Las acciones económicas inician con la información que necesita cada decisión. Antes de decidir hay una necesidad: tener datos acerca de la realidad. Quien no tiene esa información no puede tomar decisiones y, si las toma, ellas serán equivocadas. Este es el problema del conocimiento económico.

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Introducción

El tema es obvio y parte de una realidad clara. La persona que toma decisiones necesita información. Serán decisiones seguramente erróneas las que tome ese quien no tenga la información necesaria. No es complicado. Es el problema del conocimiento, muy aplicable en asuntos económicos.

Cuando alguien abre un negocio, acepta un empleo, compra una casa, incluso cuando hace las compras en un supermercado, necesita información particular aplicable a cada caso. Sin ese conocimiento de la realidad propia y externa, las acciones tomadas serán muy probablemente equivocadas.

📌 Es necesario conocimiento económico para tomar mejores decisiones. Algo que no necesita demostración. Se concluye, por tanto, que sin conocimiento económico no se tomarán buenas decisiones.

El problema del conocimiento económico no es el de conocer acerca de las leyes económicas, ni de sus hipótesis. No es necesitar haber estudiado Economía. Pero sí es tener información acerca de precios, costos, situación personal, disponibilidades, calidades, valuaciones, percepción del futuro y una gran cantidad de datos. Lo que la persona necesita conocer para comprar, vender, producir.

📍 La realidad del problema de la imposibilidad de reunir la información que necesita para centralizar el manejo de la economía de manera centralizada se relaciona con varias ideas. Entre ellas está el intervencionismo económico, las fallas del mercado y las del intervencionismo y el hecho de que el socialismo no tiene la información que necesita.

Nivel personal

Cuando la persona compra un automóvil, tiene necesidad de dos tipos de conocimiento, el de su caso particular y el de la realidad a su alrededor inmediato.

Si decide comprar uno en particular, eso será el producto de las conclusiones a las que llegue evaluando subjetivamente su valor. La percepción de sus propias necesidades y recursos será incorporada a la de la existencia de opciones de compra, facilidades, crédito, disponibilidades, calidades, precios, tamaños, costos de mantenimiento y muchos más aspectos.

Es decir, cada decisión personal es el resultado de un sistema de toma de decisiones en un momento particular, bajo condiciones personales en un lugar específico. La compra de otro automóvil por parte de otro individuo será notablemente diferente. Aunque ambos, sin excepción, necesitarán ese conocimiento económico propio y de la realidad.

Nivel familiar

Del nivel personal es posible subir a un nivel agregado inmediato, el de la familia. Viviendo juntos, sus miembros tienen un amplio conocimiento mutuo y pueden tomar decisiones por otros sin mayor problema. Quien sale de compras para adquirir los alimentos de la semana tiene buena idea de lo que necesitan los demás y, también, de lo que sucede en la realidad.

Sin ese conocimiento, el padre quizá termine comiendo brócoli, al que aborrece y la esposa, pechugas de pato, con demasiado colesterol. Sí, incluso aquí puede hacer un problema de falta de conocimiento económico al tratar de comprar bienes para otros. Aunque no sean frecuentes, se tienen, como el caso de la suegra que regala al yerno una camisa con palmeras que jamás se pondría.

📌 Los problemas de falta de conocimiento económico irán multiplicándose conforme se aleje la decisión de ese a quien ella afecte. La razón es simple. Conforme exista más distancia entre quien toma la decisión y la persona a quien ella supone beneficiar hay más probabilidad de errar. El caso de los regalos es uno de este tipo: el regalo tiene menos probabilidad de agradar conforme exista más distancia entre quien lo adquiere y su receptor.

Ese es el problema de la falta de información económica, de la carencia de conocimiento.

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Temporary Lending Library Central Library New Bridge Street Newcastle upon Tyne Unknown 1949

El problema de información económica dispersa

La forma correcta de entender este asunto es acudir al concepto de dispersión de la información económica.

F. A. Hayek apuntó que «El conocimiento disperso está disperso en su esencia y no es posible reunirlo» y llevarlo a quien sea que pretenda tener el conocimiento para tomar decisiones en sustitución de las de otros.

Este es el problema de la información para tomar decisiones. Las personas que las toman sí la tienen porque es individual, propia y cambiante. Cada una tiene información, la que necesita, de ella misma y de la realidad que le rodea, para cada caso en cada momento. Es un conocimiento disperso. Esta desperdigado, con conocimiento particular en cada uno.

¿Puede acumularse ese conocimiento de cada persona en un solo lugar? Es una información suelta, esparcida y diseminada en cada individuo. ¿Cómo agregarla toda ella en, digamos, un banco de datos al que cualquiera pueda acceder? La respuesta es un claro no. Es imposible, porque tendría que recolectarse y actualizarse en tiempo real para millones de personas en cientos de decisiones diarias.

La duda que sigue es la obvia. ¿Qué utilidad tendría el reunir en un todo la información dispersa y el conocimiento económico desperdigado entre todas las personas? Después de todo, si cada uno conoce lo que necesita saber para tomar decisiones que le convienen, no tiene sentido acumular esa información en un solo lugar.

