Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Trampas Mentales
Eduardo García Gaspar
13 enero 2005
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Se cuenta de un noticiero de televisión en el que el conductor cierta vez dijo que “es penoso ver los resultados de la evaluación educativa, donde al mitad de los alumnos obtuvieron calificaciones por debajo del promedio.”

Desde luego que eso va a suceder siempre. En una distribución normal la mitad de las observaciones aproximadamente van a estar por debajo del promedio siempre. El hecho es normal. La realidad no es sencilla de entender si ponemos atención en las apariencias.

No hace mucho que se creía que la tierra era el centro del universo. Nos podemos burlar de esas personas, pero era atractivo pensar así. Tomó tiempo el probar que no era verdad eso. Algo similar sucede ahora mismo y que quizá provoque las risas de generaciones futuras, que se burlen de cómo pensamos hoy en política.

Si antes la tierra era el centro del universo, ahora para nosotros el gobierno es el centro de nuestra vida y nos ponemos a girar alrededor del político que más nos atraiga, así nos embruje con espejuelos y baratijas. Lo hacemos porque aun muchos no poseen un nivel de conocimiento adecuado sobre el tema.

Me refiero a las ideas que pululan acerca del funcionamiento de la sociedad y los gobiernos. Y así, entro en esta segunda opinión, a proponer una tesis concreta. Las buenas ideas producen acciones correctas y las acciones correctas producen buenos resultados.

Por ejemplo, para combatir la miseria se necesitan antes que nada buenas ideas y la realidad de que existe pobreza y no haya sido remediada a la velocidad deseada significa necesariamente que no tenemos ideas buenas al respecto. Las cifras de la pobreza varían dependiendo de la medición usada, pero sin duda son cifras impresionantes incluso a pesar de su disminución.

Consecuentemente, la pobreza existe porque respecto a ella no se tienen las buenas ideas que lleven a buenas acciones que produzcan resultados. ¿Podrá remediarse eso y tener mejores ideas?

No en el corto plazo y quizá ni en el medio. La razón es que sigue existiendo eso con lo que inicié este artículo. Se sigue creyendo que el gobierno es el eje de la vida y que a él corresponde la solución de todo. Usted tiene allí al alcalde del DF sosteniendo eso mismo, lo que es obvio por ser de clara izquierda.

Pero aún peor es que muchas personas lo creen y piensan que efectivamente en seis meses se puede reactivar la economía apoyando a la construcción.

Si eso fuera cierto, no habría ya pobreza en el mundo. Lo mismo sucede con la noción de que la pobreza de los países se remedia con la ayuda de un gobierno a otro, lo que no explica cómo es que hay países que progresan sin necesidad de ayudas externas. La tesis que le propongo es de mero sentido común: si las acciones aplicadas no han tenido resultados eso se debe a que están basadas en malas ideas. El remedio está en buscar cuáles con esas buenas ideas.

El problema está en que en esa búsqueda se cae de nuevo en las malas ideas, concretamente en las que se basan en la intervención del gobierno, que es precisamente lo contrario de lo que debe hacerse. Eso nos llevará a no resolver el problema y, consecuentemente, encontrar el chivo expiatorio que más cerca esté.

Castro lo tiene muy trabajado esto, al igual que la izquierda, especialista en culpar a todos menos a si misma… y que es lo mismo que Chávez hace en Venezuela Recientemente, el Cardenal Norberto Rivera hizo un llamado a rectificar el modelo económico.

Se quedó corto y por eso erró. El modelo económico mexicano es el síntoma y no la causa. Debemos ir a la causa, que el efecto se cuidará a sí mismo. Y la causa es una serie de malas ideas que todo lo quieren resolver con más leyes, más regulaciones, más intervención, más subsidios, más controles…. cuando lo que se necesita es precisamente lo contrario.

Por eso es que un cambio de modelo, con las mismas malas ideas, va a resultar peor que lo que tenemos, pues estará basado en más intervencionismo y no menos. Le digo, así como antes se creía que la tierra era el centro del universo, ahora creemos que el gobierno es el centro de nuestra vida.

Llegarán generaciones que leerán la historia y se burlarán de nosotros, igual que nosotros nos mofamos de esos que pensaban que el sol giraba a nuestro alrededor.

Un buen ejemplo de una trampa mental es este párrafo del NY Times (28 diciembre pasado) que reporta sobre la tragedia en Asia.

“Toll in Undersea Earthquake Passes 25,000; A Third of the Dead Are Said to Be Children. The realization began to emerge Tuesday that the dead included an exceptionally high number of children who, aid officials suggested, were least able to grab onto trees or boats when the deadly waves smashed through villages and over beaches. Children make up at least half the population of Asia.”

No pudo haber sido un excepcionalmente alto número de niños fallecidos porque son una parte proporcional de los muertos que es menor a su parte proporcional en la población, lo que fue señalado por James Taranto del Wall Street Journal.

Al día siguiente, el Independent, del Reino Unido, en cambio, reportó que, “Up to half the 60,000 victims of the tsunami are children, says UN. Tens of thousands more are orphaned, and face threat of disease.”

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Trampas Mentales”
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