grandes ideas

Los requisitos y condiciones para la democracia. Ella tiene necesidades para poder implantarse y funcionar adecuadamente. No es perfecta, pero sin esas condiciones, no funcionará y no será una democracia exitosa.

Introducción

El éxito de un régimen democrático depende de ciertos requerimientos y necesidades propias de ella. Para conocer los requisitos y las condiciones de la democracia, resulta de gran ayuda un libro de M. Novak. 

La idea de esta columna fue tomada de Novak, Michael, The Universal Hunger For Liberty. New York. Basic Books, pp. 162-165.

Democracia: sencillez aparente, complejidad real

Inicia el autor con un comentario básico. Suele verse a la democracia como algo natural, lógicamente adaptado a la naturaleza humana. Una democracia vista como algo sencillo y sin muchas condiciones.

Es una comprensión simple de la democracia, pero sus instituciones y arreglos son complejos. Fueron descubiertos por ensayo-error a través de mucho tiempo. La democracia puede engañar apareciendo como algo intuitivo, sin requisitos, pero no lo es.

Es lo opuesto en realidad. Las ideas detrás de la democracia han sido descubiertas experimentalmente, por medio de la práctica y la experiencia. Ideas como la de la separación de los poderes fueron descubiertas con esfuerzo, cometiendo antes errores costosos.

No son nociones que vienen de un análisis racional puro, sino de la puesta en práctica de ellas.

Las necesidades, condiciones y requisitos esenciales de la democracia son muchas. Aquí se examinarán algunas de ellas, las más esenciales.

1. La democracia necesita a la verdad

Es una idea subyacente a la práctica de los argumentos amables y al examen de las evidencias en las discusiones democráticas. La verdad existe. Ella es independiente y real.

Sin la verdad, toda argumentación y discusión se llevaría al nivel del poder la fuerza y la imposición. La democracia exitosa, necesariamente, supone que existe una verdad que es posible de conocer.

Contra esta idea se encuentran las propuestas relativistas y que no son serias en el fondo. Los relativistas sostienen la verdad absoluta de sus ideas relativas y es es una contradicción lógica.

Pero en un plano funcional, ese reclamo de relativismo arroja sospechas sobre quienes sostienen que existe un orden moral absoluto.

Existe un problema aquí. La consecuencia práctica del pensamiento crítico que analiza todas las propuestas en relación al poder y los intereses, y no en relación a la verdad, es facilitar el camino a regímenes que ejerzan el poder por el poder.

Sin la verdad la democracia puede convertirse en autoritarismo.

Las discusiones democráticas están sustentadas en argumentaciones, acuerdos, discusiones, entre personas, que obligadamente presuponen que existe una verdad.

Si se niega la existencia de esa verdad, el único camino que queda es la imposición por la fuerza de la voluntad de una de las partes.

2. La democracia necesita a la oposición leal

Dentro de una democracia existen personas en posiciones opuestas, con desacuerdos y en rivalidad. Y ellas deben cooperar para el avance estable y el progreso, sin importar qué partido está en el poder.

Aquí se encuentra la idea de acuerdos, transigencia, concesión, soluciones negociadas. La oposición leal es la segunda de las condiciones de la democracia para ser exitosa.

Es un concepto complejo que contiene dos partes. Al mismo tiempo que reconoce la lealtad a las ideas propias, acepta que no todo puede ser impuesto ni demandado.

En las negociaciones exitosas, las partes deben ganar un poco y ceder un poco.

Es la oposición leal la que está dispuesta a ceder sin intentar ganarlo todo, para avanzar en lo general. Incluye la habilidad de construcción de coaliciones.

Es decir, la formación de mayorías construidas con minorías cambiantes, sean de corto o largo plazo.

3. La democracia necesita evitar a la tiranía de la mayoría

Un sistema democrático escasamente formado tiene el peligro de la tiranía de la mayoría.

Esa tiranía se combate multiplicando el número de intereses en la sociedad, especialmente los económicos, para que actúen como pesos y contrapesos. Otra de las condiciones de la democracia exitosa.