La sustitución del tomador de decisiones

La única razón para intentar lograr ese imposible banco de datos es suponer que quien tenga acceso a él, sustituya al tomador original de las decisiones y las tome él en su lugar. Es decir, que el nuevo tomador de decisiones tome mejores decisiones, las que aún más convengan al original. ¿Lo podrá hacer? Sabemos que no. El mismo problema de conocimiento acerca de los regalos que no gustan.

El tema parece no tener sentido, excepto por un pequeño gran detalle. Existen regímenes políticos que tienen necesidad imperiosa de esa acumulación de conocimiento económico disperso. Sin ese banco general de información, ellas no podrían funcionar correctamente. Llevarían a decisiones equivocadas.

Doctrinas económicas como el socialismo, el dirigismo, la planeación central de la economía y otras similares están construidas sobre el supuesto de centralizar las decisiones económicas en la burocracia y que unos pocos tomen las decisiones económicas sustituyendo a las de las personas.

Este es el problema del conocimiento económico disperso: es imposible centralizarlo en un solo lugar y actualizarlo en tiempo real. Sin embargo, eso es lo que necesitan esas ideologías centralistas si quieren tomar decisiones correctas. Y ya que no cuentan con ella, sus decisiones serán consistentemente equivocadas. Habría sido mejor dejar que cada persona tome sus propias decisiones, pues ellas serán mucho más acertadas.


«Es porque la libertad significa la renuncia al control directo de los esfuerzos individuales, que una sociedad libre puede hacer uso de tanto más conocimiento del que pueda comprender el más sabio de los gobernantes».

–—F. A. Hayek

Entendiendo la complicación

Lo anterior puede verse esquemáticamente en dos escenarios.

👍 Cada persona toma sus propias decisiones. Lo hace haciendo sus propias evaluaciones del conocimiento con el que cuenta propio y de su alrededor.

En esta posibilidad, las personas usan sus habilidades y talentos, en conjunto con la percepción de sus necesidades y circunstancias para tomar decisiones individuales que persiguen mejorar su situación. Ya que el conocimiento está disperso en cada una, ellas no necesitan conocer la información de todos los demás. Solo la propia y la de unos pocos en su área de influencia.

👎 Las decisiones son tomadas por otros. Lo hacen suponiendo que ellos conocen más que todas las personas y saben más qué es lo que conviene a los demás.

Dentro de esta posibilidad, las personas tienen sus talentos y habilidades, también en conjunto con la percepción de sus necesidades y circunstancias, pero todo eso no es usado porque ellas no toman las decisiones. En su lugar, ellas son tomadas por otros, muy pocos, los que necesitarían haber solucionado el problema del conocimiento económico.

Contrastando los dos escenarios se entiende el asunto. Thomas Sowell lo ha resumido así: «La pregunta más básica no es eso que es mejor, sino quien determinará quién decide lo que es mejor». En el primer escenario, lo mejor es eso que decide cada persona para sí misma. En el segundo, lo mejor es lo que deciden otros, el pequeño número de personas que suponen haber reunido la información dispersa.

Imperfección, una constante

Sea quien sea, las decisiones serán imperfectas. No es realista esperar decisiones cien por ciento atinadas. Las personas cometerán errores a pesar de contar con la información que necesitan. El punto, sin embargo, es que si eso sucede, con más razón quien sustituya las decisiones de otros, cometerá aún más errores. El problema del conocimiento económico disperso no tiene solución.

Ventana de ideas afines

📍 El tema se liga con las ideas de que la son las personas, no los países, quienes comercian, y la de que es la persona libre lo hace a la Economía. Es la decisión de la mejor política económica posible.

📍 Del otro lado, se asocia con los efectos de la creencia de que es posible que los gobiernos controlen a la economía. Esto lleva a las nociones de macropolítica, del solipsismo y cómo afecta al poderoso y los gobernantes viviendo en mundos virtuales en los que todo lo pueden hacer.

📍 Es el terreno de las buenas intenciones del gobernante, de la falacia de la buena intención y de los efectos no intencionales. Es decir, del arte de anticipar consecuencias y los efectos económicos visibles e invisibles.

Conclusión

Ha sido expuesta la idea del conocimiento económico que es necesario para poder tomar decisiones con buenos resultados. La de información necesaria para decidir correctamente está dispersa entre millones y millones de personas, las que la usan para hacer intercambios que las benefician en lo individual. Esta realidad explica algo en lo que no se suele poner atención.

Para tener la capacidad de tomar decisiones centralmente es necesario contar con esa información. Pero ya que ella está desperdigada en todas las personas y cambia constantemente, es imposible recolectarla y ponerla a disposición del «planeador central».

Eso es lo que hace que las decisiones de ese planeador central sean consistentemente erróneas y, por eso, dañen a las personas que sí podrían tomar mejores decisiones porque sí poseen la información concreta que necesitan que no es la de los demás.


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[Actualización última 01-2023]

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Más de cuatro décadas de escribir columnas de opinión y análisis políticos en periódicos y en línea. Autor de tres libros.