Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Elite Intelectual
Eduardo García Gaspar
13 noviembre 2003
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Con mucha reserva tomo siempre a ese segmento muy pequeño de la población al que se ha llamado “los intelectuales” de México.

Con excepciones, ese grupo, de principio, se ha inclinado poderosamente a la izquierda, una serie de ideas con las que no estoy de acuerdo pues violan el don más preciado que Dios nos ha dado en esta vida y que es la libertad.

Peor aún, muchos de ellos defienden su libertad de expresión y la usan para decir que la libertad de los demás debe ser restringida. No me parece congruente esa actitud.

Si yo escribo con plena libertad, no puedo ir en contra de la libertad con la que otros realizan su trabajo, como por ejemplo, la libertad de empresa y hacer reclamos para impedir que los particulares puedan tener empresas eléctricas y de petróleo.

Repito, hay excepciones, pero esos intelectuales tienen inclinaciones fuertes de izquierda y tienden a querer arroparse bajo los mantos protectores de gobiernos todopoderosos de los que derivan favores y privilegios. Ahora mismo eso se está dando con la protesta de algunos de ellos en contra de medidas impositivas que los igualarían en tratamientos fiscales.

Yo pienso lo opuesto que ellos. Si el que vende plumas, trabaja por su cuenta, o fabrica llaves, debe pagar IVA y estar sujeto a impuestos normales, no veo ninguna razón por la que yo deba ser una excepción de ese tratamiento fiscal.

Sería injusto e incongruente que para mí pidiera un privilegio que niego a otros. Si un libro mío se vende, sería ilógico que no causara los mismos impuestos que causan otros bienes y servicios, los que sean. La única manera en la que yo puedo argumentar que un trabajo de intelectual deba tener privilegios fiscales es pensar que ese trabajo es más elevado que el de todos los demás.

Es decir, debo poseer la suficiente arrogancia para creerme superior al resto y eso, en el rancho, se llama soberbia. Un amigo mío fabrica jabones para hoteles y yo en buena medida soy un escritor.

¿Es escribir algo mejor que fabricar jabones? No me atrevo a emitir un juicio absoluto, el que quizá no exista porque no tendría caso tenerlo. No creo que algunas actividades deban ser consideradas superiores a otras, de tal manera que puedan establecerse jerarquías de personas.

Los humanos simplemente hacemos trabajos diferentes y somos idénticos en nuestra dignidad, lo que hace difícil sustentar las excepciones y privilegios fiscales que desean algunos de los intelectuales.

La soberbia implícita en su posición me parece aborrecible. Hay en ellos la idea de sentirse los guías del resto como resultado obvio del verse como superiores, dedicados a trabajos más elevados. Como liberal que soy, no veo razón en ese sentimiento, pues va contra mis ideales de libertad, de dejar hacer y dejar pensar a todos por igual.

Eso se agrava con lo que otro amigo me señaló hace tiempo. Me dijo, “Pon atención en esto, casi todos los intelectuales más conocidos en México son escritores de novelas, poesía; literatos con escasa preparación analítica y técnica, pero con excelente pluma”.

Es decir, tienen inclinaciones más románticas, más de ficción, más de estilo; menos de análisis, menos de razonamiento, menos de números. “De ellos se puede esperar una excelente obra literaria al mismo tiempo que un superficial estudio económico o político”, según ese amigo.

Pero volvamos al asunto de fondo.

Todo lo que he querido mostrar en esta segunda opinión es la incongruencia que se tiene en la posición de ser una persona a la que se le admira por pensar y al mismo tiempo dejar de hacerlo al pedir privilegios fiscales que hacen de esas personas seres de excepción. No pueden ya verse ellos como personas justas que aboguen por la igualdad ciudadana.

Esto me parece un terrible mal ejemplo para el resto de la ciudadanía. Para los ciudadanos, esos intelectuales deberían ser ejemplo de comportamiento razonable y no de egoísmos sectoriales que colocan a unos por encima de los demás. En otras palabras, esos intelectuales deben verse hoy con vergüenza y temor.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “La Elite Intelectual”
  1. percy Dijo:

    por favor, cada quien en su lugar. Eduardo tu crees que te vas a comparar con una persona que verdaderamente se ha dedicado a la cultura, de qué igualdad hablas, no seas cándido

  2. droctavio Dijo:

    Razonable punto el igualar labores desde el punto de vista fiscal/legal, jamás llamado a tener autoridad para juzgar la superioridad de unos sobre otro. Un mal intelectual o uno bueno, deben ser ambos considerados iguales a un buen oficinista y a uno malo. Los privillegios fiscales distorsionan mercados inclinando la balanza hacia las labores favorecidas sin una causa real.





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