La multiplicidad de intereses ayuda a la formación de intereses diversos que no son mayoría y desarrolla la habilidad para formar una coalición con respecto a algún asunto, y otra distinta para otro.

Es una manera de lograr la costumbre de la cooperación mutua cuando los intereses coincidan, sin la costumbre de detener los avances por tratar de imponer la voluntad total de una de las partes.

Es el quitar la idea de «todo o nada» y así convencer con la costumbre de las concesiones mutuas. El mismo apetito competitivo, dice Novak, ayuda a lograr la cooperación.

4. La democracia necesita distinguir entre licencia y libertad

Otro de los requisitos de la democracia exitosa es la distinción entre la licencia y la libertad.

Entendiendo a la licencia como la libertad de seguir la voluntad de los instintos haciendo lo que la persona desea, Y la libertad, como el hacer lo que después de reflexionar se piensa que es lo que debe hacerse.

La clave está en separar al simple consentimiento a los instintos, que el autor equipara con la conducta de perros y gatos, de la acción humana sustentada en la meditación y reflexión previa, deliberada, que hace de la persona un ser elevado.

Desde luego, incluye la noción de una conducta responsable de las decisiones tomadas.

5. La democracia necesita aceptar la falibilidad humana

El autor usa la idea de que por ser los humanos seres capaces de conductas buenas, la democracia es posible, Pero también, porque somos seres capaces de conductas malas, la democracia es necesaria.

Debe reconocerse que la democracia no es un sistema que erradique el mal de la naturaleza humana, Lo que la democracia exitosa produce por medio de sus pesos y contrapesos, de su separación de poderes y de su idea de gobierno limitado, es limitar los efectos de esa imperfección humana.

Esas condiciones de la democracia están para evitar los grandes males y mitigar los males menores. Corroboran la tantas veces dicha frase de que la democracia es el peor de los sistemas políticos, con excepción de todos los demás.

La perfección no es una opción en la sociedad y  tratar de alcanzarla producirá más males que bienes.

6. La democracia necesita a la república

Hay dos principios a considerar en esta condición de la democracia.

El principio democrático establece el principio de mayoría.

Pero el principio republicano establece por otro lado, una verificación limitante a la voluntad popular por medio de la elección de un pequeño cuerpo de representantes, a su vez verificados por elecciones.

Cuando la democracia se entiende sin ese principio republicano, ella puede convertirse en la tiranía de la mayoría. Por causa de carecer del freno de sus representantes, y ser peor que la dictadura de una persona.

Son estos los pesos y contrapesos de la democracia exitosa en contra de las mayorías potenciales, como unos centinelas de la democracia.

Las condiciones de la democracia, en resumen

Lo que Novak hace en esas pocas páginas es valioso. Ha recordando que la democracia vista superficialmente es peligrosa.

Pero que al reconocerse las condiciones y requisitos de la democracia, ella puede comprenderse mejor y usarse con buenos efectos. Puede entonces ser una democracia exitosa.

Las nociones de verdad, de oposición leal, de tiranía mayoritaria, de falibilidad humana y de democracia republicana enriquecen la comprensión de la democracia. Algo que parece muy natural a primera vista, pero cuyos detalles han sido descubiertos con dolorosas lecciones.

Más sobre el tema de las condiciones, requisitos y necesidades de la democracia.

Democracia: sus necesidades

Por Eduardo García Gaspar –   17 diciembre, 2015

Quizá el mayor problema democrático. Uno que producirá vergüenza incluso en el más ardiente defensor de la democracia.

Conocimientos suficientes para votar

¿Tienen las personas que votan conocimientos suficientes como para emitir votos siquiera medianamente razonables?

La respuesta estándar es que sí, pero un examen un poquito mayor de la realidad arroja dudas severas.

¿Sabe la gente lo suficiente de economía como para saber que la emisión de dinero provoca inflación tiempo después? ¿Sabe ella siquiera un poco de relaciones internacionales como para valorar conflictos en otras partes?

