Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Prosperidad Por Decreto
Eduardo García Gaspar
19 abril 2006
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Una de las ventajas de las campañas electorales es la posibilidad, para el candidato, de decir tonterías sin que nada grave suceda de inmediato. Si usted no me cree, hay un caso muy ilustrativo de eso: uno de los candidatos a la presidencia ha propuesto que los salarios mínimos aumenten por encima del índice inflacionario.

La intención es admirable, pero el error es lamentable. Logrará exactamente lo opuesto de lo que persigue.

Lo que intenta lograr quien propone eso es aumentar el ingreso de algunas personas, las que oficialmente ganan salarios mínimos, por medio de un decreto legal que, por ejemplo, establezca que el salario mínimo ya no es de 45 sino otra cantidad superior. Si la inflación fuese de 10 por ciento, el salario mínimo aumentaría en 4.50 hasta 49.50, pero el gobierno la elevaría quizá a 60 o más.

Un gobernante sin preparación mínima, que existen y son abundantes, aceptaría hacer eso y más aún, sentiría estar haciendo algo justo. El problema es que hacer eso es como creer que pueden evitarse muertes con una legislación que anule la ley de la gravedad, por la que ahora nadie que se caiga saldrá lastimado. La realidad es independiente de nuestros deseos e intenciones.

En la realidad no puede distribuirse más riqueza que la que se crea, ni pagarle más a un trabajador de lo que produce. Si lo hacemos, el resultado será la elevación de los precios.

El trabajador ganará más, pero los bienes costarán más y en el resultado neto, al final, quizá se termine en una situación peor, con bienes proporcionalmente más caros que lo que se elevó el salario. Si no me cree ese razonamiento, aquí va otro.

Si fuese cierto que los bajos ingresos de algunas personas se remediaran elevando por ley el salario mínimo, la pobreza ya no sería un problema en ninguna parte del mundo. Bastaría con decretar que, los barrenderos, por ejemplo, ganaran 100 mil al mes para resolver el problema. Claro que haciendo eso, acabaremos por tener panes que cuesten 2 mil pesos.

Entonces queda por resolver el problema de elevación de ingresos. La respuesta es ampliamente conocida y se llama productividad: producir más por persona y eso se logra elevando el capital físico y humano. No es ningún secreto. Por tanto, el gobernante que desee elevar los ingresos de las personas lo podrá hacer dando facilidades de inversión. No es complicado. En mis clases suelo usar un ejemplo, el de los clavos. ¿Cuántos clavos pueden clavarse en un día sin un martillo?

Muchos menos que con una máquina automatizada para eso. La persona ganará más con esa máquina que sin ella. La máquina se llama capital y eleva la productividad. La acumulación de capital es lo que hace posible que un trabajador cualquiera gane más porque produce más. Pero queda otro problema por resolver. Es el problema que aturde. ¿

Cómo es posible que algo tan obvio pase desapercibido por parte de algunos gobernantes? Puede ser que ellos sean en verdad ignorantes, personas sin la educación mínima que requiere la posición que ansían. Puede ser que sepan eso, pero que intencionalmente mientan prometiendo lo imposible.

Puede ser también que la educación que recibieron haya sido la inadecuada. Esta última explicación es la que, según un amigo, aclara mucho. Esos gobernantes, dice él, fueron educados en la ficción socialista de los años 60. Sus profesores fueron marxistas convencidos y les crearon una distorsión educativa muy seria, haciéndoles creer que la teoría del valor trabajo era la verdad revelada a pesar de haber sido convincentemente negada por adelantos posteriores.

Tiene un punto muy bueno mi amigo. El marxismo popular ha dejado dos ideas muy arraigadas pero falsas en algunos socialistas. En su mundo, ellos ven dos bandos, los opresores y los oprimidos y por eso remedian todo haciendo que el gobierno intervenga para quitarle a unos y darle a otros.

Simplista y irreal, y por eso mismo aceptado por personas sin la mínima preparación. La idea de los salarios mínimos en realidad no tiene mucho sentido práctico en el mundo real. Sería mucho más útil la idea de requerir una educación mínima en quienes quieren ser gobernantes.

POST SCRIPTUM

• La idea de la elevación artificial de los salarios mínimos ha sido propuesta por John Kerry en su campaña electoral en los EEUU y por el candidato del PRD (El Norte, 4 abril). Cuauhtémoc Cárdenas, un socialista de antaño, sostiene la misma idea.

• La obra de Hazlitt, Henry (1979). ECONOMICS IN ONE LESSON. New York. Arlington House Publishers. 0517548232, en su capítulo XIX contiene razonamientos al respecto. Es un real clásico de todos los tiempos en materias económicas.

• La idea de barrenderos ganando 100,000 pesos al mes produciría desempleo en ese ramo. Nadie estaría dispuesto a contratarlos y si trabajan para el gobierno, la autoridad tendría que retirar fondos de otros ramos, por ejemplo escuelas, para pagarles… que es precisamente lo que hace el gobierno mexicano para pagar las pensiones de los trabajadores del IMSS.

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