Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Algo para Reír
Eduardo García Gaspar
1 julio 2003
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Los gobiernos son proveedores inagotables de acciones que producen un humor involuntario de consideración.

Allí va una de esas acciones que son de colección y que prueba de nuevo que las tonterías no son exclusivas de ningún partido ni de ningún régimen.

Resulta que La Secretaría de Comunicaciones y Transportes, en México, está terminando la revisión de un reglamento de una ley que regula la política aeronáutica.

Es decir, el gobierno produce la única cosa que sabe hacer, leyes y reglamentos. Los gobiernos no producen bienes, pero sí leyes y disposiciones que a los particulares nos obligan a actuar de cierta manera bajo la amenaza de usar la fuerza.

Sigo con el caso. Uno de los objetivos de esa disposición es el “evitar la competencia desleal” entre las líneas aéreas, porque algunas de ellas tienen precios que son “depredatorios o monopólicos”.

La verdad es que sin definición de esos términos, el asunto es tonto. Pongamos que una línea tiene un precio muy bajo, ¿significa eso que es monopólico? Definitivamente no, pues los monopolios tienen precios altos hasta cierto límite.

¿Es un precio depredatorio? No se puede saber jamás si lo es o no porque su definición es absolutamente subjetiva.

Y luego viene lo mejor, uno de los funcionarios de esa secretaría es reportado diciendo que “la libertad tarifaria va a prevalecer dentro de ciertos límites hacia arriba y hacia abajo, donde no se esté depredando el mercado”.

La idea es la de que el gobierno intervenga en los precios de los boletos para que las aerolíneas no se debiliten financieramente.

Le digo, puras tonterías. Veamos esto más a fondo. Dice esa secretaria que existirá la libertad tarifaria, lo que en teoría es la libertad de cada empresa para poner los precios que ellas quieran. Pero luego resulta que no, que la autoridad va a ponerle un mínimo y un máximo a los precios de los boletos aéreos. ¿Por fin qué?

Pues que no pueden ponerle precio a sus boletos y las líneas aéreas tienen que estar dentro de los límites que establece la autoridad.

Eso que declaró la secretaría es en realidad un acuerdo monopólico de las líneas que no quieren bajar sus precios aceptando competencia. La razón de hacer eso, según la autoridad, es que las empresas están manejadas por ejecutivos tan tontos que si se les deja actuar por iniciativa propia van a quebrar al negocio para el que trabajan.

La conclusión, en verdad, da risa. Lo que la autoridad está diciendo es en otras palabras lo siguiente.

Las líneas aéreas están administradas por gente tan incapaz que el gobierno tiene que entrar a fijar los precios de los boletos aéreos. Neto, neto, eso es lo que dice el gobierno, pero con una adición de lo más interesante.

El gobierno dice que él sabe más de aerolíneas que los mismos dueños de esas empresas, lo que es una actitud de soberbia muy considerable. Si fuese cierto que el gobierno sabe más de ese negocio que sus dueños, lo que debe hacer es obvio, comprarles las empresas, administrarlas e hincharse de ganar dinero.

Tengo, sin embargo, la ligera sospecha que se ha probado una y otra vez que los gobiernos no son buenos administradores y que no lo son por diseño. Para los consumidores, esas disposiciones son una pesadilla vuelta realidad, porque se afecta la libertad de mercado.

Las líneas aéreas, con la aprobación entusiasta de un gobierno soberbio, literalmente se han puesto de acuerdo para fijar precios y eso es ilegal según otra ley mexicana y además, injusto. Es literalmente una acto en contra de la libertad de mercados.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras