Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
“Eso no Está Bien”
Eduardo García Gaspar
22 marzo 2007
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Entre los remedios de las abuelas, en caso de malestares de la garganta, se recomendaba un cocimiento de higos. Había muchas otras cosas de ese tipo, todas sencillas y al grano. Como cuando la abuela decía, “eso no está bien”.

Me vino a la mente esto, por escuchar una conversación de estudiantes que caminaban detrás de mí en una calle. Su lenguaje era soez y el contenido daba pena ajena.

Volteé la cabeza. Todas eran mujeres. Y recordé una columna de Peggy Noonan del Wall Street Journal (9 marzo) sobre el tema. La abuela tenía razón, hay cosas que no están bien. No necesitaba ella explicar las razones, las daba por descontadas. Nosotros las sabíamos también. Nos habíamos portado mal. Y eso no era bueno. Quizá nos faltan esas abuelas que decían esas cosas y que tenían un muy claro sentido de por dónde debe irse.

Es desear tomar a la abuela y pedirle que hable con el narcotraficante, con el delincuente, con el corrupto, con las estudiantes que escuché conversar. Todo para decirles “eso no está bien”. Pero también hablar con la gente que hace algunos programas de televisión y que creen que decir albures malos es cómico, o que piensan que hablar de sexo libre es romper tabúes artificiales.

Noonan escribió que un buen indicador de que estamos en presencia de algo que a la abuela no le gustaría es nuestra propia reacción: fruncimos el ceño siquiera un poco y con eso nos damos cuenta de que eso frente a lo que estamos haría a la abuela decir que “eso no está bien”… como estoy seguro que diría al ver algunas de las portadas de revistas para mujeres, o las conductas de algunos fanáticos del fútbol.

Pero quizá a quienes más bien haría escuchar a la abuela es a los gobernantes. A los que obtienen dinero por corrupción, a los que hacen cosas indebidas, a los que todo lo resuelven protestando en las calles. Y es que la abuela era una mezcla fabulosa de experiencia, sentido común, sentido del deber, prudencia, virtudes y creencias religiosas. Al irse las abuelas, parecen haberse también ido esas cosas.

A las abuelas las han sustituido psicólogos, sociólogos, terapeutas, adivinadores, lectores de cartas y otros personajes que no son igual de efectivos para hacer lo que la abuela hacía como nadie: distinguir lo bueno de lo malo. Lo hacía en un segundo y sin grandes complicaciones de pensamiento. Sabía lo que debíamos tomar en caso de un catarro y también sabía que lo que habíamos hecho estaba mal.

Hablaba ella de decoro, de decencia, de propiedad al actuar y otras cosas que hoy, por lo visto, se han dejado en el cesto de la basura. Era la abuela una buena influencia y desarrollaban la conciencia de los nietos, los que crecían aprendiendo a distinguir lo bueno de lo malo. Supongo que ahora esas abuelas nos hacen mucha falta porque los especialistas actuales no han hecho bien esa tarea.

Recuerdo a una sexóloga que promovía la idea de que los niños debían “explorar su sexualidad”. Cuando le pregunté qué significaba eso, me respondió que dejáramos que hicieran todo y a continuación mencionó el caso de la hermana embarazada por el hermano, sin que por su mente pasara lo que diría la abuela, “eso no está bien”.

El problema es que los que sobrevivimos hemos olvidado la frase y ya no sabemos distinguir lo que está bien de lo que no lo está. Creemos quizá que todas esas ideas de decoro, de decencia, de propiedad al actuar, buen lenguaje y otras están pasadas de moda. El problema es que ellas no son modas. Son parte de los fundamentos de lo que sostiene a la sociedad y que nos permite vivir en armonía.

Quite usted lo de “eso no está bien” y al rato tendremos alta criminalidad, consumo de drogas, adolescentes libertinos, políticos corruptos, empresarios abusivos, trabajadores incumplidos, ladrones, conductores vulgares en televisión, películas sucias… y expertos que todo lo justifican con teorías incomprensibles.

Al final me quedo con una idea. Como escribió Noonan, la señal nos la da nuestra propia naturaleza. Es ese fruncir el ceño y saber por eso que algo no está bien. No lo hacemos conscientemente, sino de manera involuntaria. Podemos ignorarlo, pero también podemos recordar a la abuela que frente a eso mismo que vemos u oímos, nos diría “eso no está bien”.


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No hay comentarios en ““Eso no Está Bien””
  1. María Elena Rodríguez Dijo:

    Creo que La Abuela bien puede simbolizar el sentido común que TODOS tenemos en nuestra naturaleza (por default). A veces nos queremos engañar a nosotros mismos, pero en el fondo sabemos lo que está mal. La Abuela real ya se “coloca” en un asilo, para que esté “mejor”, y la simbólica, o sea el sentido común y la sabiduría (también por default se aprenden cosas con la edad), se quedan con ella.





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