Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Estando de Vacaciones
Eduardo García Gaspar
7 junio 2002
Sección: ESCUELAS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Al terminar las clases, se puede uno dar el lujo de echar a andar la imaginación y reflexionar acerca de muchas cosas.

Una de las más tentadoras es la de la educación misma. Fuera de las aulas y sin la presión que los exámenes finales ponen en maestros y profesores, hay tiempo para meditar.

Una de las cosas que se me ocurren es pensar en los maestros mismos e intentar alguna evaluación viendo resultados a la vista de todos.

La lectura, por ejemplo, tiene índices muy bajos en nuestro país. Se publican pocos libros y se lee en proporciones muy pequeñas. Sin duda hay muchas explicaciones de eso, pero una de las que más peso pueden tener es la de un mal desempeño de los profesores en general y de esa materia en específico.

Al menos parece razonable esa explicación. Lo que han hecho los maestros y profesores de literatura es producir una reacción negativa a la materia que imparten.

Simplemente, no produjeron en sus alumnos la curiosidad intelectual ni el gusto por la lectura, lo que, desde luego, tiene efectos devastadores en la población.

Somos un pueblo menos culto de lo que podríamos ser, lo que entre otras cosas nos hace víctimas más fáciles de políticos profesionales que nos cantan las trova de las sirenas.

Igualmente, perdemos una porción sabrosa de la vida, el mero placer de leer buena literatura o el deleite de emocionarnos con alguna novela comercial. Y, otro efecto colateral de nuestra falta de afición por la lectura es el estar en promedio menos actualizados que otras sociedades que no tienen ese defecto.

Estamos menos enterados de sucesos y sabemos menos de lo que pudiéremos sobre adelantos de todo tipo. Ésta es una posición competitiva de desventaja relativa. Desde luego, lo creo también razonable, podemos concluir que los profesores tienen una profunda influencia en sus alumnos.

Muchos de nosotros tenemos historias de ese tipo, como la mía sobre el profesor de historia mexicana. Este hombre nos hacía memorizar nombres, épocas, años y tribus indígenas que carecían del menos sentido y que al menos en mi produjo un alejamiento de muchos años de la historia precolombina.

En cambio, mis profesores de álgebra y de literatura fueron maravillosos.

Nos dejaban pensar y desarrollaron una curiosidad intelectual que tuvo efectos profundos en mi vida profesional. Ésa es otra área de preocupación para nosotros, la de las matemáticas, hacia la que parece haber una aberración y un odio terribles.

Si hacemos caso de nuestra teoría, mucha de esa reacción se debe a un mal desempeño de los profesores.

No supieron desarrollar en sus alumnos cariño por su materia. Lo obvio hasta acá es que los profesores tienen un efecto determinante en la población y, sin embargo, a pesar de ese papel tan destacado ellos tienen ingresos muy bajos.

¿Puede atraer una ocupación de ingreso reducido a gente capaz?

La respuesta es negativa desafortunadamente. ¿Por qué tienen bajos ingresos? Varias razones.

Primero, porque hay muchos profesores. Un exceso en la oferta de servicios de todo tipo tiende a hacer bajar los precios y no hay mucho que hacer al respecto. Por otro lado, existe una estandarización de los ingresos de los maestros. Todos tienden a tener niveles similares a los de sus compañeros más cercanos.

La razón de esto es la dificultad de medir los efectos de su desempeño: hay un enorme tiempo entre la acción del profesor y el trabajo, ya de adulto, del alumno.

Esto hace extraordinariamente difícil establecer diferencias entre los maestros, para pagarle mejor a unos que a otros. Por tanto, no puede diseñarse un incentivo para que el profesor se esfuerce a mejorar su desempeño.

Por estas razones es que la educación depende en buena medida de la vocación personal, una especie de actitud propia de sacrificio basada en la ayuda a los demás. Más un sacerdocio que una profesión. Más parecida a los padres de familia que a los empleados o trabajadores.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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