clises

¿Qué es un clisé? El significado de la palabra y algunos ejemplos que ayudan a la definición de clisés. Más su gran utilidad en política.

Primero, una definición de clisé

La esencia de su significado está bien expresada en esta breve definición:

«Lugar común, idea o expresión demasiado repetida o formularia». dle.rae.es

O bien, un poco más ampliamente:

«Esta palabra se define a un sitio común, expresión, especificación, manifestación, idea, representación o comprensión demasiado reincidente o repetitiva o que puede ser formulada, este se le puede decir cliché». definiciona.com

Entonces, clisé o cliché son lo mismo y se refieren a ideas, frases, expresiones y palabras que sufren de exceso de repetición. Y que también suele ser llamado «lugar común».

Un lugar común

La definición de «lugar común» expresa mejor el significado de clisé:

«El lugar común o truismo es una frase o idea considerada como un vicio del lenguaje por ser demasiado sabido o por su uso excesivo o gastado. Presenta una o varias de las siguientes características:

• Demuestra poca imaginación de quien la expresa. Sustituye la búsqueda de ideas originales o creativas por otras ya gastadas.
• Evidencia ser una copia de una idea de otro.
• Frecuentemente usado en el discurso político como herramienta de la demagogia para engañar o maquillar la verdad.
• Simplifica una idea o concepto que quizá merecería matizarse». es.wikipedia.org

En resumen

Clisé, cliché o lugar común es una frase o expresión abusada, demasiado usada, simplista, sin gran significado, gastada. Quizá sea su uso frecuente lo que le hace perder significado y que suele encontrarse en el discurso político y comentarios irrelevantes.

El concepto es mejor comprendido a través de ejemplos.

Encontrando clisés

Es un ejercicio mental. Es divertido. Tratar de encontrar frases hechas a las que se les asigna gran significado.

Son tan comunes que se esconden a cielo abierto y eso dificulta su detección. Por ejemplo, «la vida moderna está llena de estrés», como si en otros tiempos no se hubiera sufrido eso y las invasiones de los vikingos hubieran sido recibidas alegremente.

«Estudiar de nada sirve», es otro clisé, y al que a continuación sigue la lista de personajes célebres que no completaron estudios universitarios (S. Jobs es el ejemplo actual). Por supuesto, si la persona que eso dice ha demostrado ser un Jobs a esa edad, no hay problema. Pero si no, entonces se trata de una tontería.

Si de verdad de nada sirve el estudiar, la persona que eso cree debería dejarse de atender por médicos, hacer de lado el uso de computadoras e internet. Todo eso ha sido posible porque sí vale la pena estudiar. Si no lo quiere hacer, será mejor que se ponga a estudiar para encontrar otro argumento mejor.

«El matrimonio son meros papeles, en cambio el mío es libre». La idea e justificar el vivir juntos sin necesidad de casarse legalmente ni en ceremonia religiosa. A todo lo formal se le acusa de falso y artificial, considerando superior el estar fuera de lo que son «solo papeles».

¿Lo son? No creo. El matrimonio legal es un reconocimiento público de una situación.

«Todo es relativo» es uno de los clisés clásicos a pesar de sus contradicciones. También «los victoriosos escriben la historia». O «sin religiones habría paz mundial» y «repartiendo la riqueza se acabaría la pobreza».

Frases usadas sin temor, como si fuesen verdades absolutas por ser repetidas intensamente.

Una breve lista política

Ya que los clisés tienen un uso particular en el discurso y conversaciones políticos, será útil ver algunos de ellos.

1. El gobierno debería encargarse de eso

Y «eso» es cualquier problema que se tenga, sean niños obsesos, abuelos aburridos, madres solteras, lo que a usted se le ocurra. Un clásico clisé ciudadano que entiende a los gobiernos como la solución perfecta de todo.

2. Ni el socialismo ni el capitalismo, sino una tercera vía.

Un clásico clisé del que quiere evitar tomar una posición clara y que tiene parecido con otros similares.

3. Me mueve la solidaridad con los pobres

Lo que lleva a cosas como «Por solidaridad con los pobres debemos aumentar los impuestos». y otras afirmaciones justificadas solo por sus intenciones.

4. En mi país no funcionarían esas ideas

Si se pensara así, debería también pensarse que ese país tampoco aplican las leyes físicas y la geometría tiene fórmulas diferentes a la universales.

5. Si fulano gana las elecciones, el país se salvará

Cuando un ciudadano dice eso y pone sus esperanzas en un político, coloca la clave de la felicidad de millones en una persona común y corriente, y no mejor que el resto. A veces peor.

6. El capitalismo salvaje y el socialismo humanista

Esto es como decir, la daga malvada y el cuchillo bondadoso. No tiene sentido asignar virtudes a cosas. Las virtudes y los vicios son humanos y la naturaleza humana no cambia dependiendo del sistema económico que se tenga.

7. El socialismo es mejor porque allí los gobernantes se preocupan por el bien común

Esta es la hipótesis ingenua de demasiados. No, no hay garantía alguna de que el socialismo lleve al poder a santos varones, como tampoco la hay en sistema alguno.

8. La desigualdad es el mayor problema de nuestros tiempos

Es la frase que lleva a concluir que el gobierno realice acciones igualadoras, quitando a unos y dando a otros. ¿Logrará igualdad? No, el gobierno será así el único rico y la desigualdad será mayor que antes.

