Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Bodas Homosexuales
Eduardo García Gaspar
10 junio 2002
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SEXUALIDAD
Catalogado en:


No hace mucho una noticia apareció en periódicos de todo el mundo. Decía que en Canadá se había hecho legal el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Hay dos formas de reaccionar ante esto. Una es la reacción de las personas que lo aprueban. Otra es la de las personas que piensan exactamente lo contrario.

Entremos al asunto con una segunda opinión. Si bien mis creencias religiosas me indican que se trata de un acción reprobable, igualmente mis principios morales me señalan que debe usarse la razón para estudiar el asunto.

Una gran ayuda en esto es el principio cristiano que separa al pecado del pecador.

Gracias a esta posibilidad puede verse al acto y al actor en dos planos diferentes. Y, más aún, puede señalarse que la persona es en sí misma digna de respeto y merecimiento, pero capaz de cometer acciones buenas y malas.

Con esa mentalidad, es posible señalar que todas las personas merecen consideración y trato digno, pues son creaciones divinas.

Lo que sí es posible hacer es reflexionar sobre sus actos, igual que cuando se estudia al escritor por un lado y a sus obras por otro. Con esto aclarado, el siguiente paso es examinar los actos homosexuales.

Estas acciones en sí mismas son relativamente sencillas de entender, pues son actos sexuales entre personas del mismo sexo.

En esto hay dos posibilidades, los actos sexuales se realizan con personas de sexo diferente, igual, o unipersonales. La realidad es que esas diferencias no son esenciales, se trata simplemente de actos reprobables.

La promiscuidad sexual es negativa, sobre todo en el sentido de no poderla sancionar como una conducta que deba ser modelo universal.

Entre la castidad y la promiscuidad sexual, es claramente preferible la primera. La conducta de un heterosexual que anda por todas partes ejercitando su activismo sexual me parece igual de reprobable que esa misma conducta en un homosexual.

La razón de esto es el dominio de la razón sobre el instinto, independientemente de sus efectos en la realidad como la propagación de enfermedades, el debilitamiento de la familia y demás.

Hasta aquí, en mi parecer, el activismo sexual es reprobable, no importa si es homosexual o no. Una bien entendida sexualidad humana, para mí, la hace parte de mi esencia divina.

Como escribió alguien que no recuerdo, “Fíjate en la persona con la que tienes relaciones sexuales, porque eso es lo que piensa de ti mismo”.

Por eso es que repruebo el activismo homosexual, muy patente en los desfiles gay, pues sería lo mismo que hacer un desfile en honor a la promiscuidad heterosexual, o al tener relaciones fuera del matrimonio.

Pero el asunto se complica notablemente cuando entra a la discusión la existencia de un matrimonio legal entre personas del mismo sexo, pues aquí se abre al menos en teoría la posibilidad de una relación en la que no existe promiscuidad sexual y sus integrantes son totalmente fieles entre sí.

El argumento de la promiscuidad sexual sería igual de aplicable que a los matrimonios heterosexuales. ¿Es aceptable un matrimonio homosexual bajo el supuesto de personas fieles a esa unión?

El argumento de la fidelidad entre las dos personas aplicaría igual para homosexuales que para heterosexuales, por lo que bajo este criterio sería aceptable.

Sin embargo, queda por ver la otra variable, la de los sexos. ¿Puede haber una unión matrimonial entre personas del mismo sexo? Ésta es la gran pregunta a resolver.

Mi respuesta es negativa dada la realidad complementaria entre sexos diferentes, que es incluso anatómica. Esto anula la posibilidad de formar familias, es decir, tener hijos, algo igualmente contrario a la esencia familiar.

Por esto, me parece carente de lógica la existencia de matrimonios homosexuales, incluso sin explorar sus consecuencias negativas y positivas entre las personas de la sociedad.

Los homosexuales son personas dignas de respeto, pero ellas cometen actos reprobables cuando caen en la promiscuidad sexual (igual que el resto de la gente). En cuanto a formar familias, simplemente no las forman, serán parejas legalizadas, pero no familias.

Y las familias son eso que nos hace vivir, crecer y trasmitir valores.

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