo que bien vale una segunda opinión. ¿Cuál es una mejor posición, la del liberal o la del conservador? ¿Es mejor despreocuparse por la conducta ajena o preocuparse por ella?

Para contestar más adecuadamente las preguntas piense en el caso extremo de la conducta de un desconocido y no la de alguien cercano (un caso en el que incluso el liberal mostraría preocupación por otros, como hijos que se drogan).

Tomemos como ejemplo la conducta de un desconocido cualquiera que lleva una vida de drogadicto. Según la persona a la que cité al principio, el liberal manifestaría su indiferencia.

«Si quiere drogarse, que se drogue y si quiere, que se acueste con cualquiera, a mí me es igual», diría el liberal.

El conservador reaccionaría de manera diferente, según la persona. Le importaría y se preocuparía por el drogadicto y preferiría que llevara una vida sin drogas, aunque él no se vea afectado.

«Me preocupa que sea drogadicto y que lleve una vida promiscua, sería mejor que no lo hiciera, incluso aunque no me afecte directamente», diría el conservador.

¿Qué es mejor, preocuparse por los demás o ser indiferente ante ellos? La respuesta que se dé altera a la sociedad en la que se vive porque modifica la actitud ante las personas que nos rodean. 

Desaparecen cosas como compasión, caridad, ayuda, misericordia, altruismo, solidaridad… (curiosamente el mismo efecto que tiene el estado de bienestar).

Una sociedad sin esas virtudes, mucho me temo, es insostenible. Por eso prefiero seguir siendo un liberal que acepta que tiene deberes y obligaciones con los demás.

Post Scriptum

Quizá la siguiente cita arroje luz sobre el tema en términos cristianos:

«El conocimiento de Dios requiere una vigilancia interior, una espiritualidad y una apertura del corazón que toma conciencia personal, en silencio y en el recuerdo, de que existe un acceso directo al Creador. Sin embargo, es cierto que Dios no se revela a sí mismo a un ego aislado. Dios no acepta una exclusividad meramente individualista: nuestra relación con él está vinculada a nuestros hermanos y hermanas». Ratzinger, Joseph Cardinal. Christianity And The Crisis Of Cultures (p. 103). Ignatius Press. Mi traducción.

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