9. Amar a la humanidad

G. K. Chesterton tiene una buena frase para describir a estas personas. Dice que «están cesando de ser humanos al esforzarse por ser humanistas». Es una buena forma de poner en pocas palabras ese enorme defecto de los amantes de la humanidad que odian a las personas.

Clisés, una breve ampliación

Son lugares comunes, frases repetidas, expresiones frecuentes usadas en cantidad de ocasiones para emitir una opinión que da la apariencia de ser sensata pero que en realidad tiene un significado escaso.

Cosas como «hay que ser pragmático», «no hay que usar etiquetas», «evitemos lo extremo», «quitémonos los dogmas» y otros más.

Frases de apariencia razonable, que en pocas palabras expresan algo que suena bien, pero que vistas de cerca tienen muy escaso significado, o incluso con contradictorias. Por ejemplo, si alguien dice que deben evitarse los dogmas, esa frase en sí misma es un dogma que pide no ser cuestionada.

Es frecuente escuchar, por ejemplo, que «debemos ser democráticos» por parte de quien solo pide que se haga lo que él quiere. Igual que el uso de «debemos ser incluyentes» por parte de quien sólo quiere incluir sus ideas.

También, «debemos definir qué tipo de país queremos ser» como una condición necesaria para prosperar. Y «todos, como sociedad, debemos participar y definir el tipo de país que queremos».

Igual sucede con otro de los clisés más populares de todos los tiempos, el de «todos nuestros problemas nacionales se solucionarán mediante más educación». ¿Todos? No lo creo. Son demasiado simples las frases.

Clisé como arma para ganar discusiones

Es una forma simple de ganar discusiones. De tener la victoria asegurada cuando se encuentran opiniones opuestas.

Con una lista de digamos, no más de diez o veinte clisés seleccionadas, cualquiera puede mostrar que tiene la razón en casi cualquier discusión.

No es una técnica que use la lógica, ni examine premisas. No usa argumentaciones organizadas, ni necesita probar sus tesis. Es una forma, en cambio, de salirse del tema dando la apariencia de haber tenido razón.

Para entendernos mejor, un ejemplo, el político que dice, «Se aplicará la ley hasta sus últimas consecuencias, no importa de quién se trate». Y el del acusado de algún delito que dice, “Es un complot en mi contra, una cacería de brujas”.

O acusar al opositor de tener opiniones «demasiado ideológicas y afectadas por sus intereses personales». Otro clisé muy útil en discusiones es decir que «quien para unos es terrorista, para otros es un insurgente de la libertad». Es una modalidad interesante de ganar discusiones.

Más el clásico: «esa es tu verdad, pero yo tengo mi verdad». Después de eso, nada hay que agregar.

.

Y unas cosas más para el curioso…

Hay una razonablemente buena colección de clisés en la obra de Goldberg, J. (2012). The Tyranny of Cliches: How Liberals Cheat in the War of Ideas. Sentinel HC.

Conviene ver:

.

Humpty, el político

Por Leonardo Girondella Mora

Es cierta esta crítica: existen palabras que son de connotación voluntaria —ellas significan lo que quien las dice quiere, igual que en el mundo de Alicia:

«”Cuando uso una palabra” —dijo Humpty Dumpty en un tono más bien burlón— “significa eso que yo quiero que signifique, ni más ni menos”.

«”El asunto es” —dijo Alicia— “si puedes hacer que las palabras signifiquen tantas cosas”.

«”El asunto es” —dijo Humpty Dumpty —quién será el amo, eso es todo». Through the Looking Glass, Chapter 6. Mi traducción

Eso es de lo que están llenos los discursos políticos de palabras que tienen el significado que les quiere dar quien las dice —es la razón por la que los discursos políticos son una mentira general (a veces incluyendo las conjunciones y preposiciones, como ya dijo alguien).

Orwell llama a esto «perversiones y fraudes» —lo son en ese sentido resbaloso que tiene la imprecisión intencional que busca defraudar.

La lista de esas palabras definidas a gusto es enorme: patriotismo, totalitarismo, persecución, discriminación, reaccionario, burgués, conservador, progresista, igualdad, diálogo —todas ellas con la misma característica, donde diálogo puede significar monólogo, imposición, lo que se quiera.

Los discursos políticos están llenos en el mejor de los casos de imprecisiones intolerables y en la mayoría de los casos, de propuestas engañosas.

El ciudadano debe darse por prevenido y actuar en consecuencia —o bien demostrar que una palabra como democracia significa lo mismo para todos, o igualdad, o libertad, o justicia…

Consecuencias

Las implicaciones siguientes de la idea expuesta son más o menos claras:

1. Ninguna propuesta política es digna de ser creída —o casi ninguna.

2. Lo que el candidato hará una vez en el poder no corresponderá a lo que de sus discursos de candidato se esperaba —lo que admite otras explicaciones adicionales a la de las palabras de uso múltiple.

3. El gobernante que use esas palabras de manera honesta y leal, sufrirá la misma incredulidad que el que las use deshonestamente.

4. El político que quiera en verdad comenzar un cambio político deberá empezar por cambiar el vocabulario acostumbrado y usar palabras con un sólo significado para todos —lo que le valdrá en buena parte del electorado la calificación de extremo.