W. Churchill (1874-1965) lo resumió admirablemente: «El mejor argumento en contra de la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante medio».

Está en la esencia de la democracia la idea del «advenimiento de las masas al pleno poderío social», como lo expuso J. Ortega y Gassett (1883-1955).

Uno de los requisitos de la democracia es de suponer que la gente sabe y conoce lo suficiente como para emitir un voto informado.

No es que se dude que las personas tengan, en lo general, la capacidad de hacerse cargo de su propia vida (que es la hipótesis subyacente del Liberalismo).

Es que ellas conozcan lo requerido sobre la res publica como para confiar en la emisión de votos razonables, que elijan a quienes tienen las propuestas políticas mejores.

Tampoco es como para requerir que los ciudadanos sean expertos en Economía Política y hayan leído La República y Las Leyes de Platón. Pero sí se trata de que los ciudadanos sepan y conozcan un par de cosas básicas.

Conocimientos básicos

Primero, que tengan una educación que les permita reconocer a las falacias políticas, a las promesas sin sentido del candidato. Eso que les haga reconocer al demagogo y al populista.

Algo así como tener una guía contra propaganda política, que si ellos no conocen al menos pueda ser difundida en medios noticiosos.

Segundo, que tengan arraigados algunos pocos valores humanos a los que consideren como inviolables y dignos de defender incluso pagando alto precio. Me refiero especialmente a la libertad, el gran valor político que defiende la democracia.

La libertad

Cuando el ciudadano no considera a su libertad como el gran valor a defender, la democracia no es nada más allá que un sistema para seleccionar amos a los que se someterá la gente.

Eso es lo que la democracia que puede sobrevivir necesita en sus ciudadanos, pero la cosa no termina allí.

Gobernantes y sus ideas

Ella necesita también un cierto tipo de gobernante, alguien que pueda articular, proponer y convencer ideas de gobierno que son las que se ponen a votación.

Es decir, la democracia necesita moverse en el plano de las ideas que presentan e implantan los gobernantes.

Cierto que no se evitará entrar en el terreno de los personalismos, pero cuando estos sustituyen a las ideas, la democracia cambia y se convierte en una modalidad de la monarquía iluminada e ilimitada.

Puesto de otra manera, la democracia tiene requisitos y condiciones. Una de las necesidades de la democracia es una cierta aristocracia de gobernantes que entiendan que las instituciones son más importantes que las personas.

Opinión pública

La democracia necesita una plaza pública de discusión que sirva para informar y analizar.

Esa plaza pública, creo, en las sociedades modernas, son los medios noticiosos, los que deben estar imbuidos de esa misma defensa de valores democráticos, especialmente la libertad humana.

Con una obligación natural de informar con la verdad, algo que es demasiado optimista como para ser realidad y que puede remediarse por medio de la libertad de expresión, es decir, la multiplicidad de medios.

Concluyendo

Mi punto, me parece, es obvio. Trato de lanzar un cubo de agua fría sobre las propuestas de quienes piden democracia sin prudencia, sin ponerse a pensar en lo que ella necesita y lo que puede ocasionar como efectos indeseables colaterales.

Es la conocida frase:

«Pon cuidado y atención en lo que sueñas y ambicionas, porque puede ser que se convierta en realidad»

Esta es precisamente una de las enfermedades de nuestros tiempos, la existencia de movimientos y activismos que tiene una escasa conexión con la realidad, en los que todo o casi todo está basado en sueños, ideales y buenas intenciones.

Quieren democracia, por ejemplo, pero sin prudencia y sin realismo obtendrán lo opuesto de lo que ambicionan.

La democracia no es un ideal en sí mismo, sino una simple y tosca herramienta diseñada para defender a la libertad; jamás para construir una utopía terrenal.

La democracia tiene condiciones, requisitos y necesidades, sin los que no sobrevivirá, y se transformará en un sistema autoritario.

Quizá al lector le interesa también Democracia y República.

[La columna fue revisada en 2019-08]