Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Repitiendo lo Obvio
Eduardo García Gaspar
20 noviembre 2003
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en: ,


Esta es la época en la que todos hablan de impuestos y pocos hay que no tengan una opinión al respecto.

De entre todas las ideas que suelen emerger en estos días, hay dos que se repiten consistentemente. Una es la de elevar el nivel de recaudación del gobierno. La otra es la de hacer que los que más tienen paguen más impuestos.

Déjeme echar un cubo de agua muy fría sobre ambas ideas.

Primero, eso de que el gobierno mexicano debe elevar sus ingresos para cubrir lo el faltante en el gasto que hace. Lo que suele hacerse es aceptar eso a ciegas, sin ponerse a pensar y concluir que también se puede alcanzar el mismo objetivo haciendo que el gobierno gaste menos.

Esto es simple y llano sentido común, aplicable a toda empresa y persona. Y no se ve razón por la que ese principio de gastar menos no deba aplicarse a la autoridad.

Pero ya que de eso me ocupé en otra de estas columnas, paso a la otra idea, la de que “los impuestos deben recaer en quien más tiene”. Es esta otra de esas ideas primitivas, que apelan a personas con escasa preparación y que por eso se vuelven ideas en extremo fuertes, tan extraordinariamente fuertes como asombrosamente equivocadas.

La consecuencia práctica de esto es su implantación en leyes emitidas por diputados y senadores populistas. De los varios razonamientos que existen para destruir la idea de que deben pagar más quienes más ganan, comentaré dos.

El más sencillo de ellos es el que menciona que los impuestos bajos y sencillos de pagar, aplicables a todos, producen una recolección neta de dinero más alta que los impuestos muy altos aplicados a unos pocos.

La lógica de este razonamiento es total y sigue principios económicos reconocidos. Más aún, piense en lo siguiente.

Quite usted todo el dinero que tienen los “ricos” y déselo a los “pobres”, que muy poco le tocará a cada uno de ellos. Ahora si usted sólo retira una parte de la riqueza de esos ricos por medio de impuestos, aún menos le tocará a los pobres.

En pocas palabras, el afán distributivo de los impuestos nunca logrará su objetivo, ni siquiera con impuestos del 100 por ciento.

Y eso que no tomo en cuenta el gasto administrativo del gobierno para cobrar esos impuestos y luego repartirlos, una actividad en la que los burócratas son los reales beneficiarios de los impuestos recolectados, no los pobres.

Pero voy al segundo razonamiento, que es bastante más de fondo. Para entenderlo, debemos primero entender que existe sin duda una distribución no homogénea de los ingresos, es decir, no todos tienen el mismo ingreso.

Esa es una realidad innegable. Ahora pensemos en la posibilidad muy real de que esa estructura de ingresos sea una consecuencia necesaria de la manera en la que funciona un mercado libre. Más aún, que sea un REQUISITO para que funcione un mercado libre.

Esto es seguramente cierto dado que en un mercado libre, las personas tienen frente a sí el incentivo de ganar más si hacen algo, esforzándose más. Por ejemplo, el empresario tiene oportunidad de ganar más (y perder más) que el trabajador que no acepta los riesgos de ser empresario.

La diferencia de ingresos entre ambos, por eso mismo, es de simple justicia. Más aún, el ingreso del trabajador, poco o mucho, sería consecuencia de su productividad y calidad.

La conclusión de lo anterior es asombrosa: si se retira el incentivo de ganar más, por la vía de impuestos, es lógico que el que más sufra sea el que gana menos.

Todo porque el que puede ganar más ya no tiene el incentivo de crear empresas y esforzarse más, dando puestos a los no empresarios. Y así se logra lo contrario de lo que se deseaba alcanzar.

Aclaro que estoy hablando de un mercado libre y no de un sistema intervenido por el gobierno, como el mexicano, en el que los ingresos mayores dependen en buena parte de los favores recibidos de la autoridad, como subsidios y tratamientos fiscales preferenciales.

Y esto lleva a otra conclusión razonable. Para remediar los ingresos bajos es ilógico castigar al que no tiene ingresos bajos. Ése ya resolvió su problema.

Lo que hay que hacer es solucionar el problema del pobre, sin castigar a otros. Por ejemplo, elevando la capacidad productiva del pobre, lo que tiene más sentido y lógica.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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