Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Guerra Perdida
Eduardo García Gaspar
27 marzo 2007
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Una pequeña nota informativa de Grupo Imagen (Ciudad de México, 22 de marzo) reporta que “Francisco Ramírez Acuña, secretario de Gobernación, anunció que los operativos contra el narcotráfico se mantendrán y se ampliarán a otros estados, para devolver y garantizar a los mexicanos condiciones de seguridad y tranquilidad”.

La referencia es a las acciones sólidas que el actual gobierno ha emprendido en contra del crimen organizado, y en las que se ha utilizado al ejército mexicano. Las palabras del secretario son fuertes y, ante los asesinatos que han abundado dijo que “no nos asustemos, son las reacciones normales“.  Creo que tiene razón: atacar al crimen organizado no es algo gratuito.

El mismo secretario, según la nota, “recordó que el presidente Calderón ya señaló que… va para largo y nos va a costar mucho dinero, muchas vidas por largo tiempo…Añadió que debe mantenerse la certidumbre de que el gobierno del presidente Calderón no se echa para atrás; tomó la decisión el Presidente y su gobierno de hacer esta tarea, la vamos a hacer y vamos a continuar“.

También estoy de acuerdo con eso. La lucha contra el narcotráfico tardará mucho tiempo y también costará muchas vidas. La duda que tengo es si vale la pena esa lucha. El combate al crimen organizado que opera el tráfico de drogas lleva años sin que haya habido resultados importantes. Si, se capturan algunas cabezas, pero ellas son reemplazadas. Se aseguran cargamentos, pero el tráfico no cesa. Se confisca dinero, pero no dejan de tenerlo.

La determinación de luchar contra el crimen es admirable, pero la estrategia no funciona, al menos según la experiencia que se tiene. Y si la estrategia no da resultados, es de sentido común cambiarla. Poco a poco parece estar ganando aceptación la idea más lógica de tomar las lecciones de la Prohibición y legalizar las drogas, es decir, cambiar las bases del negocio criminal. Si prohibir el alcohol no dio resultados, tampoco va a darlos la prohibición de las drogas.

Creo que es el clásico caso de escoger el menor de los males. La decisión puede ser ilustrada en muy gráficos términos. ¿A quién prefiere usted encontrarse en la calle en Chicago en los años 20, a un borracho o a un gángster?

Traslade usted esa situación a la época actual y decida a quien prefiere ver en la calle, a un drogado o a un miembro de las bandas de narcotraficantes. No sé usted, pero creo que la respuesta es muy obvia. De un drogado puedo alejarme sin gran problema.

La lucha contra las drogas es uno de los casos que pueden estudiarse para demostrar la ley de los efectos no intencionales.

El objetivo de la prohibición de las drogas es en extremo loable, pero el hacerlo tuvo un problema que empeoró todo: generó una oportunidad de negocio ilegal con altos márgenes de utilidad y eso atrajo a cierto tipo de persona a realizar el negocio. Es decir, el combate a las drogas en realidad promocionó a eso que quería evitar… lo mismo que provocó la Prohibición.

Se cometió un error como pocos ha habido, pues ese combate de tan buenas intenciones produce flujos de efectivo que son enormes y entonces el negocio puede comprar formas de defensa iguales o mejores que las que tiene el gobierno.

Pero cometer ese error puede ser aprovechado para corregir la estrategia y hacer lo que debe hacerse, quitar al tráfico su oportunidad de negocio volviendo legales a sus productos. Igual que con el alcohol.

¿Qué va a suceder con los esfuerzos del gobierno mexicano en contra del crimen organizado? Pueden anticiparse sucesos, como el total fracaso en evitar el tráfico de las drogas. Ellas van a seguir circulando como antes y generando grandes utilidades al crimen organizado. Hay demanda para esas drogas e incentivos para hacerlas más potentes.

El éxito que puede tener ese combate, que sí será largo y de alto costo, será como máximo el erradicar la localización de las bandas a otros lugares dentro y fuera de México y, tal vez, reducir las acciones violentas de esas bandas. Pero el comercio de las sustancias no desaparecerá, de eso puede usted estar seguro.

La acción más lógica es la del cambio de estrategia e intentarlo también tomará largo tiempo. Mientras eso sucede, se desperdiciarán recursos y se perderán vidas en una lucha sin sentido.

POST SCRIPTUM

• El 23 de marzo El Universal reportó que: El presidente Felipe Calderón dijo que él y su familia han recibido amenazas, tras los operativos federales desplegados en varios estados del país para combatir el crimen. “Sí, hemos recibido muchas amenazas y seguramente las habrá”, expresó el mandatario en una entrevista con la agencia de noticias Reuters.


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