Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
5 etapas de los perdedores
Leonardo Girondella Mora
4 julio 2006
Sección: GOBERNANTES, Sección: Listas
Catalogado en:


Una columna del Editor General de esta página (9 de mayo), trató el tema de la aceptación personal de realidades negativas en la vida de cualquier individuo. Es la famosa idea de E. Kubler-Ross, en su libro “On Death and Dying” (Macmillan Publishing Company, 1969).

La idea es aún más aplicable ahora que en momentos anteriores, cuando se declaran perdedores en las carreras presidenciales y de otros puestos de elección popular —algo que a todas luces es un shock de consideración colosal para cualquiera que ha dedicado meses si no años y gastado millones para conseguir un puesto que al final no obtuvo.

El elector común no conoce el tamaño de esa sensación de frustración y amargura que se siente en las casas de campaña de los perdedores.

Las etapas de manejo de realidades muy negativas como la de perder una elección, enumeradas por esa autora, son éstas —las que trato recordar con el recurso mnemotécnico de NEFUNE DEAC, con escaso éxito.

NEGACION. El centro de esta primera etapa es la no aceptación del suceso real —la persona que lo sufre no cree que haya sucedido y lo niega con vehemencia. Es el repudio del hecho, al que se considera una imposibilidad —no puede haber sucedido eso, piensa el afectado.

Tal vez la mayoría de los perdedores en las pasadas elecciones están en esta etapa, la que es muy comprensible —sus ilusiones de ocupar un puesto público se han hecho trizas, todo el esfuerzo de meses y años se ha venido abajo, el dinero gastado se ha desperdiciado. A lo que quiero añadir algo pocas veces comprendido por el elector: el candidato perdedor tiene su razón de vivir en ocupar un puesto público y ha fallado en su intento. La circunstancia personal del candidato puede ser aún peor, si es que él ha llegado a creerse un redentor de la nación —su impronta debe ser mayúscula, llegando a pensar que el país se destruirá sin su intervención.

FURIA. El centro de la siguiente etapa es el enojo, la rabia —la persona tiene coraje, cólera, exasperación. Es capaz de violencia. Padece bilis. Ya no niega la realidad, ahora se enfurece con ella. Está muy seriamente enfadado y molesto.

Varios de los perdedores en estas elecciones deben estar ya en esta etapa o lo estarán pronto. Ven con odio a sus opositores, también a quienes les dieron consejos, culpando a todos menos a ellos —buscarán explicaciones en fraudes de los que están seguros, pues ellos tenían la certeza de ganar —verán confabulaciones en su contra.

Amenazarán a quienes vean como enemigos, incluyendo a las autoridades electorales —hablarán de defender sus votos a toda costa, de movilizar a sus partidarios, de defender en las calles su victoria. Su crispación es extrema en esta etapa y puede llevarlos a la agresión y las embestidas con poca conciencia del efecto de sus acciones.

Para el país, esta segunda etapa es la que posee los mayores riesgos —la etapa de la furia puede infiltrarse en la conducta de sus seguidores, los que pasan por las mismas etapas y son armas potenciales que materializan las reacciones del perdedor.

NEGOCIACION. El centro de la tercera etapa es una aceptación condicionada de la realidad, quizá tratando de verle algo bueno, pero sobre todo intentando poner limitantes a ella —la persona la acepta parcialmente, pero pide algo a cambio.

En esta etapa deben estar ya los políticos de mayor experiencia y más sangre fría —han asimilado la realidad, les duele, pero reconocen que sólo tienen una opción, la que sacar la mayor ventaja posible. Su tarea es la de buscar oportunidades de aprovechamiento buscando a quienes beneficien con la aceptación de su derrota y negociando con ellos.

• DEPRESION. El centro de esta etapa es el abatimiento y el desaliento —la persona decae, declina, se desanima y hunde. La realidad se acepta y ante ella la reacción es ésa, de declive en el ánimo personal.

No debe ser una fase agradable —tal vez el perdedor se retire de la luz pública y viva meses de desánimo. Su derrota ha sido aceptada con reservas y la ha hecho pública. Podrá aparecer normalmente en ocasiones, pero le duele sentirse perdedor y que lo perciban así. Pero ya la realidad es aceptada medianamente.

ACEPTACION. El centro de la última de las etapas es la admisión del hecho —la persona piensa que debe aceptar la realidad, que no la pueda cambiar y que debe vivir con ella. Es el asentimiento final que acepta lo sucedido.

En la fase de la admisión total, el candidato busca otras vías y caminos —se ha dado cuenta de la transición en la que estuvo y sale de ella con realismo. Seguramente regrese a las áreas que conoce, las políticas, con más sabiduría y experiencia.

Finalmente, dejo a quien esto lea la tarea de ubicar a qué político en qué etapa de acuerdo a lo que los medios vayan reportando —dejo dos ideas para ese lector. La de iniciar su análisis con Roberto Madrazo y el PRI, que son muy claros perdedores. Más de la considerar que las más riesgosa de todas es la segunda, la de la furia en algún perdedor. Riesgosa para todo el país.

ContraPeso.info, un servicio con antecedentes desde 1995, funciona como proveedor de ideas e información adicional a los medios dominantes



No hay comentarios en “5 etapas de los perdedores”
  1. ALELI Dijo:

    creo que nuestro gobernante está en la 2º etapa, espero que no se quede demasiado tiempo





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