Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Brecha no es el Problema
Eduardo García Gaspar
5 noviembre 2007
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
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OIT son las siglas de la Organización Internacional del Trabajo, que es parte de la ONU y, como ella, tiene empleados. Uno de ellos es Virgilio Levaggi, director regional adjunto de la OIT para el Caribe y América Latina, quien tiene como misión el promover empleos decentes, es decir, bien remunerados, de calidad y con mecanismos de protección en casos de enfermedad y despido.

A principios de este mes, Levaggi, según se reportó, dijo que en la actualidad se vive una situación de competencia y que a pesar de eso, deben respetarse los derechos de los trabajadores. Que hay regiones dentro de Latinoamérica que marchan a velocidades diferentes y que no se han creado suficientes empleos, por lo que debe aprenderse de la experiencia europea.

Hay verdades en todo eso, pero también hay inexactitudes. Por ejemplo, es cierta la diferencia en velocidades de crecimiento entre el norte de México y el sur, gran diferencia. Pero el problema no es la diferencia, sino que el sur no hace lo que hace el norte. La diferencia es un síntoma visible, pero no es la enfermedad. El enfermo es el sur de México, no tanto el norte.

También es cierto que se vive una situación de competencia entre empresas, mayor en las economías abiertas. Pero hablar de que a pesar de eso deben respetarse los derechos de los trabajadores es tener una visión muy parcial del todo. Nadie pide que se violen los derechos de nadie, ni de los trabajadores, ni de los consumidores, que son al final de cuentas los mismos. Pero lo que sí se pide es que exista igualdad: no tiene sentido que los trabajadores del gobierno en México, por ejemplo, tengan privilegios impensables en el sector privado, e injustificables.

Nadie está en contra de tener empleos decentes, bien remunerados, de calidad. Nadie, que yo haya sabido, pide tener trabajos opuestos a eso. El problema no está en querer eso, sino en cómo lograr que se haga realidad. La gran ventaja es que sabemos cómo hacerlo. Lo sabemos muy bien: facilitando la inversión y la creación de capital, que es lo que hace elevar la productividad de trabajador y por eso, elevar su ingreso.

Es decir, cuando usted ve que la creación de empleos no es suficiente, lo que más le importa es averiguar las razones y resolver los problemas. No es esto lo que suelen hacer los sindicatos, ni lo que la OIT realiza. Ellos intentan lograr mejores trabajos por medio de  negociaciones que logren elevaciones artificiales de sus ingresos, es decir, elevando los costos de las empresas y, por eso, haciendo más caros los productos que los mismos trabajadores compran. No tiene sentido.

Levaggi dijo que “”El problema de América Latina es que marcha a dos velocidades. Una velocidad es la de Monterrey y otra la de Chiapas; una velocidad es la de Sao Paulo y otra de la de una ciudad en la Amazonia brasileña. Esa brecha hay que cerrarla, porque está generando una gran desigualdad”. Insisto: el problema no es la brecha, eso es un mal análisis, sino que Chiapas y la ciudad de la Amazonia no crecen. Sabemos la respuesta desde hace mucho: tienen menos capital que Monterrey y Sao Paolo.

Por ejemplo, donde no crecen y no ofrecen empleos suficientes, seguramente adolecen de falta de carreteras y comunicaciones en general, de capital humano preparado, de infraestructura y energía. Es muy posible también que sufran de malas regulaciones y leyes, como exceso de trámites y corrupción gubernamental. Posiblemente también tengan problemas de inestabilidad política, como la que causa la APPO en Oaxaca y en EZLN en Chiapas. Puede ser que tengan caciques y gobernantes con poderes extralegales.

En otras palabras, la estrategia que se ha seguido para lograr tener empleos y que estos sean de la mayor calidad posible, es la equivocada. Sentarse en una mesa a pedir y pedir más y más no es la  forma de lograr lo que se quiere. Los sindicatos y la OIT, en cambio, sí tendrían más y mejores logros al optar por la estrategia de crear más capital, como infraestructura, estado de derecho, regulaciones mínimas y demás.

Post Scriptum

• La información fue tomada de Grupo Reforma, 1 noviembre.

• La mención de que debe aprovecharse la experiencia europea es ambivalente. Si se considera para determinar qué no hacer, entonces le doy la razón a Levaggi. Pero sí quiere él decir que debe copiarse a los europeos, entonces logrará lo opuesto de lo que quiere. Y, más aún, depende de qué países europeos se copie. Si se copia a Irlanda o a Estonia, se estará en mejor situación que si se copia a Francia o a Alemania.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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